El otro día, una amiga, madre de una chica y un chico gemelos, me explicaba que su hija había empezado este curso un ciclo formativo de grado superior de educación infantil y su hijo uno de informática. Estaba contenta porque decía que habían logrado entrar en el ciclo que querían, que habían tenido mucha suerte, pero también se sorprendía de sus tan estereotipadas elecciones. Decía que les había educado de igual manera y se preguntaba qué había pasado. Seguramente, toda la sociedad nos lo deberíamos preguntar… ¿Por qué los sectores del cuidado y la atención a las personas están tan…
