No se trata, por tanto, de un ranking de escuelas y ver si podemos elegir una que esté en posición adelantada. Alguien nos ha puesto delante la escuela como si se tratara de una oferta comercial con todo tipo de descriptores publicitarios: avanzada, de transformación, del siglo XXI, innovadora, empoderadora… Por otra parte, hay descriptores que no aportan información dado que todas las escuelas del país deben ser catalanas, democráticas, integradoras, competenciales, inclusivas, activas, humanistas o digitalizadas. Al escoger escuela no escogemos un producto de mercado, elaborado. Escogemos una relación entre nuestros hijos y la institución educadora que conjuga: desarrollo personal, participación…
