Vaya por delante que el principal problema de muchas familias es la mal llamada libertad de elección de centros educativos. Mal llamada, digo, porque la libertad, cuando no es común a todos los sujetos, no es libertad, es un privilegio. Muchas familias, por sus condiciones materiales de vida, se ven privadas todos los años de la capacidad de elegir centro educativo, con lo que tienen que resignarse a matricularles en aquel que tenga una plaza disponible. Familias sin documentación legal por lo impuesto por la Ley de Extranjería; niños y niñas que precisan plazas en centros preferentes por accesibilidad, discapacidad…
