«Libertad de expresión». Lo leíamos con letras manuscritas, encabezando los perfiles de una máscara teatral que llevaba la boca tapada con un rotundo tachón rojo. Elementos, estos, que componían, sobre un fondo blanco, un pequeño adhesivo de forma rectangular, el cual vimos enganchado por miles en toda Catalunya, el año 1977. La causa era que el actor Albert Boadella acababa de ser metido en la prisión por injurias al ejército. Dos años antes también había sido encarcelado por motivos similares el periodista Josep Maria Huertas, lo que provocó la primera huelga general de la prensa. Y aún habría, en 1979, el…
