Es un gran error basar todo un discurso electoral exclusivamente en el terror a la llegada del fascismo, sin proponer soluciones alternativas a los problemas sociales y económicos estructurales. Un error como también lo es optar por la vía radica: boicotear los actos de manera violenta, entrando en una lucha con los antifascistas, a ver quién tiene más fuerza en la calle, podría ser válido ante grupos de cabezas rapadas neonazis violentos, pero es contraproducente en las urnas
