Su posición enclaustrada es una traición a una serie de principios universales, olvidados en exceso, como cuando, sin ir más lejos, los mandatos de Clos y Trias se inventaron eso de la plaza privada, una contradicción léxica insoportable
Autor: Jordi Corominas i Julián
Mientras no solucionemos este problema (algo bien sencillo, sólo hace falta voluntad, pues no cuesta tanto dinero), seremos una capital de segunda y cualquier comparación con París, Londres, Roma o Berlín producirá carcajadas
En parte sonrío por la ocultación, salvavidas de un rincón mágico, ajeno al turismo y con características propias, aunque no excepcional pero con posibilidades de serlo si no se cambia el modelo urbano y descuidamos el patrimonio de los barrios, una de las deudas pendientes del actual consistorio. Si queremos conservarlo debemos alertar todas las semanas del peligro de perderlo
En el caso de la construcción fruto de la dictadura, los patios interiores continuan su exhibición de precariedad y los desastres de una concepción sesgada, con la verticalidad por bandera, la ropa tendida y unas deficiencias estructurales notadas casi desde sus balbuceos. Si restan en pie es por la inevitable urgencia de tener cuatro paredes donde desarrollar una existenca, dormir bajo cubierto y acariciar la esperanza de un mañana mejor
El conjunto es espectacular en su sencillez y se complementa por otros elementos, como una fuente coetánea a la refundación y ese mágico arquito como epifanía para quien ande por el barrio sin esperar ese pequeño mundo, tan inusual por culpa de la especulación contemporánea
No destacaba por desinterés manifiesto, y lo mismo acaece con todo el barrio, más famoso por Joan Manel Serrat, las bodeguitas, el carrer Blai de los mil bares y poco más pese a su rica arquitectura. Uno tiende a pensar en esa pereza barcelonesa para con las alturas, pero ojo, aquí estamos en la base de la montaña y quien quiera puede acceder a esta perla poco documentada sin cansarse en demasía
El turismo de Airbnb ha llegado al antaño barranco del hambre, llamado así por la pobreza posterior a la Guerra Civil, cuando el Franquismo desechó la aspiración de igualdad para marcar con fuego todos y cada uno de los distritos de la ciudad hasta aceptar su división entre vencedores y derrotados
Si vamos a nuestra víctima de hoy deberemos adaptarnos a la estrechez de la ruta y arriesgarnos a contraer nuestra amiga tortícolis. La casa Josep Martorell data de 1902 y su portal es una invitación al misterio, como si el interior hubiera perdido el brillo de antaño y en el pasillo de entrada se acumularan fantasmas entre telas de araña y un cierto descuido.
Si subimos dos calles de la pretérita calle adyacente al Rec Comptal, todavía aprovechado por muchas mujeres a principios del siglo pasado, cuando se erigía la plaza de Toros Monumental, daremos con una casa de forma peculiar, un barclo con briznas insólitas y dones para dividir las calles Casp y Ribas
Al llegar a su número veinte una sacudida cósmica me paralizó toda la espina dorsal, anonadada ante la maravilla, el horror, Hollywood, Babilonia, los siete pecados capitales, Metrópolis, la Virgen y Leo Messi incluso antes de existir
