El 28 de junio se conmemora como jornada de lucha y orgullo a partir del enfrentamiento entre miembros del colectivo LGTBI y la policía LGTBIfóbica de Nueva York en 1969. Conocidos como los disturbios de Stonewall, marcaron lo que se considera el inicio del movimiento de liberación. En el Estado español, en pleno franquismo, el MELH —Movimiento Español de Liberación Homosexual— fundado en 1970 fue la primera organización, creada como respuesta a la Ley de Peligrosidad Social. En 1975, el FAGC —Frente de Liberación Gay de Cataluña—, que este año celebra sus 50 años, tomó el relevo y en 1977 organizó y convocó la primera manifestación del 28 de junio y por el orgullo LGTBI —entonces solo gay— en Las Ramblas de Barcelona. No fue hasta 1987 que se creó el Grupo de Lesbianas Feministas de Barcelona, el primero de mujeres lesbianas en Cataluña.
Han sido muchas las entidades creadas durante estos años; su actividad y reivindicación llevaron a una cierta “normalización” social: matrimonio igualitario, adopción, creación del Consejo Nacional LGTBI, ley contra la LGTBIfobia, despliegue de la red de Atención Integral, por la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI a nivel estatal.
Desde el año 2014, cuando el Parlamento de Cataluña aprobó la ley 11/2014 para garantizar los derechos de lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales y para erradicar la homofobia —la olvidada lesbofobia—, la bifobia y la transfobia, se recogía una demanda histórica del movimiento. A partir de entonces, se han llevado a cabo distintas campañas de sensibilización, puesta en marcha de servicios, acciones legales y actuaciones contra la LGTBIfobia —entre otras— desde diferentes ámbitos.
Aun así, en los últimos años, los discursos de odio han señalado al colectivo LGTBIQ+ de forma clara y las agresiones en la calle han aumentado, especialmente contra el colectivo trans. El 28 de junio es un clamor de voluntad unitaria para hacer frente a estos discursos de odio que pretenden hacer retroceder los derechos de las personas LGTBIQ+. El 28 de junio quiere ser la expresión de la construcción de una Cataluña diversa, el reconocimiento de los derechos de lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales y la libertad de vivir la sexualidad y los afectos.

