Si no se hace nada para cambiar la situación en la atención primaria, el servicio se deteriorará y cada vez será peor la accesibilidad, la longitudinalidad y la calidad de la atención. La consecuencia final de mirarlo de reojo sin resolverlo será el incremento de la mortalidad en la población.
«Cada vez es más difícil encontrar especialistas en medicina de familia que quieran trabajar en los centros de atención primaria«. | Pol Rius
El concepto de riesgo más ampliamente referenciado es el del «cisne negro» del ensayista y economista Nassim Nicholas Taleb, que se define como un evento altamente improbable, de gran impacto y que solo parece tener explicación en retrospectiva. Implica una falta de predicción.
La economista Michele Wucker introdujo el riesgo del «rinoceronte gris» para referirse a amenazas altamente probables y de gran impacto, que muestran señales que ignoramos. Implican una falta de acción. Posponer mejorar la situación es una elección. Por ejemplo, el cambio climático.
Recientemente Marc Bara, fundador de Projectworklab, ha introducido el concepto de «camaleón gris», que se refiere a riesgos que vemos, que se entienden colectivamente y que se finge que no existen. Implican una falta de coraje para cambiar la situación. Su artículo en la revista Harvard Deusto ha sido premiado como el mejor artículo del año en la categoría Estrategia.
En muchos ámbitos podemos encontrar camaleones grises.
En el ámbito sanitario, veo la tensión a la que están sometidos los y las profesionales de la atención primaria como un camaleón gris. Se sabe, pero hay una ceguera voluntaria. Escuchamos frases como «suerte que tienen de la vocación», «el sacrificio para seguir manteniendo el propósito vital», «esas profesiones de servicio».
Pero esto tiene un costo: el desgaste emocional y físico de profesionales que ya llevan demasiado tiempo con una enorme tensión. Y que sienten que la vocación y el propósito vital no son suficientes para seguir manteniendo un ritmo de visitas diarias que está muy lejos de ser asumible con seguridad para el paciente y para el profesional.
Cada vez es más difícil encontrar especialistas en medicina de familia que quieran trabajar en los centros de atención primaria. Mantener la accesibilidad es una paradoja. La Atención Primaria de calidad acaba siendo un oxímoron.
Este silencio organizativo y esta rutina de desgaste no son inofensivos. Se camuflan en el día a día y se esquivan. Resulta incómodo mirarlos porque habría que tomar alguna acción.
Los sufrimientos quedan en las conversaciones de pasillo sin resolverse, configurando el paisaje interno del día a día de la atención primaria.
Si no se hace nada para cambiar la situación en la atención primaria, el servicio se deteriorará y cada vez será peor la accesibilidad, la longitudinalidad y la calidad de la atención. La consecuencia final de mirarlo de reojo sin resolverlo será el incremento de la mortalidad en la población.
¿Alguien tendrá el coraje de hacer algo con este camaleón gris?

