8:30 de la mañana. En clase de Teoría de la Educación, con un grupo de primero de Pedagogía, la profesora propone una actividad poco habitual. Les advierte que puede parecer desvinculada del temario, pero que tiene mucho que ver. A los chicos les pide que imaginen cómo sería su vida durante cuatro días —de viernes a lunes— si desaparecieran de su entorno todas las mujeres. A las chicas les plantea lo mismo: cuatro días sin hombres. Aparecen miradas interrogantes. El ejercicio desconcierta y, al mismo tiempo, despierta cierta curiosidad. Las preguntas se encadenan: “¿Solo en la universidad?”, “¿Quieres decir en…
