Recuerdo la plaza Catalunya como una enorme paradoja, como soñar mientras alguien te grita que despiertes. El 15M era, para cada uno de sus participantes, una manera de reaccionar. ¿A qué? Al desempleo, a la precariedad laboral, a los desahucios, al inmovilismo bipartidista, al rescate bancario, a las consecuencias del capitalismo, a la degradación ecológica… Había casi tantas explicaciones como personas, tantas indignaciones como sueños. La plaza era esperanza y diversidad. Ellas, entre otros miles, protestaban alrededor del Parlament de Catalunya contra los recortes del sector público liderados por Convergència i Unió, los más contundentes desde la llegada de la…
