La figura alargada, imponente y calurosa de Bertrand Tavernier me recibe en el backstage de la gran carpa del Festival Lumière, instalada en los jardines al lado del Hangar del Primer Film. Disponemos de un máximo de media hora, y tenemos que abordar las mil páginas de la nueva versión del libro Amis américains. Entretiens avec les grands auteurs d’Hollywood (Amigos americanos. Entrevistas con los grandes autores de Hollywood, Institut Lumière-Actes Sud, 2019), que el crítico, realizador y apasionado del cine del otro lado del Atlántico ha revisado por segunda vez desde 2003. Con una nueva conversación como introducción con el director del Instituto Lumière, Thierry Frémaux. Tavernier, además es el presidente del Instituto y del Festival Lumière.
A sus 78 años (Lyon, 1941), los conocimientos enciclopédicos de este nativo de la ciudad donde debutó su carrera cinematográfica con L’horloger de Saint-Paul (1974) podrían alimentar una conversación infinita. Y también podríamos abordar Voyages à travers le cinéma français (Viaje a través del cine francés, Gaumont, 2018), une serie documental de 8 episodios en un itinerario sentimental y erudito sobre lo mejor de la producción del país entre los años treinta y setenta del siglo pasado.
Pero Tavernier no se queda atrapado en el pasado y dispone a su vez de una afilada mirada sobre la producción actual. Una actitud que, en esta entrevista, proporciona vivos intercambios sobre Coppola, Scorsese, Tarantino y toda la tradición que los ha podido nutrir. Del seminal John Ford a nombres menos conocidos como William Witney. Y que desemboca, aparte de una feroz crítica a Marvel, en una ácida reflexión sobre cuáles podrían ser las listas negras de hoy. Y las encontramos allí donde no nos esperábamos. De hecho, escribir la historia del cine también es un asunto político. Y Tavernier no quiere que sea instrumentalizada. Esta es su argumentada opinión.

