La Federación de Industria del sindicato UGT propuso en el marco de la mesa de negociación del Pacto Nacional para la Industria (PNI) la creación de una mesa de reindustrialización como una de las medidas de choque para frenar la crisis en el sector industrial. Una crisis especialmente sangrante en el sector de la industria automovilística.
El acuerdo del PNI para la planificación del desarrollo industrial de Catalunya a largo plazo proponía la revisión de los objetivos para establecer prioridades para el desarrollo de los sectores industriales. Ya en el anterior mandato del pacto, UGT manifestó el desacuerdo en cómo se estaban fijando las prioridades del PNI, un pacto que no se ajustaba a la realidad, tal como ha quedado demostrado. Lo hablamos con Bernardo Fuertes, responsable de Acción Sindical de UGT FICA de Catalunya:
Podríamos decir que el 2021 será un año potente para la industria en muchos sentidos. ¿Qué es este plan?
No es el primero que se realiza. Ya negociamos el anterior Plan Nacional para la Industria y termina en el año 2020. Ha coincidido esta situación con tener que negociar el nuevo. Nosotros no estamos muy contentos con el último Plan aunque si es cierto que algunas cuestiones han ido bien… Lo que ahora, cuando se nos plantea volver a negociar este plan nacional, nos encontramos una situación económica y de pandemia con las que no podemos negociar un plan nacional similar al anterior.
Pedimos entonces que se haga un acuerdo o un plan nacional de choque para tratar de paliar todo lo que tenga que ver con el coronavirus, con la pandemia y también por supuesto que haga algo con toda la situación compleja que nos viene en el sector de la automoción.
Entonces ahora estáis tratando de dibujar este plan a partir de estos dos factores
Sí. Eso es lo que pedimos en su momento a la Generalitat y ya conseguimos que se ordenasen un poco las prioridades. El problema es que para sorpresa de todos tenemos una situación política con unas elecciones a la vuelta de la esquina que hacen que este plan nacional no tenga un presupuesto que lo sustente. Podemos tratar de negociar mil cuestiones para el beneficio de la industria catalana, pero si luego no hay un sustento económico, pues la verdad es que tampoco tiene mucho sentido.
A pesar de esto sí que tenemos ciertas medidas acordadas y evidentemente ciertas medidas para una cuestión de emergencia. A nosotros el nombre nos da igual. Que sea un plan de choque, que sea un acuerdo, que sea un plan de emergencia, que se diga salvemos la industria… Es igual como salga escrito, pero para nosotros lo fundamental es que en Catalunya se dejen de cerrar empresas y los trabajadores sigamos teniendo empleos
Pero un presupuesto es necesario. ¿Cómo se hará?
Pues como no tenemos claro el tema del presupuesto, se ha propuesto a la Generalitat que el Govern haga una partida interesante con lo que sabe que tiene y con esto hacer un plan real. Si nos llega para desarrollar 6, 8 o 14 ideas, pues tirar éstas adelante. Una vez tengamos un nuevo Govern y tengamos estabilidad, que esperamos todos que sea así, pues ya hacer un plan nacional por la industria de verdad.
Queríais hacerlo a partir de una mesa. Aparte de la Generalitat, ¿de quién más depende que esto salga adelante?
Claro. Entendiendo la situación desde donde partíamos, proponemos una mesa de trabajo para tratar de salvar toda la industria que podamos donde estén representadas todas las partes, los sindicatos, la Generalitat y las diferentes patronales.
El objetivo es que cuando una empresa tenga una situación crítica pueda venir a esta mesa de trabajo a exponer cuál es su situación y ver entre todos qué podemos hacer para salvar esta empresa. Si fuera imposible salvar la empresa, pues trabajar sobre su reindustrialización. Es importante ver todo lo que tiene la empresa y lo que puede aportar al tejido industrial catalán para así no perder la industria catalana. Catalunya y Barcelona en particular han sido históricamente industriales y eso creemos que es lo que da estabilidad y garantía al empleo. Lo que no le da precariedad al empleo es la industria.
Con lo que comentas es inevitable pensar en Nissan, pero no sólo ha sido esta la empresa con ansias de cierre. En general el sector automovilístico está en stand by y quizás tiene que ver con el modelo de producción que se ha explotado en este sentido pero también apostando puramente por los servicios, turismo…
Nosotros decimos que no queremos un país de servicios. Los servicios son esenciales, pero esto no sustenta el país. Si la industria es fuerte, los servicios serán fuertes. Si no hay industria no habrá servicios.
Y aparte, la industria es fundamental para todo: para el país, para la economía, para los trabajadores y trabajadoras… Pero también porque una ciudad sólo de servicios no da ocupación de calidad.
Bueno y ahora, si bien por restricciones o permanentemente, están cerrando uno tras otro los servicios
Claro. Ahora casi no hay servicios en funcionamiento y aún empeorará la situación dicen. Por eso hemos de tener la industria fuerte. Tener una banda cubierta.
Otro tema que entiendo que tenéis que tratar en el PNI es todo lo que tiene que ver con la transición ecológica en los modos de producción industriales. ¿Cuál es vuestra postura?
Siempre estaremos a favor de una industria verde, somos un sindicato ecologista. Pero sin perder la perspectiva del empleo. Hay que transformar las empresas y la energía, pero todo eso no puede pasar a costa de que miles de trabajadores y trabajadoras se queden sin sustento. Ha de ser una cosa progresiva.
Y cuando se vaya cambiando hacia una industria más verde se tendrá que tener en cuenta también el tema de la formación: si se ha de hacer un salto cualitativo en la formación y que trabajadores y trabajadoras tengan más idea, se tendrá que preparar a la gente. Es eso, queremos un planeta sano pero no a costa de eliminar puestos de trabajo…
El mundo empresarial también necesita una transformación hacia energías más saludables. No podemos pasar de 0 a 100 sin pasar por el 50, tiene que ser progresivo. No se puede demonizar la gasolina y el gasoil sin tener un plan. Como país la idea de coches eléctricos muy bien, pero con lo que cobramos los trabajadores hoy en día no nos lo podemos permitir. Aparte, los que vivimos en una ciudad en un quinto sin párquing, ¿cómo cargamos el coche? Si queremos un país verde hemos de adaptar el país.
Volviendo al cierre de fábricas. Muchas de ellas lo hacen para deslocalizarse
Como sindicato estamos de acuerdo en ayudar para que las empresas vengan, funcionen, prosperen, generen empleo de calidad, por supuesto. Eso si, las empresas también tiene que tener su responsabilidad social corporativa. Si reciben dinero de un país también tienen que devolverle algo… No tendrían que hacer deslocalizaciones para aumentar única y exclusivamente sus resultados económicos… De repente dicen que se van y ni siquiera miran atrás. Quieren aumentar beneficios y lo hacen llevando las empresas a países donde la mano de obra es más barata. Pero se tiene que decir que aquí han estado cobrando ayudas para mantenerse.
Y el caso más flagrante es el de Nissan que ha dicho que se va porque quiere cuando ha recibido muchísimas ayudas. Deberían tener esa responsabilidad para con sus trabajadores y con el resto de la sociedad que le hemos estado ayudando muchísimos años.
Básicamente las deslocalizaciones por una cuestión económica nos parecen una aberración y podríamos decir que casi son empresarios terroristas porque están atentando contra sus trabajadores, pero también con la sociedad que la ha ayudado cuando ha tenido malos momentos. Ahora en la situación en la que estamos decide que se va y arrastra más de 20.000 trabajadores… Desde luego se tendría que haber mirado des de dentro.
Al final cada vez que se hacen reformas laborales parece que van en contra el trabajador. Quizás estaría bien establecer mecanismos para que las empresas tengan deudas con el estado que las acoge si les da ayudas.
Esta es una cuestión que repetimos como un mantra: la retirada de las reformas laborales.
En una situación con una legislación laboral diferente a lo mejor Nissan no podría hacer lo que va a hacer. Si tuviesen que pasar delante del derecho administrativo y los expedientes tuvieran que ser aprobados por la administración las cosas variarían. También evidentemente equilibrando las fuerzas en la negociación porque lo que se ha hecho con estas reformas laborales ha sido desequilibrar.
Las empresas tienen muchísimo poder y los trabajadores y trabajadoras poco. Sí que tenemos el poder de la fuerza, de la huelga y de la presión, pero no tenemos el poder legislativo. Para que esto se equipare tiene que haber esa relación de fuerza con las empresas, donde aunque ellas tengan también su representación, nosotros tengamos algo que poder decir.
Los gobiernos también deberían ser partícipes de este diálogo de “yo te doy ayudas para que tú te mantengas en el sitio donde estás y generes empleo de calidad, pero nos debes un respeto y el mantenimiento del empleo en tus empresas. Que para eso te estamos ayudando” Con este equilibrio las cosas cambiarían.
E insisto que nos parece muy bien que las empresas reciban ayudas porque sin empresas no hay trabajadores… Pero ellas tienen que ser corresponsables de todo esto que perciben de la sociedad catalana en este caso.
Un problema es la deslocalización fuera del territorio, pero también existen problemas dentro del mismo. Las diferencias entre comarcas son fuertes. Tenemos el caso del Penedés que ha sumado muchos cierres y ya de per se es la región con un paro más elevado.
Esto parece que va, como se dice, por barrios. Esa zona está teniendo una situación muy compleja. Eso de tener muchas empresas en ERTE… Eso cala y cala más si es en una zona que vivía de ese tipo de empresas. También hay todo la parte del vino que también están pasando una situación crítica con la pandemia. También depende de nuestra federación el cava y el vino. Todo se está sumando.
La mesa que se ha creado allí es similar a la que se está trabajando para la industrialización de toda Catalunya. Se trata de buscar soluciones y alternativas porque no nos podemos permitir quedarnos quietos cuando empresas deciden unilateralmente irse porque ya han explotado suficiente por aquí.
La mesa comarcal del Penedés tiene esta función y la idea es que la tenga también la mesa catalana. Por eso existe la campaña Salvemos la industria, porque los trabajadores nos merecemos tener futuro y más después de haber colaborado durante muchos años para que funcionen y tengan beneficios.
Ahora muchas empresas han aplicado ERTE y al hacerlo se han comprometido en mantener unos meses los puestos de trabajo. Una vez que esta cláusula pase, ¿existe el miedo a que haya despidos masivos?
Sí. Ese es el miedo. La incertidumbre que tenemos sobre todo con el tema de Nissan es que se están haciendo acuerdos a un año vista… Nos preocupa porque puede pasar que esas producciones que se prevén con perspectiva no sean realistas y esto empiece a caer. Aquí es muy importante el tiempo y tenemos que ser capaces de crear esta mesa y buscar soluciones para esas empresas antes de que pase. Ahora tenemos todo el año 2021, pero por si lo que fuera Nissan cayera mucho antes, nos encontraríamos que no hemos podido buscar alternativas para todas esas situaciones. Nos preocupa muchísimo.
Y por último, ¿cómo ha ido el Congreso?
El Congreso de la UGT de Catalunya ha ido muy bien. Con los compañeros de la nueva ejecutiva se va a reforzar el papel en la industria. Con eso no tenemos diferencias entre la Federación y nuestro secretario nacional, todos vamos en la misma línea. La industria es fundamental y hay que protegerla.
Todos los esfuerzos tienen que ponerse en una industria potente, en unos servicios públicos fuertes, en una educación adecuada… Evidentemente para todas las federaciones de la UGT la línea es la misma. Tiene que haber trabajadores con poder adquisitivo porque al final quien hace funcionar los países somos los propios trabajadores y trabajadoras. Somos los trabajadores con sus trabajos, sus salarios, nuestros esfuerzos, los que compramos, los que hacemos que todo ruede. Los ricos no hacen funcionar los países

