Cada vez son más los estudiantes que toman conciencia de que su condición de becario excede las tareas que, en teoría, deberían realizar. Bajo la apariencia de prácticas en forma de becas universitarias, muchos de ellos realizan lo que se considera que son trabajos estructurales y que, por tanto, están sustituyendo tareas que debería hacer el Personal de Administración y Servicios (PAS), pero sin cobrar. Esto no es nuevo, pero sí lo es el hecho de que los estudiantes emprendan acciones para solventar esta situación.
Así, la semana pasada se dio el primer caso de denúnica a una universidad (la Universidad de Barcelona) por este motivo. MB y IA son los dos estudiantes que han dado el paso legal y que, para mantener su privacidad no quieren dar sus nombres. Los motivos de la denuncia que se han decidido a presentar son, además de la realización de tareas estructurales, la queja de unas prácticas que se alargan demasiado en el tiempo: 22 meses en un caso y 33 en el otro.
«Desde que hemos denunciado notamos que la Universidad va con pies de plomo y que incluso hace cosas para intentar justificar que efectivamente nuestras tareas tienen carácter de complemento a nuestra formación», explica AM. En este sentido explica que después de 22 meses de trabajar haciendo de grabador de datos informáticos, «me han hecho una hora de formación, después de tantos años de trabajo». Esta hora, según declara, ha consistido en visitar un centro de trabajo.
Por su parte, IA realiza su supuesta tarea formativa en un centro científico donde debe estar en contacto con animales y afirma que tampoco ha recibido ninguna formación específica ni cursos de seguridad.
En ambos casos, los estudiantes consideran que si lo que hacen es sustituir trabajadores de la Universidad, deberían tener unas condiciones laborales similares a estos y no es así. En este sentido mencionan que a pesar de trabajar todo el año no cobran vacaciones. «Simplemente nos dicen que volvamos una vez pasado un mes». Efectivamente, tampoco tienen derecho a paro cuando terminan las tareas, que a veces dura varios años, ni, hasta ahora, no eran dados de alta en la Seguridad Social, por lo que no cotizan.
Un pacto de 7.000 euros
Después de las denuncias y de saberse que hay una asamblea de estudiantes que prepara acciones respecto a la situación de los afectados, la Universidad de Barcelona, afirma que ha convocado unas 350 becas que deberían servir para dar apoyo legal a los trabajos que los estudiantes creen que son estructurales y la institución universitaria considera que ayudan a la formación de los alumnos.
El conflicto, sin embargo, no es sólo cosa de estos dos estudiantes que han dado el paso, sino que, según fuentes de la asamblea y que han comenzado a organizarse, hay unos tres mil estudiantes de la Universidad de Barcelona ( UB) que son beneficiarios de una beca de colaboración, un tipo de beca que tiene por objetivo que los alumnos desarrollen tareas en órganos de la institución a cambio de una ayuda económica. Esta asamblea tiene previsto una reunión plenaria a mediados de febrero. Una de las cosas que querrían los miembros de la asamblea, que cuenta con el apoyo del sindicato COS, es poder incidir en el reglamento de la UB que regula las prácticas formativas. Así se asegurarían que no es sólo un subterfugio y refleja la realización de trabajos que amplían su formación.
En la decisión antes mencionada tiene un peso importante el caso de una estudiante de psicología que denunció, en el verano de 2018, su situación y que después de negociaciones con la UB fue indemnizada con 7.371 euros, sin que el caso llegara a los tribunales.

