Cada vez es más evidente la estrecha relación entre los retos para abordar, por un lado, los problemas ambientales -energía, cambio climático, contaminación, agotamiento de recursos naturales, pérdida de la biodiversidad- y por otro, los sociales y económicos: -desempleo, calidad y precariedad del empleo, bajos salarios, desigualdades sociales y territoriales o las dificultades de acceso a la vivienda. Y sin embargo sigue habiendo una gran distancia, cuando no contraposición, entre las propuestas para abordar ambos problemas, y entre los agentes sociales y políticos que se implican en la formulación de soluciones, a partir de posicionamientos de partida que a menudo…
