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Absentismo laboral, sobre los costes de trabajar (o no)
¿Cuánto cuesta el absentismo laboral en España? Una pregunta que la patronal ha convertido en la principal batalla de 2026, con hasta ocho campañas en lo que llevamos de año.

Joan Cascante Agudo17 de septiembre de 2026 - 05:30
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La patronal ha iniciado una campaña sobre el coste económico y los problemas de competitividad que supone el absentismo laboral. Para los sindicatos, el coste recae en los trabajadores con el presentismo forzado, las horas extra no remuneradas y un reparto desigual de los beneficios productivos de la IA.

¿Cuánto cuesta el absentismo laboral en España? Una pregunta que la patronal ha convertido en la principal batalla de 2026, con hasta ocho campañas en lo que llevamos de año: para la representación de los empresarios son miles de millones de euros y una pérdida de productividad; para los sindicatos, trabajadores que acuden al trabajo enfermos, horas extra que no se pagan y una productividad creciente gracias a la inteligencia artificial que no siempre se traduce en mejores condiciones laborales.

La patronal habla terminológicamente de «absentismo laboral» —lo que significa no asistir al trabajo— y que contempla desde coger la baja por motivos médicos hasta permisos retribuidos, y que, por tanto, acaba estigmatizando a los trabajadores que no acuden al trabajo, aunque sea de manera justificada.

El foco, sin embargo, lo ponen en las bajas médicas, que algunas organizaciones empresariales consideran excesivamente largas o susceptibles de abuso. La solución que plantean pasa por reducirlas con un mayor control y protagonismo de las mutuas privadas, aunque en muchos casos supondría un conflicto de intereses. Feijóo también ha querido sumarse al debate calificando el absentismo laboral como «cáncer» y ya ha avanzado que tomará medidas —en caso de que llegue a gobernar—.

Las bajas médicas, sin embargo, deben ser autorizadas por un facultativo. «Los médicos actuamos con criterios científicos, éticos y legales, y convertir un problema complejo en un debate sobre presunto fraude generalizado no hace justicia ni a los profesionales ni a los pacientes», ha declarado el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Tomás Cobo. «Como en cualquier ámbito pueden existir situaciones excepcionales, pero no representan el funcionamiento habitual del sistema», añadía para desmentir a la patronal.

Por poner foco en la cuestión, desde 2018 se han registrado un 68% más de bajas médicas, aunque la mayoría son de corta duración. Ahora bien, los procesos de baja que duran más de un año han crecido de manera exponencial, aunque representan alrededor de un 3% del total, según el estudio de 2026, Situación de la IT y sus efectos en la salud. La prevención del suicidio en el ámbito laboral de UGT.

El aumento de las bajas, sin embargo, no explica por sí solo sus causas. Para los sindicatos, poner el foco exclusivamente en la duración de las incapacidades temporales deja fuera dos cuestiones: por qué los trabajadores enferman y por qué, una vez de baja, algunos procesos se alargan.

Para los sindicatos, poner el foco exclusivamente en la duración de las incapacidades temporales deja fuera dos cuestiones: por qué los trabajadores enferman y por qué, una vez de baja, algunos procesos se alargan

La saturación del sistema sanitario público es una de las respuestas. Conseguir una cita médica con un especialista, realizarse una prueba diagnóstica, acceder a una operación, a un tratamiento o a rehabilitación es cada vez más difícil, lo que supone que en muchos casos las bajas médicas se alarguen de manera involuntaria.

Por otro lado, el incremento de las incapacidades temporales se ha producido en muchos casos por situaciones de agotamiento sostenido. Las principales causas son los problemas musculoesqueléticos y un crecimiento exponencial de las patologías de salud mental.

El agotamiento emocional, la pérdida de motivación y una sensación de saturación constante son algunas de las principales consecuencias del síndrome de burnout. Para muchos trabajadores, el burnout es el resultado de entornos laborales marcados por una presión constante, una sensación de urgencia continuada y la dificultad para desconectar del trabajo. Esta imposibilidad de desconexión es, precisamente, uno de los aspectos por los que los sindicatos reclaman cada vez más una protección efectiva del derecho a la desconexión digital.

Uno de los principales retos para los sindicatos es el reconocimiento de muchas de estas patologías como enfermedades profesionales. Desde 2016, las bajas vinculadas a la salud mental se han casi triplicado, pero solo un 0,2% tienen reconocido un origen laboral, según el estudio del año pasado, Salud Mental y Trabajo de UGT. Muchas de ellas, sin embargo, se deben a la ansiedad y el estrés que sufren los trabajadores por una mala organización interna de la empresa, falta de personal o sobrecarga de tareas.

La mitad de los catalanes ha ido enferma a trabajar

La otra cara de la moneda del absentismo laboral es el presentismo forzado, aunque en este caso el coste lo asumen los trabajadores.

En Cataluña, más de la mitad de la población activa ha acudido al trabajo a pesar de estar enferma y necesitar una baja médica durante el último año, mientras que en entornos con una elevada carga de trabajo llega al 87% de los catalanes, afectando principalmente a los sectores educativo, hostelero y sanitario, según el Balance de salud laboral 2025 de CCOO de Cataluña. «Una dinámica que responde a una presión estructural marcada por el miedo a perder el trabajo, la precariedad salarial y la carencia de políticas de conciliación», apuntan desde el sindicato.

Otro de los elementos en los que los sindicatos ponen el foco es la prevención de los riesgos laborales, y aportan cifras: solo un 10% de la población activa trabaja en entornos donde los riesgos laborales están controlados, según alerta CCOO de Cataluña.

Precisamente, la prevención de riesgos laborales ha sido una de las principales demandas de los sindicatos para cuidar la salud laboral y que dio como resultado, en febrero de 2026, una actualización de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales después de 20 meses de negociaciones, de la que la patronal se desmarcó alegando preocupación por la «inseguridad jurídica». La última ley, de 1995, no contemplaba cuestiones tan relevantes actualmente como la salud mental, la digitalización o el cambio climático.

Más de 2,5 millones de horas extra semanales no remuneradas

Uno de los argumentos de la patronal cuando habla de absentismo laboral es el elevado coste que tiene para las empresas y la pérdida de competitividad que supone. Pero si el debate es sobre el coste del trabajo y la productividad, también hay que poner el foco en las horas que sí se trabajan, pero no se pagan.

En España, el año pasado se realizaron 2,54 millones de horas extra no remuneradas cada semana, según datos del Gabinete Económico de CCOO. Esto equivale a 68.000 trabajadores a jornada completa y supone un ahorro para las empresas de 3.378 millones de euros anuales. La Comunidad de Madrid lidera con el 55% de las horas extra que se trabajan en la comunidad sin remunerar, mientras que en Cataluña son cuatro de cada diez las horas extra que no se pagan. En muchos casos, hacerlas se asume como algo lógico dentro de la compañía y puede suponer poder hacer carrera en la empresa o no.

Repartir los beneficios productivos de la IA

Un tercer eje en el debate sobre el coste del trabajo es qué ocurre cuando la productividad aumenta sin que lo haga proporcionalmente el tiempo libre o el salario de los trabajadores.

En España, dos de cada diez empresas de más de diez trabajadores ya han incorporado la IA y la cifra escala hasta un 58% en las grandes empresas, según datos de Eurostat. Aunque todavía no hay datos que cuantifiquen cómo ha mejorado la productividad de las empresas, destaca la optimización de procesos ya existentes, una mejora en la calidad y fiabilidad y en la administración y gestión y el impacto.

La pregunta es cómo se reparten los beneficios productivos de la IA y cómo se benefician de ellos los trabajadores. Para los sindicatos, el debate debe evolucionar hacia la necesidad de una regulación. Uno de los elementos que ponen sobre la mesa sindicatos como la USOC, que celebró el pasado 1 de mayo bajo el lema «Humanizar el trabajo», está relacionado con este reparto: trabajar menos horas y mejorar las condiciones de los trabajadores. Una demanda que parece imposible ante la negativa constante de la patronal a reducir la jornada laboral y su insistencia en plantear el absentismo laboral como un problema de país, precisamente por motivos de producción.

Los sindicatos insisten en reclamar un mayor control de los sistemas algorítmicos de la IA, que pueden suponer una evaluación automática de los trabajadores y, como consecuencia, influir en la promoción o el despido de muchos trabajadores. Piden, por tanto, que la IA sea una cuestión que se debata en las negociaciones colectivas y que se regule como fruto del diálogo social.

La pregunta, por tanto, va más allá del coste que tienen para las empresas las bajas médicas y de la pérdida de producción que supone no trabajar. El coste de trabajar enfermo, las jornadas laborales que se alargan sin cobrar o los aumentos de productividad que no se traducen en una mejora de las condiciones laborales también deben formar parte del debate sobre los costes. No es solo una cuestión de cuánto cuesta no trabajar, sino también de cómo, cuánto y en qué condiciones se trabaja.

Absentismo laboral permisos
Joan Cascante Agudo
Joan Cascante Agudo

Graduat en periodisme per la Universitat Autònoma de Barcelona.

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