Cada vez que leemos noticias sobre todo lo que hacen los ordenadores, más propio de humanos que de máquinas, no deja de embargarnos una cierta preocupación. Como la que desataban películas antiguas como Metrópolis (1927), donde una robot armaba la marimorena sindical. Los avances de la inteligencia artificial suenan a ciencia ficción. Esta tecnología resulta ya un concepto casi viejuno. La inquietud del hombre por hacer que las máquinas hagan cosas para y por los humanos viene de la antigüedad. Ocurre que los medios disponibles han ido evolucionando y, desde la aparición del primer ordenador en 1936 hasta nuestros días,…
