Ellas, concretamente, son dos de las enfermeras que reclaman una mejora del sistema sanitario. Las reivindicaciones parten de dos ejes. Por un lado, el reconocimiento legal de las profesionales como personas graduadas. Y, por otra parte, una compensación económica por aquellos trabajos que realizan, pero que no corresponden estrictamente a la enfermería. Sin embargo, de los días de huelga les queda una espina: “Tenemos la sensación de responsabilidad con el trabajo; somos comprometidas y trabajamos para cuidar a las personas. Dejar de trabajar significa dejar a las personas a un lado. Entramos en una sensación de ambivalencia”. ¿Qué balance hacéis…
