El TD2 de Pepa Bueno hecho con IA destroza la ficción de un formato rígido que no cambia en décadas

Aquí tens la versió en catalá


La emisión de un TD2 experimental realizado con inteligencia artificial (IA), hace unos cuantos días en TVE 1, ha sido una novedad muy destacable y una iniciativa muy meritoria de su directora, Pepa Bueno. Su propósito era poner de relieve lo fácil que resulta deformar el sentido de la información con el propósito de inclinar su interpretación hacia intereses distintos de los del público. La IA servía aquí de espejo deformante que ponía de relieve que cada vez será más fácil intervenir en los elementos que componen la información por parte de agentes interesados apelando a la fascinación de lo espectacular. El TD2 de Pepa Bueno fue llamada de atención y ejemplo de lo que los periodistas pueden hacer para mantenerse en su responsabilidad.

El TD con IA fue algo más que un ejercicio técnico pensado para la reflexión. De él se ha desprendido una auténtica lección de alfabetización informativa que reclama ser atendida e imitada. La información se encuentra en una encrucijada que demanda una reflexión tanto por parte de los profesionales como del público, o al menos la parte más consciente del mismo. Periodistas y usuarios de la información estamos juntos en los prolegómenos de una revolución de la comunicación que nos advierte de tiempos difíciles para la verdad a la que el periodismo debe servir, una revolución que va más allá de las tensiones habituales entre los intereses que confluyen en las tareas informativas y que se debe a un intento de los poderes económicos y tecnopolíticos de desmantelar los equilibrios democráticos a beneficio de lo que algunos ya llaman tecnofeudalismo.

La alfabetización mediática va más allá de poder identificar las fake news (pseudonoticias engañosas interesadas) y distinguir el trigo y la paja en el campo informativo. Actualmente es el conjunto de la esfera informativa lo que reclama una puesta en cuestión para saber hasta qué punto los lenguajes, géneros y convenciones propios del periodismo siguen sirviendo a su propósito original: dar cuenta de lo que sucede e identificar elementos que conduzcan a la verdad. Hay que someter a revisión todo lo que leemos, vemos y escuchamos y reflexionar si la forma en que esos mensajes nos son ofrecidos corresponde a una forma de periodismo adecuada a las condiciones de la interacción entre medios y públicos en aras del esclarecimiento y la verdad noticiosa.

Es el conjunto de la esfera informativa lo que reclama una puesta en cuestión para saber hasta qué punto los lenguajes, géneros y convenciones propios del periodismo siguen sirviendo a su propósito original

Y es en este sentido que el TD2 de la IA apunta a una realidad que era quizás distinta a la que se quería señalar con él. Los informativos diarios de televisión corresponden a un formato, con sus formas y lenguajes, que se mantiene consolidado férreamente de modo que es idéntico a sí mismo año tras año, década tras década. Todos los géneros y formatos televisivos han sufrido evoluciones muy diversas y de distinto alcance menos los informativos diarios. Los telediarios y telenoticias se ajustan invariablemente al mismo formato, se emitan en una u otra cadena, con un presentador en un plató, que introduce a la noticia que luego será narrada, una entradilla quizás, y un desarrollo en vídeo que incorpora filmaciones noticiosas, con declaraciones, testimonios y a veces gráficos informativos. Cada pieza tiene una duración breve y la una sucede a la otra, precedidas y a veces concluidas por baterías de titulares. Esa es la fórmula de hierro del formato, que resiste el paso del tiempo y se erige en proa informativa de la orientación editorial de cada canal.

El TD2 de la IA rompe estrepitosamente con la convencionalidad de tal relato y muestra que el rey va desnudo. La alteración del objetivo de la información no vendrá obrado por la magia de una nueva tecnología que pervierta la narración periodística, está produciéndose ahora mismo a partir de un formato que se cree fiable pero sobre el cual se practica la modificación pretendidamente invisible que sirve a intereses que no son legítimamente editoriales sino de otro tipo. Es un ejercicio de prestidigitación magistral sobre el que el TD2 de Pepa Bueno ha incidido con aguda inteligencia.

Fijémonos en lo que hacen las cadenas de televisión, todas ellas, cuando desean renovar los informativos diarios: modificar los platós, a menudo con imagen electrónica, cambiar las tipografías, aligerar ciertas formas de los presentadores, mejorar los procesos de edición de las imágenes. Pero nunca se toca el núcleo del formato, el lenguaje fundamental con el que se relaciona con el público y soporta la narración en su conjunto. Los informativos diarios de televisión son siempre idénticos a sí mismos, entre sí y respecto a los del resto de cadenas.

El TD2 de Pepa Bueno ha venido a dinamitar magistralmente el lecho de Procusto de los informativos diarios y ha puesto en evidencia la prestidigitación que los sostiene: una apariencia de fiabilidad que en realidad es una limitación voluntaria que no abre caminos a interpretaciones posibles distintas de una intención editorial tan invariablemente férrea como el formato. Porque si el formato informativo puede ser cuestionado la cerrazón editorial también puede serlo.

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Gabriel Jaraba

Gabriel Jaraba (Barcelona, 1950) es periodista, escritor, profesor e investigador. Doctor en Comunicación y Periodismo, es professor en la Universitat Autònoma de Barcelona. Autor de «Periodismo en internet», «Twitter para periodistas», «YouTuber» y «Hazlo con tu Smartphone».

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