Foment del Treball ha convertido el absentismo laboral en su nuevo caballo de batalla. Tras dos legislaturas marcadas por las reivindicaciones sindicales, como el aumento del salario mínimo interprofesional, la ampliación de los permisos por nacimiento o el intento de reducir la jornada laboral —tumbado en el Congreso de los Diputados—, la patronal catalana busca recuperar la iniciativa y situar sus prioridades en el centro del debate político.
En los dos últimos años, Foment ha intensificado la presión pública sobre el absentismo laboral con al menos cinco iniciativas, entre campañas, presentaciones de informes y jornadas. La patronal lo define como un «problema de país» por su elevado coste para las empresas. Pero los sindicatos cuestionan el propio punto de partida: consideran «tramposo» utilizar el concepto de absentismo para agrupar ausencias justificadas, como permisos y bajas médicas, con situaciones muy distintas de incumplimiento laboral.
Para los sindicatos, el debate deja fuera otra realidad: las horas extras, el presentismo y las condiciones de trabajo que contribuyen a enfermar. Según los datos recogidos, las horas extras han aumentado hasta un 205 % desde 2015 en algunos sectores y casi la mitad no se pagan ni se compensan. Mientras tanto, el presentismo —ir a trabajar a pesar de estar enfermo— afecta a más de la mitad de los trabajadores catalanes y contribuye a «cronificar las patologías», según Mònica Pérez, responsable de Salud Laboral de CCOO de Catalunya.
Pérez denuncia que muchas personas trabajadoras «no pueden acceder libremente a la baja médica por presiones de empresas, mutuas y dificultades económicas», y acaban yendo a trabajar a pesar de padecer una enfermedad que justificaría su ausencia.
El coste de las incapacidades temporales también está relacionado con la evolución de los salarios, que entre 2014 y 2024 crecieron más de un 32 %, según datos de Idescat. Ahora bien, este incremento salarial no explica por sí solo la evolución del gasto, en el que también intervienen el número y la duración de las bajas. CCOO, UGT y USOC rechazan lo que consideran una criminalización de las bajas médicas y defienden que la principal respuesta debería ser mejorar la prevención de los riesgos laborales.
Desde CCOO denuncian que el 82 % de las empresas tienen subcontractada la prevención de riesgos laborales y que solo un 20 % ha adoptado medidas para proteger a las personas con lesiones musculoesqueléticas, mientras que un 5,5 % ha implantado actuaciones para controlar los riesgos que afectan a la salud mental. Se trata de dos de los problemas de salud que más incapacidades temporales generan, según Pérez. Además, sectores como la agricultura, la construcción, la industria o determinadas actividades de servicios acumulan importantes riesgos laborales, siniestralidad y precariedad.
Otro factor es el envejecimiento de la población trabajadora, que conlleva recuperaciones más largas. Las personas de más edad suelen tener salarios y bases de cotización superiores a los de los jóvenes y, según los datos expuestos por Pérez, sus bajas pueden llegar a durar cinco veces más, lo que incrementa el gasto.
A esta situación se añaden las dificultades del sistema sanitario. Òscar Riu, secretario de Política Sindical de la UGT de Catalunya, señala el «colapso del sistema sanitario» como uno de los factores que alargan las incapacidades temporales. También denuncia un gasto sanitario insuficiente, que no se ha recuperado de los recortes y que tiene dificultades para responder al aumento de la población. Desde CCOO recuerdan que las ratios de médicos de atención primaria están estancadas desde 2012 y que las listas de espera pueden prolongar innecesariamente las bajas y cronificar determinadas patologías.
«Un cáncer que no podemos pagar», según Feijóo
Foment del Treball quiere convertir este diagnóstico en nuevas medidas laborales y confía en que un cambio de gobierno facilite la aplicación de su agenda. El candidato del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha recogido buena parte de las propuestas de la patronal catalana y ha llegado a definir el absentismo laboral como «un cáncer que no podemos pagar».
Feijóo defiende introducir cambios normativos aunque no cuenten con el respaldo de los sindicatos. Entre sus propuestas se encuentra ampliar las competencias de las mutuas, reforzar el control de las bajas médicas y revisar los complementos salariales. Para USOC, estas medidas «solo buscan aumentar los beneficios empresariales y recortar derechos a los trabajadores».
Foment también reclama reducir las listas de espera sanitarias para facilitar una reincorporación laboral más rápida y dar más protagonismo a las mutuas en la gestión de las bajas. Los sindicatos, sin embargo, advierten de un posible conflicto de intereses. «Las mutuas no pueden dar las altas y bajas porque son las empresas las que les pagan», argumentan desde UGT.
CCOO recuerda, además, que en 2014 ya se aprobó un refuerzo del control de las bajas médicas y que, desde entonces, estas han continuado aumentando. Para el sindicato, esto demuestra que incrementar los mecanismos de vigilancia no resuelve las causas del problema.
«La solución exige enfocarnos en las causas, mejorar las condiciones de trabajo y la prevención de riesgos laborales y dejar que las personas puedan recuperarse adecuadamente», concluye Pérez.
Para la patronal catalana, otra cuestión central es quién asume los costes de las incapacidades temporales. Foment reclama que las empresas dejen de pagar la prestación correspondiente a las bajas por enfermedad común entre el cuarto y el decimoquinto día, antes de que la Seguridad Social asuma su coste. También propone revisar los complementos salariales por incapacidad temporal.
Desde UGT, Òscar Riu recuerda que estos complementos son fruto de la negociación colectiva entre sindicatos y patronal y que, si las organizaciones empresariales no están de acuerdo, «pueden no firmarlos». Según los datos aportados por el sindicato, de los 285 convenios sectoriales de Cataluña, solo 18 garantizan cobrar el 100 % del salario durante una baja. La mayoría establece complementos limitados.
Recuperar el despido por acumulación de bajas médicas
Una de las propuestas más controvertidas de Foment es recuperar el despido objetivo por acumulación de determinadas ausencias justificadas, incluidas algunas bajas médicas. Se trata de una medida que el Gobierno de coalición derogó en 2020.
La derogación del artículo 52.d del Estatuto de los Trabajadores fue una de las primeras decisiones laborales de Yolanda Díaz al frente del Ministerio de Trabajo. Aquella disposición permitía despedir a una persona trabajadora cuando acumulaba determinadas ausencias, aunque estuvieran justificadas. Su eliminación buscaba evitar que las personas con discapacidad, enfermedades crónicas o problemas de salud quedaran especialmente expuestas a perder el empleo, en línea con las exigencias del derecho europeo.
Seis años después, Foment reclama recuperar esta posibilidad. Una propuesta que sitúa el debate más allá de las estadísticas y de los costes empresariales: ¿qué ocurre cuando una persona enferma y su ausencia puede volver a convertirse en motivo de despido?
La patronal ha conseguido situar el absentismo en el centro de la discusión pública. Los sindicatos intentan devolver a ese centro las condiciones laborales, la prevención y el derecho a la salud. Detrás de las cifras y de las propuestas normativas hay, en definitiva, una disputa política sobre quién define los problemas del mundo del trabajo, quién asume sus costes y quién decide las soluciones.
