El tráfico aéreo ha vuelto a su nivel de 2019 y, si creemos a los actores del sector, podría duplicarse de aquí a 2040. Esto es un desastre cuando sabemos que este aumento del número de vuelos no es compatible ni con nuestros objetivos climáticos ni con la protección de la salud de las personas afectadas por el ruido y la contaminación atmosférica. Los estudios científicos son claros y no dejan lugar a dudas. Además, existen alternativas ferroviarias para muchos destinos europeos. Ante esta situación, hay que tomar decisiones políticas claras y decididas, como ha ocurrido recientemente con el aeropuerto…
