La prolongación de la autopista C-32 en Girona lleva años siendo objeto de protestas debido al desastre medioambiental que supondrá la tala de 50 hectáreas de bosque. Ante ello, las vecinas se han unido para pasar largas jornadas en los bosques, resistiendo ante los operarios y defendiendo la cultura, el patrimonio y el ecosistema que hay entre las ramas. Se hacen llamar Emboscadas.
