Durante todo el año 2021, desde CCOO de Catalunya, con el apoyo del Ajuntament de Barcelona, desarrollaron el proyecto “Empoderamiento, organización y reivindicación: Lucha contra la precariedad en el trabajo de plataformas”. Se trata de un proyecto dirigido a trabajadoras y trabajadores de empresas de plataforma digital de la limpieza, del cuidado de personas mayores y niños y de reparto a domicilio (más conocidos y conocidas como riders), con el objetivo de informarles de sus derechos laborales y de acompañarles en sus reivindicaciones.
Este sector es uno donde la precariedad laboral más se ceba con sus trabajadores. Desde el sindicato opinan que bajo el paradigma de la digitalización se están viviendo cambios y transformaciones estructurales muy importantes, tanto a nivel económico como social. Explicaban al finalizar el año para valorarlo, que uno de los fenómenos al que han dado lugar los actuales avances tecnológicos son las empresas de plataforma digital y que éstas han proliferado en la última década en todos los ámbitos laborales y, en la mayoría de los casos, ofreciendo condiciones laborales muy precarias, no asumiendo sus obligaciones laborales y haciendo competencia desleal al resto de empresas.
Como en todas partes y cómo sostienen los datos de empleo, actividad o brecha salarial, las mujeres son de nuevo las más afectadas por esta precariedad. Hablamos con Carmen Juares, secretaria de Nuevas Realidades del Trabajo y Economía Social y Solidaria de Comissions Obreres de Catalunya.
Con el proyecto “Empoderamiento, organización y reivindicación: Lucha contra la precariedad en el trabajo de plataformas” trabajasteis con riders, condiciones aborales que conocemos todos, pero también con plataformas de limpieza que quizás no tenemos tan claro como funcionan. ¿Cómo está en la actualidad el fenómeno de las plataformas digitales y cómo atraviesa a las mujeres?
Los riders quizá sea más fácil que se encuentren en la calle, cuando están frente a los restaurantes y esperan los pedidos o también en los supermercados donde ya tienen su centro de trabajo y es más fácil compartir los problemas laborales que tengan y colectivizarlos. Por el contrario, los trabajadores de plataforma que trabajan desde casa que ayudan por ejemplo a los sistemas de inteligencia del coche sin conductor, tienen muy difícil una organización común y compartir problemáticas. Es lo mismo que les ocurre a las trabajadoras de plataformas no virtuales que deben ir a un domicilio concreto a realizar su trabajo que es más localizado. Claro, estas mujeres van a domicilios, están aisladas y comparten las mismas problemáticas que ya sufren las trabajadoras de los hogares y los cuidados de toda la vida que realizan este trabajo a través del boca a boca.
El trabajo es el mismo, pero lo que cambia es como lo encuentras. Quien lo hace por el boca a boca o a través de una empresa que las contrata o hace de intermediaria tienen mucha invisibilidad, muy poco reconocimiento, condiciones laborales muy duras… El trabajo de la Plataforma todavía potencia más este aislamiento. Se acaba convirtiendo en un vacío de la capacidad negociadora de la mujer trabajadora. Lo que nos dicen las mujeres es que cuando negocian con la persona que las contrata sin que sea mediante una plataforma, hablan de entre 10 y 12 euros la hora. Sea servicio de limpieza o cuidado de criaturas o personas en dependencia. Claro, a través de la plataforma, ellas esa capacidad de negociar no la tienen porque cuando contratas a través de la plataforma, dices lo que quieres pagar. Cobran 5 o 6 euros y la empresa también cobra un extra para contratar a través de la plataforma.
Sólo pueden aceptarlo o no.
Sí y eso vacía las trabajadoras de esa capacidad en su trabajo. También nos dicen que las aísla aún más porque si a ti te contratan a través de una empresa que se dedica a contratar a las mujeres o ponerlas en contacto con las familias tienes a alguien a quien llamar para que te haga un poco de acompañamiento. Cuando encuentran estos trabajos con el boca a boca también hay alguien que los recomienda, les habla bien tanto a la familia como a la trabajadora del otro y la trabajadora se encuentra más segura. A través de la plataforma, esto no lo tienen. Aquí van a domicilios en los que no sabes quién hay y a menudo nos han comentado que se encuentran situaciones de riesgo. También esta familia que ni conoces, ni de la que nadie te ha hablado, cuando acabas tu trabajo te puntúa y si lo hacen mal te quedas en la cola y pierdes visibilidad en la plataforma.
Desde el sindicato estamos trabajando para informar y ofrecer la formación que estas plataformas no dan porque no las contratan. Nos han llegado trabajadoras que se han caído haciendo limpieza en oficinas y vienen con problemas de espalda, de cadera y nadie se hace responsable. Lo que hacemos es informarlas de sus derechos, que deben contratarlas y acompañarlas en temas de demandas. Tenemos un juicio, que han pasado para el próximo año, con más de 500 trabajadoras de la plataforma Clintu, una empresa multiservicio que empezó de limpieza y donde ahora ya encuentras de todo.
¿De dónde sale la demanda?
El juicio es porque estaban sin ningún tipo de contrato que en la práctica significa ningún tipo de formación, ningún tipo de protección, ningún tipo de pensión futura, ningún tipo de baja… todo lo que significa no estar contratadas. Hay mujeres que han perdido su permiso de residencia porque no les hacen contrato aunque estén trabajando y se encuentran de repente con una irregularidad sobrevenida.
Esta es la situación: mujeres desprotegidas y empresas de plataforma que aunque digan que están profesionalizando el sector, lo que hacen es empeorar las condiciones laborales aprovechándose de las necesidades que saben que tienen muchas mujeres, muchas de origen migrante que van a coger este trabajo con estas condiciones tan duras y de carencia de derechos.
Las empresas de plataforma son fruto de los avances en digitalización que lo que deberían hacer es facilitar el trabajo. Podrías utilizar todos los algoritmos para evitar desplazamientos largos y facilitar las cosas y dignificarlo, pero lo que están haciendo es empeorar. Trabajamos para democratizar estos avances de digitalización y lo que debemos hacer es promover leyes que obliguen a las empresas a contratar a estas mujeres trabajadoras y que tengan un protocolo para prevenir el acoso sexual, que se sientan seguras porque van a domicilios que no conocen.
Entiendo que tú como familia contratante no pasas ningún filtro porque quizás contratas para solo un día.
Claro. Y el problema también es el poder que tienen de puntuar a las mujeres mientras ellas no pueden decir qué ha pasado. Sólo valoran lo que dice el cliente.
¿Cuál es el tipo de contrato más común? Falsos autónomos, autónomos forzados, altas y bajas…
Hay un poco de todo. Para entrar en la plataforma basta con enviar una copia del permiso de residencia, antes ni eso, se apuntaban y ya está. Sí que hay algunas mujeres que las obligan a darse de alta como autónomas para entrar a trabajar. Muchas mujeres lo hacen porque no tienen información y no saben que deben pagar un IVA, un IRPF, hacer declaraciones que si no haces tienes una deuda con la agencia tributaria… Muchas dejan de trabajar y como no lo saben, no se dan de baja de la seguridad social y terminan acumulando deudas con la Agencia tributaria. Se dan situaciones muy duras en ese sentido. ¿Tienes que pagar una cuota de autónoma, pero tienes unos ingresos muy bajos? Muchas mujeres se endeudan porque deben decidir si pagar la comida y el alquiler o la cuota. Tenemos muchas trabajadoras de cuidados, limpieza o riders que están en una situación muy precaria.
El pasado verano los riders de los supermercados de Glovo fueron a la huelga y parecía que había acuerdo y tenían que contratarlos
Finalmente, la empresa se negó a negociar y empezó a realizar las contrataciones de forma individual. Ahora en los supermercados, que es una de sus líneas de negocio, tenemos algo más de la mitad de trabajadores contratados. El resto todavía siguen con empresas de ETT. Pusimos la denuncia poco después de la huelga. Como hicieron las contrataciones dejaron de trabajar con la ETT con la que lo estaban haciendo y con la empresa multiservicio porque tenían todo un entramado fraudulento de empresas y ahora contratan a través de una ETT sólo. Nosotros con ésta hemos actualizado la denuncia que pusimos en su momento. Estamos trabajando con Inspección de Trabajo y con las trabajadoras para explicar cómo está la situación y los derechos que tienen.
Es fuerte la fijación de estas empresas en buscar agujeros para huir de la ley y ver qué rendijas pueden encontrar para explotar a los trabajadores al máximo
Van cambiando los nombres para romper los hilos porque los procesos acaban siendo lentos y la Inspección de Trabajo tampoco tiene recursos… Todo se acaba activando con denuncias.
Debemos estar con los trabajadores continuamente sí. Hablamos con ellos y ellas que muchos tienen miedo, pero tenemos que estar informados para poder decidir sabiendo que tienen el sindicato detrás de lo que necesiten. Es por eso por lo que se hizo la huelga. Ellos ya los sabían los derechos que tenían y cuando decidieron convocar la huelga sabían que les apoyaríamos y por eso nos llamaron. A diferencia de lo que ocurrió en Alemania con Gorillaz que detuvieron la actividad, no convocaron la huelga porque claro tienes que hacer todo un papeleo y no lo hicieron oficialmente pensando que ya convocaban así y lo que hizo la empresa fue despedirlos a todos a los pocos días. Aquí esto no ocurrió porque los trabajadores eran conscientes de sus derechos y que no puedes parar la actividad. Si tienes un contrato de trabajo, puedes hacer huelga, pero hay unos canales para convocarla bien.
Si no hay gente con información, la vulnerabilidad…
También lo que hemos trabajado mucho desde el sindicato es romper esos miedos, ese desconocimiento que había hacia el sindicato. Sí que es cierto que trabaja en el sector mucha gente que no es de origen inmigrante, pero en los inicios no era así y venían de sitios donde sindicarte era sinónimo de un disparo en la cabeza en dos días o donde se ve que les sindicatos están junto al gobierno y el mundo empresarial. Aquí lo que explicamos es que negociamos mejoras y exigimos que hagan cambios en las leyes para que las nuevas realidades del trabajo tengan un marco legal en el que poder enmarcarse y poder reclamar sus derechos. Por eso negociamos la ley rider, hicimos propuestas a la directiva europea… Es ésta la otra pata que tenemos desde los sindicatos.
Pero por ejemplo, las Kellys denunciaban que la ley Kelly se había tumbado y que el sello de calidad aprobado en el parlamento se estaba ignorando… No todo llega o si llega encuentra igualmente un tope. ¿Qué fórmulas quedan por avanzar?
Seguir trabajando con los trabajadores, conocer muy bien su realidad y ver lo que puedes hacer. Ahora con los riders estamos probando a ver qué puede funcionar para que mejore la vida de esa gente trabajadora. Debemos conocer mucho, que los trabajadores tengan confianza en el sindicato y mirar qué vías tenemos. Si no conocemos, no podremos encontrar las rendijas de la ley o el convenio.
Hay normas como la subida del Salario Mínimo Interprofesional que se celebran entre los sectores, pero también generan dudas sobre cómo afectan a gente que no tiene ni un contrato firme, a los precarios dentro de los precarios.
Lo que hace una subida del SMI es que la gente que tiene peores condiciones son las que cobrarán un poquito más. Si tienes media jornada, la parte proporcional la cobrarás. Presentamos un estudio donde se demuestra que la subida lo que hace es mejorar sobre todo el salario de la gente con mayor precariedad: el colectivo de mujeres, jóvenes y migrantes. Es curioso que la subida del salario reducía la brecha entre hombres y mujeres de origen inmigrante más que entre hombres y mujeres de no origen inmigrante. Claro, tenemos los peores trabajos y, por tanto, sean rider o trabajadoras de limpieza y cuidado ven aumentado su salario y esto es una mejora tengas el contrato que tengas.
Luego está la reforma laboral.
Con la reforma laboral está el hecho de que el contrato por obra y servicio se acabará eliminando. Muchas personas han visto cómo su contrato ha cambiado a indefinido. Esto nos está ocurriendo con los riders que estaban como asalariados. ¡Todos están firmando! Hasta ahora acuden a un banco a pedir pagar algo a plazos y no les dan nada. Hablaba con un compañero que ahora decía que con el contrato ya le darían la moto. Como decías, son mejoras para la gente más precaria en la precariedad. Desde el sindicato participamos en estos procesos de negociación donde nosotros hacemos propuestas. Hay un entendimiento para mejorar las condiciones. Es una reforma que lo importante es que haya sido negociada entre patronal, gobierno y sindicato, ya que si no tienes la patronal, pierde fuerza.
El otro día sacabais un comunicado donde denunciaba el veto de las patronales a las medidas que garantizan el despliegue de la reforma laboral.
Tenemos un problema. De alguna forma están intentando debilitar la negociación colectiva. Está demostrado que los países con sindicatos que acompañan a los trabajadores y negocian mejoras para la clase trabajadora son sociedades más igualitarias y más democráticas que en las que no los tienes. Por eso es preocupante que aquí en Catalunya se esté haciendo lo que decía la nota: que no se ponga en valor esta capacidad que tiene la negociación colectiva y eso es un peligro que no podemos permitir.

En este sentido, las mujeres siempre acaban siendo las que tienen los peores contratos. Puede preocupar que mezclado con la temporalidad, aunque ahora puedan pasar a indefinidas, como pesa más la parcialidad, las empresas aprovechen para pasar a indefinido pero reduciendo jornada. Más teniendo en cuenta la doble esfera con los cuidados.
Es una situación muy compleja hablar de cuidados. Hay la que hacen las enfermeras o médicas que tiene una valoración social y la que se hace en casa que no la tiene por desgracia, es como si fuera un estigma. Nos estamos encontrando que hay mujeres a las que no les están subiendo el SMI. En su nómina sí lo pone, pero ellas pagan su seguridad social, la que debe pagar la parte empleadora y su parte.
Esto es un problema también porque no tenemos apoyo para las familias que tienen esa carga de cuidado. En otros países existen el checkservice y si tienes una situación de dependencia tú o en tu familia puedes acogerte a esto y dependiendo del grado de discapacidad te dan una ayuda para pagar el servicio de cuidado que necesites. Esto garantiza que tú recibas unos cuidados en buenas condiciones y quien te lo haga, tenga un trabajo digno, cobre un salario y esté cotizando. Todo esto se ve como una problemática individual de la familia, no como una problemática que deba socializarse y pedir recursos a través de un cheque, de más plazas de atención a residencias o centros de día…
La situación de la dependencia es difícil de abordar sin dinero.
¿Quién puede pagar 3000 euros que vale una plaza de una residencia o 1000 en un centro de día? ¿Quién puede si las pensiones de nuestra gente son una miseria? Las familias cobran 1200 euros. El alquiler son 800, la comida, tarjeta de metro… ¡No llegamos! Pero claro como tampoco pensamos cuando votamos con quien lleva las problemáticas que nos afectan en nuestro día a día en su programa electoral sino que votamos por colores… Debemos votar lo que nos interesa, no por emociones, sino por nuestro día a día. Debemos ser una sociedad más crítica sobre todo las mujeres que nos llevamos siempre la peor parte.
Cuando hablamos de cuidados siempre ves que se compra el eslogan vacío de ‘Pongamos los cuidados en el centro’. Ya, ¿pero que se está haciendo cuando dices esto? Lo dicen desde la administración, vale, pero aterricemos qué quiere decir, cómo y de qué manera. Yo creo que hace falta una sacudida a nivel social también y en el caso de las mujeres que no sea sólo el 8M o el 25N que digamos no estamos todas faltan las internas o las temporeras. Cada día debemos mirarnos a los ojos como mujeres independientemente del color del cabello, de piel o el acento porque compartimos la misma sociedad, espacios y problemas. Nos afectan a todas, pero muchas veces no hablamos entre nosotras y no nos encontramos. No es suficiente sentir esa empatía sólo el 8M o el 25N.
A veces se hace porque llega el día y hay que hacer la performance. La inmediatez y la urgencia hace que no puedan existir estos espacios de reposo porque la gente necesita cobrar, llevar dinero a casa y sobrevivir. También hay debates sobre intentar reducir la jornada y conciliar con la vida y eso está atascado y quienes se ven perjudicados son las mujeres.
Siempre, por desgracia.
Hablando de dinero en casa, el informe que has dicho que habéis sacado habla sobre que 1 de cada 5 mujeres tiene un contrato parcial y que de estas, el 43% no lo querría. También dice que muchas veces se dan permisos y facilidades que no afectan al sueldo, pero si afectan a cómo desarrollas el trabajo.
Sólo una pequeña parte de las mujeres que trabajan en estos sitios podrán hacerlo, pero no la gran mayoría porque trabajan en empresas que no son la administración, ya que ésta si te da más flexibilidad para conciliar. Se debería hacer algo para todas, no para unas cuantas. La mayor parte de parcialidad no deseada la tenemos las mujeres, pero no es una corresponsabilidad real. Nos hemos insertado en el mercado laboral, pero no ha habido un reparto de las tareas de cuidado y hogar equitativas. Al no darse esa corresponsabilidad es la mujer la que sí trabaja fuera de casa, pero también dentro.
Tenemos un problema. La patronal está intentando debilitar la negociación colectiva
Ya existiendo esto como base también es la mujer quien quizás tiene una jornada completa, pero accede a trabajos menos valorados o a la hora de reducirse la jornada lo hace ella porque tiene el sueldo más inferior.
Yo antes iba a domicilios a trabajar con familias. Las criaturas que visitaba tenían diversidad funcional y eran las madres las que se habían reducido la jornada y no los padres y lo hacían por eso. Quien aportaba menos ingresos en la familia era la mujer y se lo acababa reduciendo para que no repercutiera en los ingresos totales de la familia.
Siguiendo hablando en base a datos, el informe de la brecha decía que las mujeres deberían cobrar un 26% más para que no existiera. Parte de la brecha salarial se debe a la parcialidad, pero no toda, ya que si trabajaran hombres y mujeres las mismas horas igualmente existiría una brecha del 12%.
Los datos no mienten y tenemos un problema muy grave en este sentido.
Hay que sumarle al trabajo la carga en el hogar.
En la asociación donde participo fuera del sindicato somos 800 mujeres y notamos que las entrevistas de trabajo las realizan las mujeres. Si estas trabajan fuera de casa y tienen un cargo que no le permite dar respuesta a su casa es ella también la que acaba contratando a otra mujer para hacer otro trabajo porque sí que se pueden permitir contratar a alguien para atender estas necesidades. Esto ocurre cuando hay una mujer que puede hacerlo sean las condiciones que sean. Ésta puede desligarse de lo que se supone que es su responsabilidad contratando a otra mujer. Pero no esas mujeres que no tenemos los ingresos suficientes, que somos la mayoría y no podemos contratar a alguien para poder desatar. Acabamos haciendo la jornada fuera de casa cobrando unos salarios que no llegan para cubrir gastos y encima hemos de hacer todo el trabajo sucio porque no podemos deshacernos de ello contratando a alguien.
En este caso igualmente no todas serán mujeres bien ubicadas. Quizá juntando el dinero de tres hermanas mujeres de clase trabajadora con un poder adquisitivo algo mayor…
Sí, porque con 700 euros que pagues ya encuentras a una persona que trabajará de interna con la promesa de que les harás los papeles dentro de tres años. Muchas veces al cabo de dos años y medio van a la calle estas mujeres porque no quieren contratarlas.

