La capacidad que tiene ser humano para olvidar es apabullante. En realidad, y si miramos las cosas con atención, veremos que nuestra memoria está tejida de olvido. La memoria, lejos de ser un almacén infalible repleto de vivencias, experiencias y acontecimientos, se construye esencialmente por la opacidad de lo que se desvirtúa en el olvido, se compone realmente por la naturaleza escurridiza de los eventos que se tatúan en ella. Precisamente por este motivo, la memoria tendrá (casi) siempre un componente constructivo. Hay que recrear lo que fue porque hay sombras que impiden una recuperación absoluta y fidedigna de lo…
