El suicidio es la primera causa de muerte de las personas sin hogar, seguida del sida, enfermedades hepáticas, enfermedades pulmonares, razones oncológicas, sobredosis, problemas cardiovasculares e infecciones. Así lo indica un informe realizado en base a los datos de 562 mujeres sin hogar atendidas en centros de acogida de Girona entre los años 2006 y 2020.
El ‘Estudio de las causas de muerte en mujeres en situación de sinhogarismo’ está realizado por personal de medicina y enfermería del CAP Santa Clara de Girona y por miembros de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (CAMFIC) y la Asociación de ‘Enfermería Familiar y Comunitaria de Cataluña (AIFiCC), con participación del Grupo de investigación en psicología de la salud de la Universidad de Girona (UdG).
Las conclusiones de la investigación indican que el 15% de las 562 mujeres, un total de 82, fallecieron, y la causa en 34 de ellas fue el suicidio, mientras que 12 murieron de sida, 10 de enfermedad hepática, 10 además de enfermedades pulmonares, 6 por razones oncológicas, 2 por sobredosis, 2 por problemas cardiovasculares, 2 por infecciones y 4 por causas desconocidas.
Menos esperanza de vida
Rebeca Alfranca es médica del Instituto Catalán de la Salud (ICS) y de la CAMFIC, y es la investigadora principal del proyecto. Para ella, «los resultados muestran que el sinhogarismo provoca o incrementa los problemas de salud física y mental, disminuye drásticamente la esperanza de vida y aumenta la prevalencia de suicidio, entre otros».
En este sentido, hace referencia a otro estudio de 2021, ‘Evolución homeless de Girona: Seguimiento longitudinal’, según el cual la media de muerte de las personas en situación de sinhogarismo fue de 49 años, mientras que la esperanza de vida media de la ciudadanía general supera los 80.
Más vulnerabilidad
Alfranca alerta de que “las personas en situación de sinhogarismo tienen mayor riesgo de padecer enfermedades mentales, adicciones y otras enfermedades infecciosas. Esto supone que empiecen a sufrir patologías orgánicas y deterioro cognitivo antes o que se incremente la sintomatología de las enfermedades que ya padecen, y esto hace que haya más riesgo de mortalidad en edades más tempranas”.
«El paciente en situación de sinhogarismo con patología crónica es un paciente vulnerable y con alta dependencia que precisa más recursos de los ahora disponibles, y por tanto, hay que seguir trabajando y destinando recursos a su seguimiento y control», añade.
El informe concluye que las mujeres en situación de sinhogarismo “a menudo sufren enfermedades mentales, adicciones, violencia y abusos. La atención a estas mujeres de especial vulnerabilidad es un reto para los médicos de familia, al que debe hacerse frente conjuntamente con los servicios sociales y los profesionales de la Red de Salud Mental”, concluye el estudio.

