No había mejor celebración al retorno en presencial de la cita mundial en el mundo del cómic que con un paso de testigo del Gran Premio de Angulema de Chris Ware a Julie Doucet. El de Chicago, que obtuvo la recompensa en un festival virtual en 2021, le entregó personalmente el galardón de 2022 a la quebequesa Julie Doucet en una ceremonia y certamen otra vez trasladado por la covid de enero a marzo y en un reconocimiento de dos de los máximos exponentes de la novela gráfica contemporánea. La apertura del festival (16-20 de marzo) se hizo bajo los colores de una Ucrania masacrada por la Rusia de Putin y a lo cual el circuito del arte no puede quedar indiferente. Y se cerró con la atribución del Fauve de Oro al mejor álbum del año al brasileño Marcello Quintanilha por Écoute, jolie Márcia (Escucha, bella Márcia), una historia dura pero festiva en las favelas de Río de Janeiro de este autor residente en Barcelona
“Hace mucho tiempo que soy un admirador de su trabajo y me siento muy orgulloso de pasarle este poder”, pronunció un siempre modesto Chris Ware en el escenario del Teatro de Angulema, el pasado 16 de marzo, cuando le entregaba la estatuilla del Fauve a Julie Doucet como Gran Premio de Angulema 2022. Un sentido elogio, por parte de quien ha revolucionado las formas del cómic contemporáneo para hacerlo entrar en una nueva dimensión, a su sucesora que puso las bases para una revolución también feminista en el noveno arte.

con un lazo de los colores ucranianos en la apertura
del Festival de Angulema 2022
A la todavía más tímida Doucet, que lleva 22 años sin publicar en el formato clásico de cómic, se la veía sorprendida por el reconocimiento de sus colegas de profesión, pero encontró las palabras oportunas para agradecer el premio. “Espero que este no sea el único año en que una mujer lo gane –reivindicó-. Dedico el galardón a todas las artistas del pasado, del presente y del futuro”. De hecho, la quebequesa solo es la tercera mujer desde el comienzo del festival en 1974 que recibe esta distinción tras la francesa Florence Cestac y la japonesa Rumiko Takahashi. Por primera vez, en esta edición 2022, las tres finalistas del premio eran mujeres ya que hay que añadir a las francesas Pénélope Bagieu y Catherine Meurisse, que el año anterior ya compitieron con Ware.
“Pese a que esta noche se trata de ganar un trofeo, la vida no es ganar y el arte no va de ganar”, quiso remarcar Ware cuando agradeció la estatuilla que le había sido otorgada el año pasado. “El arte va de entender al resto de la gente, de compartir los emociones, los sentimientos”, continuó con los aplausos del público. Lo decía al hilo de lo que había manifestado poco antes cuando recordó la tragedia bélica que se está viviendo en el este de Europa. “Cuando veo lo que pasa a unos cuantos miles de kilómetros de aquí, con Putin atacando Ucrania, es precisamente este tipo de acontecimientos terribles lo que me da ganas de volver a ponerme ante mi mesa para dibujar”.
De ‘Building Stories’ a ‘Dirty Plotte’

obra de Chris Ware | Archivo
Los seguidores de este artista iconoclasta, que ha realizado uno de los más originales carteles del Festival de Angulema que nunca se hayan hecho, con un Mickey Mouse posmoderno apareciendo y desapareciendo de unas planchas preparadas para ir a imprenta a modo de viñetas deconstruidas, pudieron disfrutar de la imprescindible retrospectiva Building Chris Ware presentada durante los cuatro días del certamen. Había no solo planchas originales del autor de Building Stories, sino las figuritas y los objetos que él mismo construye para acompañar sus historias y que forman una arquitectura de su concepto global lleno de detalles en el papel pero que transciende la cronología de los acontecimientos para impregnarse en nuestra memoria. La retrospectiva comisariada por Benoît Peeters, Julien Misserey y Sonia Deschamps se podrá ver durante más tiempo de junio a octubre que viene en la biblioteca del Centro Pompidou de París.

el fanzine que la quebequesa Julie Doucet
publicó entre 1988 y 1998
Cuando el Festival de Angulema se pueda volver a celebrar con normalidad en enero próximo también será la oportunidad para conocer la totalidad de la obra de Doucet que, después de haber sido precursora del punk feminista en el cómic de los noventa, durante lo que llevamos de nuevo siglo se ha dedicado a las artes gráficas, con la serigrafía, el collage y la poesía visual. “He estado trabajando con las palabras y las imágenes, que se ha convertido en una constante en mi trabajo”, resumió la quebequesa que ahora ve reconocida su trayectoria anterior con la publicación de antologías de sus historias de hace tres décadas.
L’Association francesa, de la mano de Jean-Christophe Menu, publicó en noviembre pasado Maxiplotte, una compilación de 400 páginas que reúne todos los números del antiguo fanzine de Doucet Dirty Plotte (traducido más o menos como vagina repugnante), con una mitad de inéditos y extractos de su diario íntimo. La editorial española Fulgencio Pimentel ya recopiló en 2015 y 2017 en dos volúmenes (Cómics 1986-1993; Cómics 1994-2016) la totalidad del fanzine. Lo que su editor histórico canadiense, Drawn & Quarterly, aprovechó en 2018 para convertirlo en Dirty Plotte: The Complete Julie Doucet. Y el mismo Drawn & Quarterly anuncia para el 19 de abril Time Zone J, los primeras historietas de la autora en más de veinte años, sobre su relación con un soldado en Francia en 1989 cuando tenia 33 años.
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