En estos momentos, la sociedad se pregunta por las causas de un fenómeno que ha provocado perturbación y angustia, y a la vez exige garantías de que no se repita. Es evidente que yo no estoy en condiciones de dar estas respuestas, pero ante la polémica desatada creo que es importante exponer con precisión algunos elementos que pueden ayudar por lo menos a entender.
- La red eléctrica no está en condiciones de seguridad frente a un gran desarrollo de las renovables. Lo demuestra tanto un informe de la propia Red Eléctrica de España (REE) de hace unos meses, la opinión de los expertos (como la manifestada por Antonio Turiel al afirmar que “el apagón fue por un exceso de producción fotovoltaica sin estabilizadores”), la experiencia personal de cada uno de nosotros que hemos visto campos de aerogeneradores parados en días de viento al no poder absorber la red toda la producción renovable y, finalmente, por el hecho de que encima de alguna mesa del Ministerio se acumulan hasta casi 40 gigawatios de proyectos de renovables a los que no puede darse salida por falta de puntos de enganche a la red (subestaciones). Aquello de “morir de éxito” parece que puede aplicarse al caso de las renovables en España, aunque a veces la muerte la provocan algunas especulaciones.
Y la inversión debiera priorizarse en la optimización de nuestra red eléctrica, probablemente una de las mejores del mundo pero que ha resultado insuficiente. Con inversiones muy inferiores a los dos mil millones que se calculan en pérdidas por el apagón… falta de previsión: prevenir es siempre más barato que curar (como en la DANA de Valencia).
- La incapacidad, al menos por ahora, del almacenamiento energético a gran escala. Esto obliga a que en todo momento la producción y la demanda estén finamente equilibradas; cualquier desvío lleva al colapso, como se demostró este lunes. Y este equilibrio no es fácil de conseguir cuando las renovables son intermitentes y de producción incierta.
- El modelo de transición energética del que nos hemos dotado muy probablemente deba modificarse. Carece de cualquier sentido tener instalada más renovable que la que podemos utilizar a pleno rendimiento, entre otras cosas porque tanto las células fotovoltaicas como los aerogeneradores no solo tienen una importante huella de carbono en su fabricación, sino que ocupan espacio e impactan en la biodiversidad. Hay que reflexionar si en el momento actual convienen más centrales industriales de producción de renovables, sea en tierra o en el mar.
Hay que tener en cuenta que, en el conjunto de España, la energía eléctrica representa menos del 30% de nuestro consumo energético actual; que el resto son combustiones (en vehículos, calefacciones, industrias, etc.) a base de combustibles fósiles que se pretende sustituir por electricidad (de modo directo o a través del hidrógeno verde). Es fácil de imaginar que, en un horizonte sin combustibles fósiles, basado en una electrificación en renovables, la caída total en la producción hubiera tenido un impacto considerablemente mayor.
El modelo y los calendarios que le acompañan han de revisarse por responsabilidad. La solución no son más centrales nucleares (entre otras razones porque el uranio es escaso y está en manos poco fiables) pero poner objetivos imposibles de cumplir a corto plazo solo puede provocar decepción social. Se ha dicho que se levantó la producción gracias a la electricidad de Marruecos (la interconexión con Francia es poco relevante) y a los ciclos combinados, aparte de las hidroeléctricas. Es decir, hubo que recurrir en gran parte a los combustibles fósiles. Algo falla en el modelo actual
- Sería injusto terminar este artículo sin un reconocimiento tanto a los técnicos que han sido capaces de levantar la red en pocas horas como a una sociedad paciente y comprensiva, que a pesar de todo no ha provocado ningún conflicto (tengo las imágenes de los saqueos en Nueva York cuando tuvo su apagón en 1977). Mientras suenan tambores de guerra entre el gobierno, REE, las operadoras, la oposición intentando sacar tajada o simplemente diciendo burradas… lamentable espectáculo de pérdida de tiempo y energías cuando la prioridad debiera estar en explicar qué ha pasado (la comunicación en general ha sido lamentable) y trabajar para que no se repita.
Si las causas del apagón son las que afirma Turiel, en cualquier momento puede volver a suceder si no se toman medidas contundentes.

