La docencia, en contextos como la educación secundaria, la formación profesional y la universidad, a menudo, parece convertirse en un efecto colateral de una carrera profesional que originalmente se orientó hacia otros fines, como la investigación o el ejercicio de una profesión técnica. No deja de ser curioso, cuando no paradójico, que se nos contrate para enseñar pero no se nos prepare adecuadamente para ello. Teniendo en cuenta las tasas de abandono educativo que se dan en estas etapas, urge replantearnos la formación pedagógica inicial y continua del profesorado, para que no sea solo un requisito, sino una base imprescindible…
