En el caso de la construcción fruto de la dictadura, los patios interiores continuan su exhibición de precariedad y los desastres de una concepción sesgada, con la verticalidad por bandera, la ropa tendida y unas deficiencias estructurales notadas casi desde sus balbuceos. Si restan en pie es por la inevitable urgencia de tener cuatro paredes donde desarrollar una existenca, dormir bajo cubierto y acariciar la esperanza de un mañana mejor
Autor: Jordi Corominas i Julián
El conjunto es espectacular en su sencillez y se complementa por otros elementos, como una fuente coetánea a la refundación y ese mágico arquito como epifanía para quien ande por el barrio sin esperar ese pequeño mundo, tan inusual por culpa de la especulación contemporánea
No destacaba por desinterés manifiesto, y lo mismo acaece con todo el barrio, más famoso por Joan Manel Serrat, las bodeguitas, el carrer Blai de los mil bares y poco más pese a su rica arquitectura. Uno tiende a pensar en esa pereza barcelonesa para con las alturas, pero ojo, aquí estamos en la base de la montaña y quien quiera puede acceder a esta perla poco documentada sin cansarse en demasía
El turismo de Airbnb ha llegado al antaño barranco del hambre, llamado así por la pobreza posterior a la Guerra Civil, cuando el Franquismo desechó la aspiración de igualdad para marcar con fuego todos y cada uno de los distritos de la ciudad hasta aceptar su división entre vencedores y derrotados
Si vamos a nuestra víctima de hoy deberemos adaptarnos a la estrechez de la ruta y arriesgarnos a contraer nuestra amiga tortícolis. La casa Josep Martorell data de 1902 y su portal es una invitación al misterio, como si el interior hubiera perdido el brillo de antaño y en el pasillo de entrada se acumularan fantasmas entre telas de araña y un cierto descuido.
Si subimos dos calles de la pretérita calle adyacente al Rec Comptal, todavía aprovechado por muchas mujeres a principios del siglo pasado, cuando se erigía la plaza de Toros Monumental, daremos con una casa de forma peculiar, un barclo con briznas insólitas y dones para dividir las calles Casp y Ribas
Al llegar a su número veinte una sacudida cósmica me paralizó toda la espina dorsal, anonadada ante la maravilla, el horror, Hollywood, Babilonia, los siete pecados capitales, Metrópolis, la Virgen y Leo Messi incluso antes de existir
Si tú, lector, navegas por la red y comparas los ejemplos ofrecidos en estas páginas con el número 20 de ‘Renaixença’ darás con similitudes muy comprensibles y válidas para determinar la firma de esa esquina tan ignorada
La casa del carrer Renaixença, propiedad de Victorina, parece un producto de esa mezcla empresarial y alianza a través de los hijos. Al terminarse durante la segunda mitad de los años veinte constituye una muestra del Noucentisme imperante, con elementos decorativos florales, austeridad en su fachada y la belleza del menos es más catalán
Hasta esa caída del caballo las casitas con almenas de Renaixença habían sido el lugar donde encontré a un antiguo compañero de instituto besándose con una chica, la puerta de la sospecha en uno de los bajos, ahora tapiada a cal y canto, y la presencia de esporádicos bares en una zona destacable por su ausencia, tanto que en más de una ocasión he atribuido la tranquilidad del Guinardó a su desdén por la hostelería de tapa, cerveza y parroquia.
