Debido a que Putin se ve a sí mismo como la encarnación de la nación y el estado ruso, no le importa el sufrimiento que las consecuencias de sus actos puedan causar al pueblo ruso o a sus secuaces. Lamentablemente, se enorgullece de lo que el pueblo ruso puede soportar, o, más exactamente, de lo que sus acciones pueden forzarlo innecesariamente a soportar. Pero tiene objetivos, tres principales: división, corrupción e inestabilidad. Él cree que el mundo es estrictamente un juego de suma cero. Cuanto peor les está yendo a los demás, mejor se ve él. Cuanto peor les está…
