Han pasado dos meses, y, aunque la evolución de la pandemia, al menos estadísticamente, parece positiva, es obvio que los riesgos persisten. Sin embargo, desde la semana pasada vemos pronunciamientos a favor de una reapertura de los centros -expresados en términos deliberadamente confusos- antes de la finalización de este curso. Personas de la órbita de izquierdas como Roger Palà, o del neoliberalismo falsamente progresista como el entorno de la Fundació Bofill, consideran que hay que abrir con urgencia las escuelas. El principal argumento es la necesidad de mitigar las diferencias sociales que aporta el confinamiento, acortar la brecha entre familias con…
