La educación siempre ha sido una arma política de control social. La democracia debe velar para asegurar la democracia y la libertad, pero en los últimos tiempos estamos viendo cómo estos valores están siendo amenazados por la ideología de la represión, el ocultismo y el miedo, lo cual suena más a una serie de la HBO que a la realidad de un país como España en el siglo XXI
