Dos osas con crías confirman uno de los grandes éxitos de la historia de la conservación de la naturaleza en Cataluña y desmontan treinta años de ignorancia política interesada y ruido público: los osos y las personas pueden convivir con éxito en las montañas del Pirineo. El oso ha ganado. el Pirineo ha ganado.

Aquí tens la versió en catalá


Muchos diarios, radios, televisiones y redes sociales han hablado estos días de verano —cuando las noticias supuestamente importantes de política o economía resultan mucho más aburridas de lo que ya es habitual— de titulares como por ejemplo: «Registradas imágenes de dos osas con cachorros en el Valle de Aran» o «Detectan dos osas con tres crías cada una «en familia» en el Valle de Arán».

Después de meses de mucho trabajo y de seguimiento científico por las montañas que unen o separan, segundos como se mire, España y Francia, esta noticia no habla solo de las imágenes excepcionales e inéditas documentadas por la organización ecologista DEPANA. La noticia es, sobre todo, la demostración de que uno de los proyectos de recuperación ambiental y de conservación de la naturaleza más importantes de la historia contemporánea de Cataluña y de España, comenzado hace treinta años, funciona. Y funciona muy bien.

Todo el mérito hay que atribuirlo al trabajo y al esfuerzo de unas pocas personas que, a pesar de todas las dificultades y en contra de buena parte de las instituciones políticas y económicas del Pirineo, han demostrado que el oso pardo y los humanos pueden convivir en la montaña y que tener osos en el Pirineo es una inmensa riqueza natural.

Captura de imagen de las observaciones de DEPANA.

Mientras algunos responsables políticos —cada vez menos, y es interesante detectar en este sentido los cambios que se han producido en el Valle de Arán durante los últimos meses— continúan vendiendo al oso pardo como un enemigo, la realidad, siempre tozuda, ha decidido responder con cachorros. No hay mejor editorial favorable al oso que una imagen maravillosa de la natura salvaje en pleno auge.

Hace tan solo unas décadas, en los años noventa del siglo pasado, el oso pardo estaba casi extinguido en los Pirineos. Hoy ya se han identificado 108 ejemplares en el conjunto de la cordillera y 54 en la vertiente catalana, la cifra más alta registrada nunca. Y esto no es ningún milagro. Es el resultado de muchos años de trabajo científico y de conservación de la naturaleza, de cooperación transfronteriza, de políticas públicas, de seguimiento riguroso y de la perseverancia de unos conservacionistas que han seguido trabajando mientras otros preferían alimentar titulares alarmistas y falsos.

La biodiversidad no se recupera con discursos. Se recupera con ciencia y trabajo sobre el terreno; ayudando y acompañando a los ganaderos y cazadores para demostrar, sobre el terreno, que la realidad tiene poco a ver con los miedos heredados. Se recupera haciendo trabajo en las escuelas, en los institutos y en las plazas de los pueblos de montaña. Y es precisamente por eso que esta historia se ha complicado durante decenios.

La biodiversidad no se recupera con discursos. Se recupera con ciencia y trabajo sobre el terreno; ayudando y acompañando a los ganaderos y cazadores

Todo esto lo conoce muy bien Marc Alonso, naturalista especialista en oso pardo que lleva más de tres decenios andando por las montañas de Arán y el Pallars defendiendo la convivencia entre el oso y los humanos. «Ahora ya es una realidad lo que antes, hace treinta años, era solo un deseo. El oso está aquí y es un éxito sin precedentes. Hace treinta años que trabajo y esto es fruto de todo el trabajo que hacemos.»

Alonso es el naturalista que más ha hecho por la recuperación del oso y tiene muy claro que la situación ha mejorado mucho en este tiempo. «La aceptación del oso ya no genera tantos problemas como hace años. Ya no hay manifestaciones ni protestas, y ahora ya empieza a funcionar también la convivencia con cierta normalidad, puesto que incluso los colectivos que antes eran más contrarios, como los ganaderos y los cazadores, han aceptado la realidad.» El oso está aquí para quedarse.

Observaciones de los ejemplares grabadas por DEPANA.

El oso en el Pirineo —especialmente en el Valle de Arán— ha sido utilizado durante demasiados años como una cortina de humo política. Ha sido mucho más fácil convertirlo en el responsable de todos los problemas del Pirineo que afrontar los verdaderos desafíos del territorio: la despoblación, el abandono institucional, la crisis de la ganadería extensiva, la carencia de relevo generacional o un modelo económico que condena a muchos pueblos a convertirse en simples decorados turísticos, tanto en verano como en invierno. Pero la realidad es muy tozuda.

El oso no ha cerrado ninguna escuela.

El oso no ha eliminado los consultorios médicos.

El oso no ha hecho marchar a los jóvenes.

El oso no ha destruido el turismo.

El oso no ha acabado con la ganadería.

El oso no ha especulado con el precio de la vivienda de montaña.

Durante demasiados años ha sido mucho más fácil culpar al animal que señalar las muchas y varias responsabilidades políticas, sociales y económicas de un territorio donde, a pesar de que muchas de las quejas sobre el abandono y el olvido son reales y legítimas, algunos representantes de intereses políticos y económicos han aprovechado al oso para convertir el «sálvese quien pueda» en una forma de gestión pública.

Los conflictos en el Pirineo existen y son reales. Pero, por ejemplo, cuando hay pocos ataques demostrados de oso a los rebaños, los ganaderos son protegidos y compensados para convivir con una especie protegida como el oso. Esta es una obligación pública irrenunciable. Alonso considera que tanto los cazadores como los ganaderos necesitan «normativas y controles claros» y que se prohíba el acceso, por ejemplo, a las «áreas críticas donde se sabe que las osas con pequeños circulan durante los meses de mayo y junio».

Captura de imagen de las observaciones de DEPANA.

También hay todavía cierta controversia sobre los supuestos ataques del oso a los rebaños y a los animales que pacen. Marc Alonso valora estas quejas de una manera muy clara: «Tienen parte de razón, pero no todos los ataques a animales que mueren en la montaña son responsabilidad del oso y, este año, en el Valle de Aran, el oso solo ha matado una cabra.»

En todo caso, parece claro que una democracia madura resuelve los conflictos con información, estudio, datos, derechos y compensaciones, no con gritos ni miedos. Los problemas se gestionan con políticas públicas operativas y eficaces, no con propaganda, porque, al final del día, el debate sobre el oso pardo en el Pirineo dice mucho de la sociedad que somos y, sobre todo, de la que queremos ser.

A pesar del éxito, todavía no está todo resuelto. Marc Alonso destaca que hay nuevos «peligros» para el oso que hay que afrontar con normativas y regulaciones que se cumplan. «Ahora —explica Alonso— hay peligros nuevos, como los influencers, los fotógrafos aficionados o las empresas de fotografía de fauna que quieren ver y acercarse a los osos. Esto hay que controlarlo muy bien con normativas claras, porque puede llegar a ser un problema grave. También las carreras de alta montaña que se hacen por el territorio del oso de día y por la noche sin regulación y con miles de corredores molestando a la fauna protegida.»

Ahora —explica Alonso— hay peligros nuevos, como los influencers, los fotógrafos aficionados o las empresas de fotografía de fauna que quieren ver y acercarse a los osos

Nos hemos acostumbrado a pensar que cualquier espacio natural solo es aceptable si no molesta a nadie. Como si la naturaleza tuviera que pedir permiso para existir. Como si cualquier animal que escape de nuestro control fuera automáticamente un problema. Es una manera de entender la vida extraordinariamente pobre y profundamente antropocéntrica. No funciona.

La recuperación del oso en el Pirineo nos recuerda una cosa esencial. Las montañas no son solo una infraestructura económica a nuestro servicio. Son un ecosistema vivo que, para ser saludable y beneficiarnos a todos, también necesita sus grandes mamíferos, sus depredadores y sus equilibrios ecológicos. Sin fauna salvaje, la montaña acaba convertida en un parque temático. Con fauna salvaje, la montaña continúa siendo naturaleza.

Por todo esto, las imágenes de estas dos osas tienen un valor que va mucho más allá de la conservación de la naturaleza. Representan, como explica Marc Alonso desde el Valle de Arán, la victoria de una manera inteligente de entender el territorio a partir del conocimiento científico, de la responsabilidad colectiva y de los hechos, no de los miedos. Recuperar la naturaleza no es un lujo urbano ni tampoco un capricho de urbanitas forasteros. Es una obligación democrática, una responsabilidad pública por el bien común y un legado que tenemos el deber de dejar a las generaciones futuras.

Quienes durante años anunciaron el desastre del oso, de una manera tan interesada como ignorante, empiezan ahora, despacio, a aceptar una evidencia que les incomoda. El oso no solo sigue aquí, en las maravillosas montañas del Pallars y el Valle de Arán, Se reproduce. Cría. Vive. Y comparte el territorio con los humanos.

Esta es la lección clave. Quizás la más importante. En una época en que parece que todo se degrada —la naturaleza, la democracia, el clima, la confianza pública o la biodiversidad— hay una historia que avanza en dirección contraria. La recuperación del oso pardo en el Pirineo nos recuerda que, cuando las políticas públicas hacen bien su trabajo y dejan trabajar a los especialistas en conservación de la naturaleza, muchas cosas se pueden reparar. Y esto, en los tiempos que corren, es casi revolucionario.

Ya casi nadie recuerda aquellos años noventa del siglo pasado en que en el Pirineo se hablaba de «la guerra del oso». Hoy, como recuerda Marc Alonso —y si es que aquella guerra existió—, «la guerra la ha ganado el oso». Pues sí. El oso ha ganado. el Pirineo ha ganado. Y, en realidad, todos nosotros hemos ganado.

Share.
Pere Ortín

Pere Ortín #PeriodismeDaDá Director de Catalunya Plural, es un periodista que hackea el periodismo. Hace escritura visual y ensayo collage «orgullosamente hecho a mano» buscando la belleza escondida detrás de todo signo de ?. Ha sido guionista, presentador y reportero de TV; ha escrito en diarios y dirigido revistas; ha publicado cómics y libros de ensayo; ha creado documentales y producido proyectos transmedia.

Leave A Reply

¿QUIÉNES SOMOS?

Catalunya Plural
Fundació Periodisme Plural
ISSN 2696 – 9084

¿DÓNDE ESTAMOS?

Calle Bailén 5, principal.
08010, Barcelona
Mapa

CON EL SOPORTE DE

FUNDACIÓ 
PERIODISME 
PLURAL

2026 Catalunya Plural.