Autor: Jordi Corominas i Julián

Jordi Corominas i Julián

Ciudadano europeo y escritor. Mi último libro es «La ciudad violenta».

Algunos datos básicos. En esta avenida montañosa, más dura sobre el plano, hubo hace siglos una villa romana, Campo Amaro. Más tarde surgió en las cercanías una masía, Can Cortada. En 1870 la fiebre amarilla trajo a muchos barceloneses y empezaron a nacer torres de veraneo en claro contraste con el urbanismo del resto del barrio. Arriba de todo estaba la vieja iglesia, y las dominicas. Ambos edificios religiosos serían de los últimos en arder durante la Semana Trágica de 1909. Poco antes, en 1907, el paseo, consagrado al año siguiente con sus característicos plataneros, el nomenclátor le concedió su…

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Estamos en la frontera entre dos realidades, el núcleo antiguo del pueblo de Horta y las colonias de veraneo. En 1905, justo un año después de la agregación a Barcelona, se produjo un intento de conciliarlas para reparar un error histórico, fruto del ritmo de las urbanizaciones a lo largo de los siglos. La primera iglesia de Sant Joan d’Horta se hallaba al lado de la masía de Can Cortada, en la parte alta del carrer Campoamor. En la fecha de esa decisión las villas de veraneo aún no habían cubierto toda su cuesta, coronada con el templo, del siglo…

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Si paseamos las calles debemos hacernos preguntas constantemente, revisar los recorridos, cuestionarnos los motivos de su longitud y averiguar las conexiones establecidas. El carrer Chapí de Horta se llamó hasta 1914 de la Combinación, y el nombre tiene toda la lógica del mundo al unir la parte del caso antiguo del pueblo con la zona de veraneantes, pues va de la masía de Can Mariner hasta la calle Campoamor. Su actual denominación alude al compositor de zarzuelas Ruperto Chapí, y uno se plantea quien fue el causante de rebautizar las calles de este sector barcelonés tras las agregaciones, pues el…

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Nuestro siglo, cosas de la velocidad, no entiende la magia y poder de ese rumor de cuartos, muertos y otras músicas bien captadas por nuestros antepasados. La protagonista de hoy suscitó una gran polémica tras la agregación del Municipio a Barcelona por una necesidad de renovarse o morir.

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Lo interesante de su mina es la particularidad de realizar un paseo por el barrio a partir de sus torres de agua, repartidas durante un kilómetro y medio. Pueden admirarse en las calles de Cartellà, Sant Pere i Miquel, así como en la plaza de las Masies y, no se sorprendan, en la calle Horta

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La Casa de la Vila sirvió para exponer en 1887 los motivos contrarios a la anexión y, cuando ésta se produjo, la capital catalana regaló a sus nuevos ciudadanos una réplica de la fuente de Canaletes como prueba de su aterrizaje imperial, y la ofrenda no denió gustar demasiado por ser un claro símbolo de humiliación para sus escasos seis mil habitantes

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Si tornem a la plaça la contemplarem com un indret mig festiu per la seva proliferació de bars entre immobles modernistes, un destacable per la seva estretor, sempre favorable a certa verticalitat, i determinades peces d’aire camperol. La seva primera denominació correspongué al Progrés, però el 1895 s’emplaçà el mercat municipal i mutà el seu bateig fins 1907, quan rebé el seu odònim relatiu a Eivissa, suposadament per a evitar duplicitats al nomenclàtor.

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La rareza se centra en encontrarlas apartadas del meollo, como si entonces una pequeña mayoría pretendiera crear una nueva Barcelona más allá del Eixample, el pueblo en la urbe, mediante la tranquilidad de remar juntos hacia metas nobles, por desgracia canceladas con el estallido de la Guerra Civil ese domingo de julio de 1936

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Ahora lo del trapero nos hace gracia, pero por aquel entonces asociarse a un personaje con ganancias cuantiosas y algo turbias, no era una profesión de gran prestigio, podía ser un menoscabo para el currículum y un gran lucro para la cartera, sobre todo si atendemos a las dimensiones de esos diez números de la Gran Vía

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En 1924 ya era un empresario de éxito y se planteaba su particular obra magna con la ambición de resolver los crecientes problemas del barraquismo, urgente para la vertiginosa migración de la década, cuando la población condal creció más de trescientos mil habitantes. De hecho, esos años vente son prodigiosos en lo relativo a ideas relacionadas con la vivienda, con la construcción de los polígonos de casas baratas y el fenómeno del cooperativismo en diversas profesiones

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