Han llovido más de cinco años desde que un grupo de socorristas encabezado por Òscar Camps decidiera ir a la isla griega de Lesbos para asistir a refugiados e intentar evitar casos como el de Aylan Kurdi, el niño de tres años que llegó muerto a una playa turca. La ONG Proactiva Open Arms y su fundador y director han recibido cerca de 50 premios por su trabajo a favor de los Derechos Humanos en el Mediterráneo, pero la labor diaria está llena de trabas: al drama humano del naufragio, se suman las dificultades para llevar a las personas rescatadas a un puerto seguro, y lo que es peor: “Tenemos dirigentes que, ante una situación como la crisis migratoria, su respuesta es dejar morir”.
Más de cinco años y más de 61.000 vidas salvadas en el Astral, el Golfo Arruzzo y el Open Arms. ¿Es la historia de un éxito humanitario o de un fracaso internacional?
Es la historia de un fracaso, pero más bien diría que es la historia de una reacción ciudadana hacia una mala gestión política o una inacción deliberada. Nosotros no éramos una organización, sino un grupo de socorristas que fuimos a Lesbos. Después nos tuvimos que organizar administrativamente. No había intención de crear nada, pero al ver que estas personas quedaban a la deriva y nadie se ocupaba de ellas, asumimos una responsabilidad que nadie estaba asumiendo: ni la guardia costera griega, ni la turca, ni Frontex (Agencia Europea de Fronteras y Costas). Se hacía porque lo dicen los convenios internacionales, pero nadie tenía aquel encargo específico. Por lo tanto, somos la respuesta ciudadana a una inacción.

Las personas que rescatáis huyen de la guerra, el hambre, la prostitución, el esclavismo… ¿Crees que Europa, o una parte de Europa, es insensible?
Europa se ha puesto de perfil ante la migración, ha dejado de cumplir los convenios internacionales a los que está subscrita, e incluso vulnera los Derechos Humanos, tanto en su territorio como en las políticas migratorias hacia terceros países. La Unión Europea dificulta el derecho de pedir asilo o refugio utilizando vías seguras, pone mil trabas a este derecho. Que no puedas llegar a Europa para solicitarlo es vulnerar el derecho y pervertir los Derechos Humanos, como lo es pactar con terceros países para que hagan de frontera y retengan a gente en contra de su voluntad utilizando la fuerza y utilizando centros de detención inhumanos. Ahora a Marruecos le interesa bombardear el Sáhara Occidental y quiere que Europa se ponga de perfil, y pasará como hizo Erdogan en Turquía con los kurdos no hace más de un año, que amenazó que si había intervención europea, dejaría pasar un millón de sirios hacia Europa. Eso se llama extorsión.
En el mar está muriendo muchísima gente, mucho antes de que llegáramos. ¿Y qué sentido tiene que tengan que morir? No es necesario que tengan que morir
A menudo se habla de la necesidad de actuar en los países de origen para mejorar su situación y evitar migraciones no deseadas, pero la ruta del Mediterráneo a Europa continúa siendo la más mortífera del mundo. ¿Qué está fallando?
Será porque no se ayuda. Será que la diáspora africana que está establecida en Europa envía el doble de dinero que toda la ayuda humanitaria del mundo. Mientras esto sea así, para ellos será mejor venir a Europa que esperar que Europa les ayude. Europa está esquilmando todos los recursos: ahora lo está haciendo con los caladeros de pesca y muchos de los cayucos dejarán de pescar y pasarán a la migración. En su momento pasó con los piratas somalíes: nos quejábamos de la piratería, pero antes esquilmamos todos sus caladeros, con convenios internacionales. La responsabilidad que tenemos sobre muchas de estas cosas es extrema, pero no se dice y no se explica.

En estos cinco años, os habéis encontrado con voces anónimas, entidades, partidos e instituciones a favor y en contra de vuestra labor. ¿Agota tener que explicar, ante los detractores, por qué se tiene que salvar a una persona que se está ahogando?
Eso va en la conciencia de cada persona. Nosotros lo único que hacemos es intervenir cuando estas personas están abandonadas en medio del mar en aguas internacionales, que son de todo el mundo y no son de nadie, y si son aguas internacionales ya no los tendríamos que llamar migrantes, sino náufragos. Lo que hacemos es intervenir, ponemos las vidas en seguridad y las enviamos a la administración más próxima, que normalmente es Italia o Malta. Para nosotros, son vidas, y estas vidas se tienen que resguardar, proteger, rescatar y entregar a la administración correspondiente. Salvaguardar la vida en el mar es una de las leyes más antiguas que se conocen, sobre todo en el Mediterráneo. Quién lo quiera entender, que lo entienda. Tenemos que asumir esta responsabilidad y no dejarlos morir. ¿Y por qué? Porque somos profesionales del salvamento. En el Mediterráneo central no hay nadie más que esté interviniendo, por lo tanto, tiene sentido que haya una organización que demuestre la necesidad de que las administraciones hagan ese trabajo.
A los que nos acusan de fomentar la migración porque los náufragos saben que estamos en medio del mar, yo les explicaría que el Mediterráneo central es tan grande cómo Europa, y un barco pequeño allá en medio es como si no fuera nada. Es muy difícil encontrar una embarcación, aunque tengas los radares. En el mar está muriendo muchísima gente, mucho antes de que llegáramos. ¿Y qué sentido tiene que tengan que morir? No es necesario que tengan que morir, sea cual sea el motivo que les lleva a migrar y sea cual sea la situación que se encontrarán en Europa o donde sea.
No hay ninguna otra organización en el Mediterráneo, tenemos que seguir estando y seguiremos estando, y si no es con un barco será con otro, y seguiremos testimoniando y seguiremos denunciando lo que pasa
Habéis llegado a estar semanas esperando la autorización para llevar a la gente rescatada a un puerto seguro, como pasó en agosto de 2019 en Italia, pero siempre lo habéis conseguido porque así lo dice el derecho marítimo internacional. ¿En la actualidad, tenéis menos inconvenientes?
Yo diría que es cíclico. En 2016 y en 2017 estábamos coordinados con la guardia costera italiana y, de repente, tras unas elecciones en marzo del 2018, cambia el perfil político italiano, y pasamos a ser enemigos brutales de la República Italiana, según su ministro de Interior, Matteo Salvini, y empiezan a haber persecuciones, bloqueos administrativos, dificultades, amenazas… Siempre utilizando los medios de comunicación y las redes sociales para difamar y crear un relato en la calle de que no estamos haciendo las cosas bien, de generar esa duda a nuestros donantes. Cualquier acción que han tomado contra Open Arms por la vía judicial ha quedado desestimada o ni siquiera ha sido admitida a trámite. Por lo tanto, estamos respetando los Derechos Humanos, los convenios internacionales, la constitución italiana, y la española.
Pasamos de recibir premios, incluso el premio Ciudadano Europeo 2016, del Parlamento Europeo, y a mí me nombraron Europeo del Año 2018, a ser enemigos. Hemos tenido muchas dificultades, pero hemos seguido haciendo aquello que el derecho nos permite, y denunciamos al ministro de Interior italiano por prevaricación, difamación y secuestro, porque nos bloqueó de forma voluntaria y unilateral abusando de su posición sin ningún motivo, y esto la justicia italiana lo tiene presente y el día 12 de diciembre tenemos una preliminar.
El Open Arms es el único barco humanitario en el Mediterráneo central. ¿Os sentís solos?
Estamos perseguidos y amenazados por diferentes países, nos sentimos demasiado acompañados, aunque no haya ningún barco ni civil ni militar alrededor. Sabiendo que es la frontera más mortífera del planeta y dónde más naufragios hay del mundo, que no haya ningún barco, solo los comerciales, ya dice cuál es la posición de la Unión Europea y de los países que conforman la frontera sur: no hacer nada. Por lo tanto, no es que nos sintamos solos, es que es David contra Goliat. No hay ninguna otra organización en el Mediterráneo, tenemos que seguir estando y seguiremos estando, y si no es con un barco será con otro, y seguiremos testimoniando y seguiremos denunciando lo que pasa.

¿Qué es más duro, atender los naufragios o luchar contra estos Goliats?
Lo más duro es, después de ver cómo actúan estos políticos que teóricamente representan nuestros intereses, descubrirlos; descubrir que todos son cómplices, que saben lo que está pasando y que sus decisiones ocasionan muertos. Son frívolos y son los que nos representan. Esto es lo que más miedo nos da, descubrir que tenemos dirigentes que, ante una situación como la crisis migratoria, su respuesta es dejar morir. Tenemos unos representantes políticos sin alma.
Imágenes como las de la mujer que gritaba ‘Dónde está mi bebé’ porque lo había perdido en el agua, o las del niño Aylan muerto en una playa, durante un tiempo dan la vuelta al mundo y sacuden conciencias, pero ¿crees que a largo plazo se olvidan?
Yo creo que el relato, las historias y los testimonios de todas estas personas que han vivido la situación, dentro de unos años, se explicarán, como ha pasado con los supervivientes de los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial, que han dado su testimonio de aquella página negra de la historia de Europa. Mucha gente que ha salido del mar, muchas de estas 61.000 personas que hemos rescatado, hablarán y explicarán cómo lo sufrieron, quienes estaban y quienes no, y mucha gente se avergonzará, y seguro que muchos se avergonzarán de qué posición tenían sus abuelos.
La violación reiterada es lo mínimo que le pasará a cualquier mujer que salga de su país e intente llegar a Europa o cruzar una frontera de forma irregular
A menudo las mujeres que rescata Open Arms relatan violaciones y atrocidades, ¿cuál suele ser su situación?
La violación reiterada es lo mínimo que le pasará a cualquier mujer que salga de su país e intente llegar a Europa o cruzar una frontera de forma irregular porque significa ponerte en manos de grupos delictivos, bandas criminales o milicias. Cuando entras en esta dinámica, lo mínimo que te pasará es que te usen como juguete sexual en el caso de que seas mujer o menor. En el peor de los casos, puede pasar cualquier cosa, puedes morir en la violación, puedes morir en el parto, puedes morir en el camino… Evidentemente, muchos de los hijos que traen estas mujeres son fruto de violaciones. Las niñas y los niños también las sufren, son testimonios muy cruentos que te explican. Tenemos infinidad de relatos, y estos relatos no los puede tapar nadie, están en las redes, están publicados, existen y, seguramente, un día se buscarán. Un día, alguno de estos menores que hemos rescatado será alguien, un político, un escritor, un arquitecto importante, alguien que tendrá acceso al altavoz mediático y explicará lo que ha pasado. Todo lo que está pasando, que se intenta tapar y que es lo que nosotros denunciamos, que parece una novela, será historia, y será una parte negra de la historia de la Unión Europea.
Habéis rescatado a personas de más de 20 nacionalidades diferentes. ¿Es Libia el peor país de la zona?
La mayoría de los países de los que proceden, si no tienen conflictos armados tienen grupos armados. Si no es Boko Haram es Estado Islámico o un grupo terrorista o milicias armadas que tienen el control de ciertas zonas y que secuestran o matan o persiguen a la gente joven que está en edad de poder agruparse en un bando u otro. Si tú no quieres participar en alguna de estas acciones, no te puedes quedar allí porque o te matarán unos o te matarán los otros. Tendrás que irte. Y si no puedes salir de una forma legal, saldrás de cualquier manera. En la mayoría de los países de los que huyen te persiguen por tu inclinación sexual o por tu posición política o por la religión… y esta gente tiene derecho, todo el mundo tiene derecho, a desplazarse y a buscar un lugar seguro para vivir. No se nos puede privar ni dificultar, y mucho menos devolver a ese lugar del que huimos, que es lo que está pasando en Libia.
Libia es un productor de petróleo y gas importante, eliminamos a su presidente, Muamar el Gadafi, ahora hay unas milicias y están interviniendo los americanos, los saudíes, los turcos, los franceses, los alemanes, estamos interviniendo todo el mundo. De Libia sale tráfico de drogas, de armas… hay un descontrol y, además, recibe dinero de Europa y de la propia la UE a través de convenios con Italia para frenar o retener de cualquier manera a las personas que quieren llegar a Europa. Evidentemente, estas milicias y grupos armados no respetan los Derechos Humanos. Por lo tanto, Europa hace pactos con países mercenarios. Les damos barcos, dinero, y montamos campañas mediáticas para decir que Libia es un puerto seguro, que Libia está negociando la paz, pero Libia es un estado fallido: no tiene guardacostas, no tiene estamento jurídico, no tiene un presidente, no tiene un ejército… son grupos armados que están en guerra. Por lo tanto, estamos haciendo acuerdos con grupos armados, con milicias.

¿Cómo es el día a día a bordo del Open Arms?
El Open Arms es un barco de salvamento, así está registrado, y tiene que cumplir con todas las normativas que certifican esta actividad. Toda su tripulación tiene que estar preparada y formada para hacer esta tarea y para navegar en aguas internacionales. Según la marina mercante, esta tripulación tiene que estar formada por unas categorías profesionales: capitán, primer oficial, jefe de puente, oficial de máquinas, primer oficial de máquinas, marinero de máquinas, marinero de cubierta… La tripulación está formada por 9 puestos de trabajo y, además, hay 10 personas voluntarias, que son el equipo médico, que lo forman dos personas y que suelen ser doctora y enfermero, y el equipo para las dos embarcaciones de salvamento, que son más rápidas que el barco. Por cada lancha hay un patrón, dos socorristas y un periodista.
“Un día, alguno de los menores que hemos rescatado será un político, un escritor o un arquitecto importante”
¿Cuánto tiempo están?
Al principio eran quince días, aunque si haces un rescate, por ejemplo, el día 13, y no te dan puerto hasta unos días después, igual estás 20 días en el mar. Ahora, con la Covid, cuando desembarcamos tenemos que añadir la cuarentena, aunque todos tengamos PCR negativa, y en total podemos llegar a las seis semanas.
La Covid lo ha complicado más.
Por supuesto. Cuando salen de la sala interna del barco para ir a cubierta se tienen que vestir como si fueran a la UCI. Hay una zona sucia y una zona limpia del barco. La sucia es la parte de fuera, y la limpia es el interior del barco. Cuando una persona sale a trabajar a la zona sucia se tiene que vestir como si fuera a la UCI y cuando entra se tiene que descontaminar, y esto implica mucho trabajo, más estrés, más material, más lentitud. Cuando van a rescatar con las lanchas también van vestidos así, menos los socorristas que tienen que echarse al agua.
¿Cómo se financia la ONG?
El 90% proviene de donaciones y el 10% de administraciones locales. Como no recibimos ayudas de administraciones grandes, tenemos la libertad de denunciar y de traer el testimonio de lo que pasa, y esto a algunos les asusta.
A nivel personal, ¿qué has aprendido en estos cinco años?
Más que aprender, te das cuenta de en manos de quienes estamos. Estamos en manos de gente que no está capacitada para tener la responsabilidad de dirigir, que se mueve por intereses y no para servir a la sociedad, estamos en muy malas manos y nos hacen falta estadistas y políticos de verdad. Lo que sí he aprendido es que nunca se tiene que dejar de hacer lo que crees que se tiene que hacer.


1 comentari
Bravo , bravisimo por el trabajazo que haceis ttod@s los componentes de la o n g.
ejemplo de solidaridad , civismo y humanidad.
A la señora Basanta , gracias por siguir dando voz y expresion a semejante trabajo¡¡¡¡¡¡¡¡
un saludo