Esta pasada semana varios factores entre viaje y estudio me hicieron pensar en cómo el polígono de Can Peguera se asemejaba al construirse a un campo de concentración con viviendas, así como sucedió con los coetáneos de Can Tunis, El Bon Pastor y Baró de Viver. Los cuatro se idearon para solucionar de cara a la galería la problemática del aluvión migratorio de los años veinte, brutal entre las obras del metro y la llamada de la Exposición Internacional de 1929. He comentado más de una vez en estas páginas como esa década fue prodigiosa al traducirse el crecimiento demográfico…
Autor: Jordi Corominas i Julián
Es curioso como en nuestro presente la Historia se sintetiza con retahílas de tópicos mediante un desconocimiento absoluto de los detalles. Por desgracia nuestra época está repleta de indigencia mental, y esto, como es comprensible, no ayuda mucho a ir hacia lo pequeño, cuando es la mejor forma para comprender aquello marginado del relato, en este caso muy maniatado en su explicación desde un lenguaje configurado desde arquitecturas nada casuales. Dentro de las carencias del siglo también figura el desinterés absoluto, con toda probabilidad interesado, por el léxico con que se transmiten las cosas. Sin ir más lejos en el…
Estos días dos pensamientos han sobrevolado la escritura de la columna de hoy. Por un lado, está el estreno de El 47, película donde se narra un episodio emblemático de la lucha vecinal de los setenta con el habitual velo de nostalgia de olvido instantáneo tras el visionado. No es posible en nuestro siglo, no por ahora, la creación de productos culturales capaces de hablar al hoy sin miedos, pero al menos este me sirve para mostrar cómo la zona de Barcelona en dirección Besós siempre ha sido menos que nada para los mandamases. Esto lo entronco con una preocupación…
Las historias oficiales suelen escribirse con un profundo gusto por omitir vergüenzas. En el caso catalán esto ha conllevado una serie de visiones grotescas, tales como la de identificar a todo el país con el antifranquismo, cuando la dictadura no hubiera podido mantenerse en el Principado sin un fuerte apoyo social y económico que no sólo dependía del gran capital. Escribo esto porque mi intención en esta entrega era trazar un pequeño mapa del polígono de Can Peguera durante la Segunda República. El resultado, sobre todo al haberlo estudiado con anterioridad, tampoco es nada sorprendente en su mezcla de racismo…
La imagen de inicio de este artículo es muy simbólica. Es sábado 31 de mayo de 1930. El ministro de Trabajo, Pedro Sangro y Ros de Olano, ha tenido una ajetreada mañana de reuniones en el Ritz, el hotel del Poder por excelencia, construido casi para que Alfonso XIII tuviera un digno alojamiento en la capital catalana antes del sueño del Palau Reial. El prócer, a la sazón marqués de Guad-el-Jelú, partió del establecimiento de la Gran Via como cabeza de una comitiva de coches, bien dispuesta a pasear por la nueva Barcelona de aquel entonces, fruto de las políticas…
Quizá toque abandonar poco a poco el Turó de la Peira para adentrarnos en territorios cercanos. Los lectores de Barcelonas a quienes agradezco las muestras de apoyo recibidas estas semanas, votaron ir a la Guineueta y no seré yo quien desatienda sus deseos. Para llegar al meollo de els Nou Barris, que ahora son trece, quizá convenga meternos de lleno en la colina mediante su parque, superviviente a pesar de todos los pesares e imprecisiones. La mayoría de fuentes lo datan en 1936, una fecha maldita para confirmar nada por el estallido de la Guerra Civil. Sí podemos saber cómo…
Ahora mismo me encuentro en una situación excepcional a la hora de escribir las Barcelonas, y no hablo del cambio en su periodicidad. Estos días, un asunto personal me obligó a permanecer en la ciudad, sin poder pasearla para reconocer el territorio, desgracia a la que se añadió estar alejado de mi archivo fotográfico. La combinación de obstáculos me ha exigido ser más abstracto, centrado en navegar sólo con la mente hasta el espacio exterior. Por este motivo, qué cosas, hoy jugaremos con la geografía y los límites del Turó de la Peira, prueba de un desbarajuste decenal y del…
En esta serie sobre el Turó de la Peira, lo he remarcado ya en alguna ocasión, he decidido ser libre en los movimientos, sobre todo porque el lugar de estudio ha sido condenado a no tener Historia y para comprender cómo no es así conviene observarlo con mucha atención desde detalles nada invisibles. Eso me conduce hoy a situarme en otro de los ingresos de este barrio aislado en una colina pobre, no como el Putxet. Me hallo en el carrer del Tajo, así bautizado con toda probabilidad desde los años cuarenta, cuando empezó su urbanización, no concretado, eso creo…
Algo muy bonito de las Barcelonas es cómo los vecinos las leen y las comentan barrio a barrio. Conseguirlo es un orgullo y me reafirma en la idea de un periodismo ciudadano. Los residentes en los barrios que analizo no critican el mostrar los puntos negativos de sus territorios, sino más bien lo contrario al entender la exhibición de sus males como una forma de revertirlos. Este inicio me hace recordar la vez en que una alumna de paseos se indignó conmigo porque durante diez minutos no hallamos ningún hito interesante en el recorrido. Le respondí tranquilo, pues la ausencia…
El lector habitual de las Barcelonas sabrá que estas nadan en el pasado, pero nunca pierden el pulso al presente, con la virtud, algo más sencillo de lo que parece, de presentar casi por vez primera sitios condales siempre ignorados por el Poder y el Periodismo. La experiencia me ha servido para comprender muchísimos detalles. A veces, una nada puede ser primordial para resumir una inmensidad. Esto sucede en muchas fronteras del Turó de la Peira, barrio donde navego estas semanas con mucha libertad mediante la escritura, pues es la única forma de ordenar ese caos querido por los constructores…
