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cómic ciencia y tecnología

Los primeros cómics del mejor dibujante de la ciencia ficción: Wally Wood
Diábolo Ediciones publica Los mundos extraños de la ciencia ficción de Wally Wood, una recopilación inédita en castellano que reúne las historietas iniciales de uno de los dibujantes más influyentes del cómic del siglo XX. Este volumen muestra el desarrollo de su talento antes de su consagración en EC Comics.

Jordi Ojeda7 de octubre de 2026 - 07:29
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William M. «Bill» Gaines (1922-1992) es una de las figuras más determinantes en la edición y publicación de cómics en Estados Unidos. Tras el repentino fallecimiento de su padre, Max Gaines, en 1947, Bill heredó la dirección de Educational Comics, una editorial especializada en material didáctico e historietas infantiles. En un giro empresarial radical, Gaines rebautizó la compañía como Entertaining Comics (conocida popularmente como EC Comics) y reorientó su catálogo hacia un público juvenil y adulto. Durante la primera mitad de la década de 1950, bajo su liderazgo, EC Comics revolucionó el mercado introduciendo cabeceras de terror (Tales from the Crypt, 1950-1955), ciencia ficción (Weird Science, 1950-1953), fantasía (Weird Fantasy, 1950-1953),  crimen (Shock SuspenStories, 1950-1955) y bélico (Two-Fisted Tales, 1950-1955), entre otras, todas recuperadas en castellano por Diábolo Ediciones desde 2021.

Según el profesor Bradford W. Wright en su influyente ensayo Comic Book Nation: The Transformation of Youth Culture in America ([La nación del cómic: La transformación de la cultura juvenil en Estados Unidos], 2001), publicado por la Johns Hopkins University Press, las cabeceras de EC Comics se caracterizaban «por un alto nivel artístico, temáticas de crítica social y desenlaces irónicos que rompían con el costumbrismo de la época. Además, el impacto de Gaines en el sector editorial va mucho más allá del éxito comercial, al destacar por dos aportaciones fundamentales: la dignificación del trabajo autoral y la defensa de la libertad de expresión». En una industria donde los creadores solían ser anónimos, Gaines fomentó un modelo que valoraba y promocionaba a sus dibujantes y guionistas, permitiéndoles firmar sus obras y desarrollar un estilo propio. Sin embargo, el contenido explícito y subversivo de sus publicaciones lo convirtió en el principal blanco del pánico moral de la época. En 1954, Gaines fue llamado a testificar ante el Subcomité del Senado de los Estados Unidos que investigaba la delincuencia juvenil, donde defendió el derecho de su empresa a publicar obras de ficción sin censura previa frente a las acusaciones del psiquiatra Fredric Wertham (1895-1981) (véase el artículo Las hogueras que inspiraron la novela Fahrenheit 451 no eran de libros).

La presión política y social derivó en la creación del Comics Code Authority, un estricto organismo de autocensura editorial instaurado por las propias distribuidoras y editoriales rivales, que en la práctica obligó a Gaines a cancelar casi todas sus líneas de cómics. No obstante, su visión empresarial le permitió encontrar una salida que cambiaría el panorama de la edición humorística: transformó MAD, una de sus cabeceras más rentables, del formato cómic al de revista. Al hacer esto, la publicación quedaba exenta de la jurisdicción del código de censura. MAD Magazine (1952-2018) sobrevivió como una institución de la sátira cultural durante décadas, cimentando el legado de Bill Gaines como un editor resiliente y un defensor fundamental de la libertad de prensa en la cultura popular.

A Gaines se le atribuye la afirmación de que «Wally Wood era el mejor artista de ciencia ficción de todos los tiempos», y cuarenta y cinco años después de la muerte del dibujante, probablemente esa aclamación continúe resultando válida. Durante la primera mitad de la década de 1950, Wallace «Wally» Wood (1927-1981) se consolidó como uno de los pilares artísticos de EC Comics, coincidiendo con la época dorada de la editorial. Aunque su versatilidad le permitió trabajar en géneros como el terror, el bélico y el humor, su contribución más significativa y recordada se produjo en las cabeceras de ciencia ficción, específicamente en Weird Science y Weird Fantasy. En estas publicaciones, Wood no solo plasmó los ambiciosos guiones de Al Feldstein (1925-2014), sino que redefinió por completo la estética visual del género en el medio del cómic, estableciendo un estándar gráfico que marcaría a toda una generación de lectores y futuros creadores, así como al ámbito cinematográfico.

Desde un punto de vista técnico, la obra de Wood en EC Comics destacó por un nivel de detallismo sin precedentes y un dominio magistral del claroscuro, según indica el investigador David Hajdu en su célebre ensayo La plaga de los cómics. Cuando los tebeos eran peligrosos (The Ten-Cent Plague: The Great Comic-Book Scare and How It Changed America, 2008), publicado en 2018 en castellano por Es Pop Ediciones. Este autor afirma que «su trazo minucioso le permitía construir escenarios de una profundidad asombrosa, caracterizados por interiores de naves espaciales repletos de paneles de control, maquinarias complejas y paisajes alienígenas de atmósfera opresiva. Además, su destreza anatómica aportó un realismo inusual a los personajes, dotando a las figuras humanas y extraterrestres de una carnalidad que contrastaba con los entornos tecnológicos, logrando una síntesis pionera entre lo biológico y lo mecánico». Este perfeccionismo visual, que a menudo lo llevaba al agotamiento físico debido a las intensas jornadas de trabajo, elevó la calidad artística de unos productos originalmente concebidos como entretenimiento de consumo rápido.

Más allá de su faceta puramente gráfica en relatos espaciales, el paso de Wood por la editorial estuvo marcado por hitos de gran relevancia narrativa y cultural. Fue el encargado de ilustrar diversas adaptaciones autorizadas de los relatos del novelista Ray Bradbury (1920-2012), lo que dotó a los cómics de EC de un prestigio literario inédito hasta la fecha. Paralelamente a su trabajo de corte dramático, demostró una extraordinaria capacidad para la sátira al convertirse en uno de los dibujantes clave en los inicios de la revista MAD, colaborando estrechamente con Harvey Kurtzman (1924-1993). En esta cabecera humorística, Wood aplicó su característico preciosismo técnico para parodiar tanto la ciencia ficción como la cultura de masas estadounidense, evidenciando una amplitud de registros poco común en la industria.

Hajdu documenta cómo ilustradores de la talla de Wood lideraron una auténtica vanguardia artística de posguerra; el autor destaca que el nivel de sofisticación técnica, el hiperdetallismo y la madurez visual que Wood imprimió en sus viñetas fueron fundamentales para transformar el comic book de un simple pasatiempo infantil en un medio sofisticado, capaz de articular las complejas ansiedades tecnológicas y sociales de la Guerra Fría. Sin embargo, para comprender en su totalidad la magnitud de este genio y el origen de su inconfundible gramática visual, resulta imprescindible remontarse a los albores de su carrera. Precisamente para llenar ese vacío histórico, ve la luz por primera vez en castellano Los mundos extraños de la ciencia ficción de Wally Wood, publicado en septiembre de 2026 por Diábolo Ediciones, con traducción de Alberto Ávila Salazar.

La obra es un tomo recopilatorio que recupera su producción inédita realizada entre los años 1950 y 1951, veinte historias en total, más una historia corta publicada en 1956. Este volumen reúne un conjunto de historietas pioneras en la trayectoria del autor, publicadas originalmente en revistas tan emblemáticas como Amazing Adventures (1950-1952), Captain Science (1950-1951), Space Detective (1951-1952) o Strange Worlds (1950-1955), entre otras, lo que permite presenciar la eclosión de un creador de apenas veintitrés años. En estas veintiuna historias cortas, herederas de la narrativa pulp y permeadas por las inquietudes de la era atómica, Wood comenzó a ensayar y perfeccionar los espectaculares diseños de naves metálicas, escafandras y complejas maquinarias que, muy poco después, terminarían por revolucionar la representación visual de la ciencia ficción.

J. David Spurlock —reconocido historiador, archivista, editor de Vanguard Publishing y uno de los principales biógrafos y divulgadores de la historia del cómic estadounidense— firma el prólogo del recopilatorio, donde contextualiza el impacto de este legendario dibujante. En su texto, Spurlock sintetiza la trascendencia de Wood recordando cómo su célebre colaborador Joe Orlando (1927-1998) equiparó su aportación gráfica al cómic con lo que supuso Star Wars para el cine. El prologuista subraya que, aunque la obra de Wood para EC Comics o la revista MAD goza de enorme fama, una parte vital de sus primeros trabajos permanecía descatalogada o inaccesible. Por ello, pone en valor esta edición, que rescata sus relatos espaciales repletos de escafandras con forma de pecera, heroínas sensuales y monstruos alienígenas que definieron la iconografía del género. 

Spurlock traza un recorrido por los años de formación del artista, desde su ingreso en 1948 en la Escuela de Caricaturistas e Ilustradores de Nueva York gracias a la Ley de Reajuste de Militares hasta la fundación del estudio gráfico que compartió con Harry Harrison (1925-2012), célebre escritor de ciencia ficción. El prólogo revela el papel decisivo que tuvieron Wood y Harrison al convencer a Bill Gaines para que EC Comics comenzara a publicar ciencia ficción. Finalmente, Spurlock destaca el valor histórico de esta recopilación al rescatar piezas de difícil acceso y rarezas de su etapa temprana, ofreciendo una radiografía completa sobre los albores de uno de los grandes maestros del cómic.

Por su parte, Alberto Ávila, traductor del volumen y autor del epílogo, considera este tomo inédito una pieza fundamental para comprender la propia historia del cómic. Ávila indica que el volumen permite apreciar el rápido desarrollo de Wood, quien pasa de unas primeras historietas más toscas a un dominio técnico absoluto. Señala que, aunque las tramas son más sencillas y presentan un divertido mestizaje con el género de aventuras o piratas, el cómic despliega toda la iconografía clásica de la época con escafandras tipo pecera y rayos mortales. En cuanto al proceso de traducción, destaca los retos que supusieron la enorme cantidad de texto, el lenguaje juvenil de los años cincuenta y un léxico pseudocientífico lleno de trampas verbales.

Asimismo, alaba la calidad de la edición y define a Wood como un superdotado y un virtuoso único capaz de generar un consenso unánime entre la crítica profesional y los afines al género. Resalta su capacidad revolucionaria para fusionar lo anatómico con lo mecánico de una forma sensual y orgánica, así como una ética de trabajo que le permitía alcanzar una precisión pulcra e impecable en cada viñeta. Sin embargo, también reflexiona sobre la faceta más dramática de su vida, marcada por traumas de su servicio militar en Japón, graves secuelas físicas y un alcoholismo crónico. Ávila aborda el posterior suicidio de Wood a los 54 años no desde una perspectiva puramente depresiva, sino como un acto de eutanasia personal frente al dolor físico insostenible y el inminente deterioro de sus capacidades creativas tras sufrir cuatro derrames cerebrales que afectaron a su visión y movilidad. Un final trágico para, probablemente, el mejor dibujante de ciencia ficción de la historia.

Los mundos extraños de la ciencia ficción de Wally Wood
Diábolo ediciones, 2026

Còmic i educació
Jordi Ojeda
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El Dr. Jordi Ojeda és professor del Tecnocampus (Universitat Pompeu Fabra).

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