Todas las varillas mágicas que van sonando hace unos años tienen que ver con la innovación. El otro mantra es «transformar el sistema». Y creo que lo nuevo fuera hacer un buen debate sobre la raíz y la esencia de la educación: ¿para qué educamos? Un debate, real, veraz y lejos de los reiterados arquetipos que nos venden el humo que lo nuevo es esencialmente bueno. ¿Cuál es el objetivo de la educación? ¿Cuál es su finalidad? Según respondamos a estas cuestiones, las consecuencias pueden ser muy diferentes, tan distintas como la verdad o la mentira. Si queremos tener personas y ciudadanos que no conozcan…
