Actualmente se hace más que evidente que nunca que el paro y la precariedad laboral tienen un impacto directo y gravísimo sobre el bienestar emocional de las personas. Varios estudios asocian estas cuestiones a trastornos depresivos y de ansiedad e incluso al suicidio tal y como destaca la Agencia de Salud Pública de Barcelona.
El impacto de la Covid-19 en la economía ha sido devastador y quienes más están sufriendo sus consecuencias son los colectivos que ya se encontraban en situación de pobreza, en muchos casos crónica, desde la anterior crisis económica. Entre estos colectivos, las mujeres sufren de forma muy drástica los efectos de la crisis sanitaria, social y económica y esto tiene repercusiones muy claras en su salud -apareciendo síntomas y patologías relacionadas con trastornos de sueño, alimenticios, ansiedad, agotamiento- pero también en la salud de sus hijos e hijas que absorben el clima de malestar emocional que se vive en el núcleo familiar.
A lo largo de los últimos años, se ha detectado un claro incremento del número de mujeres que llegan a las entidades sociales con graves dificultades para cubrir las necesidades más básicas: alimentación, vivienda, suministros energéticos, gastos de escolarización o transporte, entre otros. Desde la Fundación SURT, trabajamos para dar respuesta a las, cada vez más, complejas situaciones de pobreza y emergencia social en las que se encuentran muchas mujeres y sus núcleos familiares. “Obrint Portes” es uno de los programas que trabaja de manera integral todas las dimensiones anteriores, atendiendo a las mujeres de forma holística y buscando el empoderamiento personal y económico, a la vez que intentamos generar un espacio seguro para ellas, de sororidad y de apoyo emocional que contrarreste las situaciones de angustia por las que están pasando muchas de estas mujeres.
Uno de los obstáculos más graves que afrontamos a la hora de dar respuestas efectivas y mejorar el bienestar psicoemocional es la baja capacidad de las mujeres para sostener la participación a lo largo del tiempo en procesos de recuperación emocional, a la vez que compaginarlo con itinerarios formativos y búsqueda activa de trabajo. La exigencia de cubrir las necesidades económicas básicas es una preocupación constante que hace que muchas mujeres tengan que abandonar y que la salud mental pase a un segundo plano. Esta realidad se silencia constantemente, la carga emocional y la somatización de las situaciones de estrés provocadas por las situaciones de vulnerabilidad económica y social de las mujeres acaban por provocar patologías físicas, como la fibromialgia, entre otras.
También se silencia la carencia de atención de especialistas en psicología en el sistema sanitario público, las listas de espera de los departamentos de salud mental, el precio de los medicamentos y antidepresivos, las consecuencias sociales de la depresión y sobre todo, las cifras de suicidios que han aumentado un 3,7% según los últimos datos del INE.
La falta de ayudas económicas, la saturación de los servicios sociales, la precariedad del sector social y la falta de respuestas de las administraciones hace que toda la responsabilidad recaiga en la capacidad de resiliencia de las mujeres y de la comunidad en sobreponerse a las situaciones de crisis que nos golpea. En este contexto, las redes comunitarias son los únicos espacios de esperanza para muchas mujeres, donde encuentran espacios de apoyo mutuo y expresión de sus problemáticas. Desde SURT, queremos poner el empoderamiento comunitario de nuevo en el centro, acompañando a las mujeres más vulnerables en un proceso de empoderamiento sanador y transformador, entendido como la participación en espacios de apoyo vecinales que generen redes sociales, relaciones de convivencia y en consecuencia, una mejora del bienestar psicoemocional.
El programa Obrint Portes tiene muchos retos por delante este 2022, pero no podemos avanzar sin una mirada de género e intercultural que ponga la salud de las mujeres como prioridad, trabajando en red con las mesas de salud y comunitarias del territorio.

