No quiero tener “derecho a…”, sino todos los derechos juntos y de una vez, porque eso es la democracia, y no una mera serie de procedimientos formales. Bajo el nombre de “Derecho” se nos impone una normatividad de lo justo. No es la posibilidad —en Catalunya o en Euskadi— de una secesión lo preocupante, sino que la gente se declare sujeto de la política, ciudadanía real, no simulada
