El paisaje del Camp de Tarragona se caracteriza por la petroquímica. Preocupados por el impacto que ésta, así como otras industrias de la zona, podían tener sobre la población, varias entidades se han ido activando a lo largo de los años para trabajar en defensa del territorio y la salud de su gente. La Plataforma Cel Net nació en 2008, entre un grupo de gente que ya se conocía, sin que fuera nada serio. El motivo fue la ampliación del polígono norte y el plan parcial urbanístico que debía crecer río arriba. Este plan quedó paralizado y decidieron seguir trabajando en otros temas: fue entonces cuando se centraron en el estudio de los olores y los contaminantes.
Años de trabajo culminaron en un estudio de la calidad del aire alrededor del Polígono Norte de Tarragona que, como explican en su comunicado, sacó en evidencia las carencias actuales que hay en nuestro país en cuanto a protección de la calidad del aire para la salud de las personas. El estudio, realizado por el Laboratorio del Centro de Medio Ambiente de la Universidad Politécnica de Catalunya, contó en su primera edición con el convenio de los ayuntamientos de Constantí, El Morell, Perafort-Puigdelfí y Vilallonga del Camp. Salió en 2014 después de estudiar durante un año y medio la calidad del aire a partir de controles sociales, químicos y de modelización numérica de las emisiones atmosféricas contaminantes en la Vall de Francolí, en estos municipios cercanos al complejo petroquímico.
Los resultados de este primer estudio y la presión que ejerció en poner sobre la mesa el problema hicieron que el Parlament de Catalunya aprobara por unanimidad crear una mesa de calidad del aire para buscar soluciones para contaminantes que no estaban legislados. Neus Roig, miembro de la Plataforma Cel Net, nos cuenta que antes de eso la Generalitat «obviaba que había un problema, decían que no sufriéramos por los olores, que no era tóxico». Los acusa también de quitar importancia a un hecho histórico: «ya habíamos aprendido a vivir con la petroquímica y nadie cuestionaba qué implicaba».
La creación de esta mesa, que ahora mismo está parada, ha sido, para Roig, «la excusa para los ayuntamientos para dejar de financiar el estudio». «Entendemos perfectamente que ahora que se ha creado un órgano los ayuntamientos se retiren, ya que quien tiene que liderarlo es la Generalitat. Esto hace, sin embargo, que no tengamos un control real de la zona», añade. El Morell ha sido el único municipio que sí ha seguido pagando estos estudios independientes. Esto supone, sin embargo, que no se tenga una visión clara de lo ocurrido. Desde Cel Net explican que aunque se han creado más puntos de control dentro de la red de contaminación de Catalunya, la mayoría de puntos extras no son captadores en continuo. Si hay una fuga, debe coincidir que el captador esté en activo.
«La Vall del Francolí. L’alè del Camp»
Toda esta denuncia, esta realidad, esta convivencia, la explican Saurines Produccions en su documental «La Vall del Francolí. L’alè del Camp». En uno de sus textos introductorios, Saurines dice: «el Camp de Tarragona hace más de 40 años se impuso un modelo de desarrollo económico que llevó trabajo y riqueza a los pueblos donde se implementó, pero a la larga ha hipotecado el territorio. Problemas de salud y de contaminación ambiental han hecho que hoy en día lo que en un momento se consideró progreso ahora se ponga en cuestión». Así, el documental recoge diversos testimonios y explica la realidad de la zona comunicando también los resultados de los estudios y la situación legislativa actual.
El objetivo del documental, como nos explica su directora, Elisenda Trilla, ha sido «dar luz a la situación en el campo de Tarragona». Trilla, de la productora Saurines, una productora audiovisual que trata temas de territorio y paisaje de la zona, quería que este documental sirviera para reivindicar el valle del Francolí. «Nosotros nos encontramos a pocos kilómetros de la refinería y, si bien no recibimos todas las agresiones como la gente del Morell, sí es cierto que la refinería forma parte de nuestro paisaje… El paisaje que conocían nuestros abuelos ha desaparecido bajo la industria», explica.
Desde la Plataforma Cel Net celebran su existencia, pues, para Roig, quien cree que «el Camp es la tierra olvidada de mucha gente», este tipo de documentales «abren fronteras». De hecho, con esta premisa, hoy miércoles 23 de enero, el documental se estrena en Barcelona a las 19 horas en el cine cooperativa Zumzeig.
Hacer difusión e ir más allá del Campo es importante tanto para Saurines como para Cel Net, quien explica en el documental su actividad. ¿El por qué? Hoy por hoy, como nos explica Roig, la Generalitat aún está analizando qué tipo de estudio se debe hacer. El año 2018 terminó con una Mesa creada e ideas para grupos de trabajo. Cel Net propuso diversos: para el impacto sonoro, la calidad del aire, el impacto visual, el del suelo … pero sólo salieron dos adelante seguros. Uno de ellos dedicado a estudiar qué contaminantes debían regularse o cuáles deberían incluir a la hora de valorar el impacto sobre la salud. «Terminamos el año pasado con una idea de macro-proyecto, un estudio super completo para mirar en forma radial todo el impacto del polígono norte, aunque el polígono sur seguía casi sin estudios», hace notar Roig que, además, «luego reconocieron que era demasiado macro y que no había dinero»:
Cel Net no quiere hacer estudios por el hecho de hacer, sólo piden mirar qué tienen y qué se puede hacer y lo quieren ya: «la legislación al final lo que hace son medias anuales», explica Roig, «pero quienes vivimos al lado no podemos vivir con puntas continuas de contaminación». La Plataforma, además, aunque sería feliz si no existieran los polígonos, es consciente de que este es el modelo económico del Camp de Tarragona y que tienen que convivir con él de la mayor manera posible: «simplemente debido a que es una industria que da mucho trabajo, la gente no se atreve a enfrentarse a ellos pero al final no es enfrentarse a ellos, es convivir». De hecho, con Repsol, comenta Roig, es con quien más se comunican: «a base de los años hemos ganado algo de transparencia y si hay algún episodio lo preguntamos vía whatsapp y te contestan».
Vídeo promocional sobre la campaña que acompañó el primer estudio: «¿Sabes qué respiras?»

