Autor: Jordi Corominas i Julián

Jordi Corominas i Julián

Ciudadano europeo y escritor. Mi último libro es «La ciudad violenta».

En parte sonrío por la ocultación, salvavidas de un rincón mágico, ajeno al turismo y con características propias, aunque no excepcional pero con posibilidades de serlo si no se cambia el modelo urbano y descuidamos el patrimonio de los barrios, una de las deudas pendientes del actual consistorio. Si queremos conservarlo debemos alertar todas las semanas del peligro de perderlo

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En el caso de la construcción fruto de la dictadura, los patios interiores continuan su exhibición de precariedad y los desastres de una concepción sesgada, con la verticalidad por bandera, la ropa tendida y unas deficiencias estructurales notadas casi desde sus balbuceos. Si restan en pie es por la inevitable urgencia de tener cuatro paredes donde desarrollar una existenca, dormir bajo cubierto y acariciar la esperanza de un mañana mejor

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El conjunto es espectacular en su sencillez y se complementa por otros elementos, como una fuente coetánea a la refundación y ese mágico arquito como epifanía para quien ande por el barrio sin esperar ese pequeño mundo, tan inusual por culpa de la especulación contemporánea

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No destacaba por desinterés manifiesto, y lo mismo acaece con todo el barrio, más famoso por Joan Manel Serrat, las bodeguitas, el carrer Blai de los mil bares y poco más pese a su rica arquitectura. Uno tiende a pensar en esa pereza barcelonesa para con las alturas, pero ojo, aquí estamos en la base de la montaña y quien quiera puede acceder a esta perla poco documentada sin cansarse en demasía

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El turismo de Airbnb ha llegado al antaño barranco del hambre, llamado así por la pobreza posterior a la Guerra Civil, cuando el Franquismo desechó la aspiración de igualdad para marcar con fuego todos y cada uno de los distritos de la ciudad hasta aceptar su división entre vencedores y derrotados

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Si vamos a nuestra víctima de hoy deberemos adaptarnos a la estrechez de la ruta y arriesgarnos a contraer nuestra amiga tortícolis. La casa Josep Martorell data de 1902 y su portal es una invitación al misterio, como si el interior hubiera perdido el brillo de antaño y en el pasillo de entrada se acumularan fantasmas entre telas de araña y un cierto descuido.

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Si subimos dos calles de la pretérita calle adyacente al Rec Comptal, todavía aprovechado por muchas mujeres a principios del siglo pasado, cuando se erigía la plaza de Toros Monumental, daremos con una casa de forma peculiar, un barclo con briznas insólitas y dones para dividir las calles Casp y Ribas

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