Nos situamos en un presente confuso. Como se oye decir por las redes, tenemos la sensación de que esto no es real porque es la primera vez que ocurre algo real, algo que afecta a todos. Se insiste en que el virus en sí no distingue naciones, clases o grupos sociales, pensamientos políticos; puede que el virus no lo haga, pero la afección de la pandemia no es la misma para todos. Convertir a cada persona, grupo y sociedad en partícipe de ese “nosotros que somos todos» es, además de una vía de canalización de las decisiones gubernamentales, una definición…
