La noción de la energía como mercancía y bien a poseer ha ido acompañada de una tecnificación del discurso, generando una distancia abismal entre la narrativa popular y la política de los espacios de toma de decisiones. Por ello es necesario recuperar la autonomía y la participación de la ciudadanía sobre la energía de forma abierta, consciente e inclusiva
Autor: Xarxa per la Sobirania Energètica (Xse)
Reclamamos el debate imprescindible para determinar cómo será el futuro sistema energético: en manos de oligopolios o alianzas público-comunitarias; la especulación, expropiación de tierras y maximización del beneficio económico versus las necesidades y demandas del territorio y la sociedad
Que un derecho básico y bien tan fundamental como la energía esté privatizada y en manos de poquísimas empresas que se dedican a mercadearla provoca aún más desigualdades en su suministro. Por ello es necesaria una auditoría ciudadana para recuperar las redes de distribución
Si cambiamos los vehículos térmicos por los eléctricos uno a uno, no acabaremos ni con la contaminación ni con la ocupación del espacio público por parte de los vehículos rodados. Tampoco tenemos suficientes materias primas para fabricar tantos coches eléctricos a nivel global, pero para cambiarlo hay que mudar el paradigma hacia el uso compartido
Cuando hablamos de ecofeminismo, cuestionarnos es imperativo. Tenemos que poner en duda permanentemente nuestro entorno. El ecofeminismo nos viene a decir que hay que conocer y cuestionar no sólo qué tipo de energía queremos, sino también para quién y para qué
El problema parte de un modelo energético en el que las personas no están en el centro. No ver el modelo comporta no dimensionar que pobreza energética no es sólo pasar frío en invierno, sino sufrir angustia y miedo. Un modelo que desconoce que la pobreza energética mata, no debe ser el punto de partida
Las elecciones dan una oportunidad para poner en la agenda reclamaciones de los movimientos sociales, como la soberanía energética. El municipalismo nos abre la puerta a transformar un modelo energético que actualmente es centralizado, oligopólico, injusto y patriarcal y cambiarlo para que sea renovable, democrático y ecofeminista
