El Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona se tintó de rojo la noche de lunes. Del rojo de decenas de sudaderas de los voluntarios y miembros del equipo de Proactiva Open Arms. Ese día no estaban en el mar, sino en el centro del Ayuntamiento de la ciudad recibiendo de manos de la alcaldesa Ada Colau la medalla de Oro al Mérito Cívico de Barcelona. No es el primer premio que esta organización recibe en reconocimiento de su trabajo, pero este ha sido diferente. Y es que no estaban en el mar porque Open Arms tiene el barco bloqueado en los puertos de Barcelona.
«No permitiremos que los criminalicen, menos cuando hacen el trabajo que los gobiernos no hacen. El barco está retenido por una decisión incomprensible», expresó Colau, en referencia a la decisión del Ministerio de Fomento de cerrar la salida del barco de Open Arms desde el puerto de Barcelona hacia la zona del SAR (de búsqueda y rescate) de Libia.
«Estábamos muy ilusionados cuando el gobierno Sánchez abrió puertos como el de Valencia para dejar atracar el Aquarius. Una actitud que no tenía precedentes en el gobierno Rajoy. Ahora sentimos dolor por el cambio», lamentó la alcaldesa, que ha insistido que «ante el dilema de salvar vidas, si no estás con quien las salva eres cómplice de las muertes».
Así, Colau ha dirigido un mensaje directo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: «entiendo que la situación en Europa no es sencilla, pero ante el dilema democrático y de salvaguarda de los derechos humanos, no puede ser que el gobierno español tome decisiones que lo equiparen al gobierno fascista de Salvini». En esta línea, la responsabilidad de la Europa fortaleza, la que tiene en sus aguas la frontera más mortífera del mundo, ha aparecido en varias ocasiones durante el acto de entrega del premio. El tercer teniente de alcalde, Jaume Asens, resaltó la labor de Open Arms «no sólo porque salva vidas, sino porque nos salva a nosotros mismos. Salva Europa de Europa, nos permite volver a mirarnos en el espejo. Representan la Europa por la que sí vale la pena luchar».

17.000 muertos en el Mediterráneo
El pasado día 14, cuando ya habían pasado tres días del bloqueo del barco de Open Arms en el puerto de Barcelona, la alcaldesa dirigió una carta al ministro Ábalos para exigir la liberación de la nave. También se firmó un acuerdo entre la ONG y el consistorio, que renueva el del año anterior, por un valor de 497.000 euros que servirán para financiar el 35,4% del proyecto de Open Arms. Con este gesto, el Ayuntamiento quiere denunciar, por un lado, la situación de crisis en la que se encuentra el Mediterráneo y, por otra, la vejación a la que son sometidos los voluntarios que hacen «una defensa efectiva y no retórica de los derechos humanos».
En este sentido, el director de Open Arms, Oscar Camps, afirmó que «no nos sorprende que nos criminalicen, nos disparen, nos secuestren y nos retengan el barco para no poder salir a salvar vidas en aguas internacionales, donde no hay migrantes, porque estas aguas son de todos. Excepto de los negros». Así, ante la «hipocresía y la inacción» de los gobiernos europeos, Camps pidió un «acto de desobediencia» al Ayuntamiento de Barcelona.
«No nos gusta recibir premios, queremos que las administraciones hagan lo que hacemos nosotros, para dejar de hacerlo. Queremos demostrar al señor Sánchez que necesita algo del valor que a los voluntarios les sobra para tomar decisiones. Emplazamos a Barcelona a liderar una alianza de ciudades: somos sus manos, nos jugamos la vida. Seguiremos, con este barco o con otro, donde las vidas se pierden sin ningún sentido», finalizó Campos.

