Otro año, otro invierno, otra campaña de la gripe y, de nuevo, nos encontramos con los servicios de urgencias hospitalarias colapsados. Volvemos a visualizar los pasillos llenos de pacientes en literas y sillones, con las ambulancias retenidas fuera de los hospitales, ya que no queda espacio físico para descargar a los pacientes. Mientras, todavía tenemos que hacer frente a la pandemia y a una nueva enfermedad, que, como todo apunta, ha llegado para quedarse y convertirse en un virus invernal más. Desgraciadamente, a diferencia de la situación de pandemia, no es algo extraño que las Urgencias superen su límite de capacidad. Hace años,…
