La periodista filipina premio Nobel de la Paz 2021 ya ha advertido a sus colegas estadounidenses: “luchen ahora que todavía tiene fuerza porque después será demasiado tarde”. Maria Ressa está alarmada por el rápido desmantelamiento del sistema constitucional estadounidense que ha puesto en marcha la administración del presidente Trump. A Ressa le recuerda lo ocurrido en Filipinas con el presidente Duterte que en seis meses se cargó la democracia.(1)
Desde que llegó a la presidencia de Estados Unidos, el gobierno Trump dispara en todas direcciones para imponer su sistema autoritario. Sin embargo, sabe que para tener éxito es indispensable silenciar a la prensa y por eso el presidente hace años que se dedica a hacer que la gente deje de creer y pierda la fe en el periodismo.
Los ataques de Trump a los medios de información se iniciaron en su primer mandato y continuaron después. El ahora presidente empezó por desacreditar a la prensa con falsas acusaciones e insultos, incitando incluso a actuar contra la profesión. El miedo a la venganza de Trump es tal que en la última campaña electoral ni los prestigiosos medios The Washington Post y Los Angeles Times se atrevieron a apoyar a ningún candidato, como era habitual.
Desde su segunda llegada al poder, los ataques en la prensa se han multiplicado. Ahora, el presidente no sólo va contra los medios que denuncian su abuso de poder sino contra la misma libertad de expresión y de información. Además, Trump ha iniciado también la guerra contra el sistema judicial, contra jueces y abogados que defienden causas a las que él se opone, como las de la libertad de expresión.
Como siempre hace para luchar contra los que considera a sus enemigos, Trump utiliza el dinero como arma principal. Tiene en el punto de mira a todos los medios de información, pero ha empezado con los principales. Por ejemplo, las tres poderosas cadenas de televisión que dan servicio en todo el país a través de multitud de emisoras locales: ABC, CBS y NBC .
En la primera embestida ABC se rindió. El pasado mes de diciembre, la cadena propiedad de Walt Disney Company llegó a un acuerdo con Donald Trump que la había demandado por 15 millones de dólares por difamación . mentiroso y manipulador presidente.
Todos los expertos eran de la opinión de que ABC habría ganado fácilmente el caso. Trump acusaba de mentir a un periodista de la cadena que dijo que un jurado había considerado culpable al hoy presidente de violar a E. Jean Carroll, lo que sustancialmente era verdad.
Este acto de servilismo no le ha servido a la ABC para ganarse el favor del presidente, porque éste sigue atacando públicamente a la cadena y sus periodistas, acusándoles de deshonestos, de manipular las noticias, de falsedades y, en definitiva, de no tratarle como él quisiera.
Los medios serviles no lo logran con Donald Trump, pero tampoco los que no se rinden. Una de las principales agencias de noticias del mundo, la Associated Press, AP , decidió mantener el nombre de Golf de México en lugar de cambiarlo por Golf de América, tal y como había decidido Trump al llegar a la presidencia. Desde entonces, los periodistas de AP no pueden entrar en el Despacho Oval donde trabaja el presidente, ni acompañarle en el avión presidencial. Ante la oposición de un juez a la medida, el presidente ha echado a todas las agencias.
En estos momentos, es la cadena de televisión CBS quien se juega el dinero y el prestigio. Trump ha demandado por 10 mil millones de dólares a uno de los programas de entrevistas y reportajes de investigación más antiguos , estimados e influyentes de la televisión estadounidense, Sixty Minutes . Según la demanda de Trump, durante la reciente campaña electoral, el programa de la CBS emitió una entrevista con la candidata demócrata Kamala Harris y la editó de forma que le favorecía.
CBS dio a conocer la entrevista completa y demostró que no hubo mala práctica en su actuación, sino un trabajo profesional habitual. Trump, sin embargo, ha pedido a la Federal Communications Comisiones, FCC , la agencia estatal que gestiona el buen funcionamiento de las telecomunicaciones, que saque a la CBS la licencia para emitir. Al presidente le da igual que la libertad de información que garantiza la Primera Enmienda a la Constitución de Estados Unidos proteja a la prensa contra estas demandas.
La cosa se complica mucho por la libertad y la independencia informativas de la CBS , porque en estos momentos la empresa propietaria de la cadena, Paramount Global, intenta fusionarse con Skydance, una operación que podría reportarle unos beneficios de ocho mil millones de dólares. Justamente es la FCC , presidida por un hombre de Trump, la que debe dar el visto bueno al negocio.
Los periodistas de la CBS y especialmente del programa Sixty Minutes piden a la empresa que no se rinda, pero ya han empezado a notar las presiones. Una de las personas con mayor poder en la compañía vigila de cerca las noticias que tratan sobre Trump y su gobierno.
La situación es tan grave que el máximo responsable de Sixty Minutes ha dejado el programa porque dice que no puede trabajar con la misma libertad e independencia con la que lo hacía. ¿ Luchará Paramount Global por el derecho a la información como años atrás lo hizo la CBS cuando no pertenecía a una empresa multimedia y multinegocio?
La debilidad actual de los medios de información es consecuencia del liberalismo económico y la desregulación que en los años ochenta impusieron los gobiernos del presidente Ronald Reagan. Todas las normas existentes para preservar una información rigurosa, honesta con representación de todos los puntos de vista en el sector audiovisual fueron desmanteladas para siempre.
Con Ronald Reagan se permitió la creación de grandes empresas que contaban con medios de comunicación audiovisuales y escritos, pero también otros negocios como automóviles, electrodomésticos, armas, productos de entretenimiento y ahora plataformas en la red. Las noticias han pasado a ser un producto de consumo más a vender y su valor ya no depende del derecho a la información de la ciudadanía, sino de los intereses económicos globales de la compañía.
Al cabo de los años se ha demostrado lo que ya pronosticaban algunos profesores en las universidades americanas de los años 80. Ya preveían que la desregulación de Reagan, que permitía la creación de empresas de comunicación multimedia y multinegocio, sería a la larga una gran amenaza para la libertad de expresión y de información de la ciudadanía.
Hoy también están en peligro las radios y televisiones públicas de Estados Unidos agrupadas en la National Public Radio (NPR) y en el Public Broadcasting System (PBS) . Estos medios independientes que hacen programas de gran calidad son considerados por la Administración Trump » medios de propaganda progresista, que producen basura que hacen pasar como noticias» y son «intolerantes con los puntos de vista que no son de izquierdas»(2).
PBS y NPR que se financian en buena medida con aportaciones de los oyentes y de patrocinios empresariales, también reciben dinero del Estado. Se espera que pronto Trump envíe al Congreso una petición para que deje de subvencionarlas y ha ordenado ya una investigación. Sus direcciones temen que les quiten las licencias para operar.
La prensa progresista, que por lo general es crítica con Trump, también se siente en peligro. Teme que el presidente utilice la política fiscal para borrarla del mapa. Ahora gozan de una exención de impuestos como entidades culturales sin ánimo de lucro que les es muy favorable para poder funcionar.
Una prensa libre e independiente es un baluarte contra el autoritarismo y uno de los pilares de cualquier democracia. Trump y su entorno lo saben y por eso se apresuran a destruir lo que queda de unos medios de comunicación que obligan al poder a dar cuentas de sus actos.
No sabemos cuánto resistirá la prensa los ataques de Trump. Lo que es seguro es que en buena parte dependerá de lo que los periodistas y la ciudadanía estén dispuestos a luchar por defender el derecho y la libertad de información y, en definitiva, la democracia. De momento, alguna gente ya se está desencantando de las políticas del presidente y su apoyo popular no deja de bajar.
- Maria Ressa en el programa de la PBS News Hour. 4 de marzo 2025. https://www.youtube.com/watch?v=dEzbRK8pva4
- David Folkenflik, Scott Neuman. “Trump planes order to cut funding for NPR and PBS”. Updated April 15,2025. https://www.npr.org/2025/04/15/nx-s1-5352827/npr-pbs-public-media-trump-rescission-funding

