Estos días estamos oyendo hablar mucho del teletrabajo. La palabra teletrabajo significa trabajar fuera de la oficina y gracias a las tecnologías de la información y comunicación lo podemos hacer desde casa, desde casa de los amigos y amigas o desde cualquier otro lugar, siempre y cuando tengamos las herramientas necesarias para poder ejecutar este trabajo. Con este sistema de trabajo ganamos el tiempo que deberíamos gastar con el desplazamiento hasta la oficina y aprovechamos todos los ratos que podrían haber quedado perdidos.
Trabajar desde casa nos permite más autonomía y flexibilidad en nuestras responsabilidades, más especialización, más calidad de vida y es un avance hacia la conciliación familiar, pero para hacer teletrabajo hace falta una buena organización y un cambio en la metodología utilizada en la oficina.
La alerta sanitaria que monopoliza todas las conversaciones y las noticias de los medios de comunicación y las medidas que las autoridades han adoptado han acelerado la implementación del teletrabajo en muchas empresas y organizaciones. Parece que ahora las familias ya podemos conciliar nuestra vida laboral con nuestros hijos e hijas. Pero ¿qué pasa cuando tenemos que convivir en esta circunstancia todos juntos? ¿Cómo nos podemos organizar si los niños y jóvenes no están de vacaciones pero deben estar en casa y nosotros tenemos que seguir trabajando?
Lo primero que habrá que hacer es hablar con nuestros hijos e hijas y explicarles cuál es la nueva situación. Al principio nos puede resultar un poco complicado porque no todo el mundo vive las circunstancias de la misma manera, pero con una buena preparación y una vez nos hayamos adaptado, la rutina será la que nos ayudará durante todo el proceso. Para conseguir un buen funcionamiento en nuestro día a día, en familia, será necesario que los adultos nos lo creamos y seamos, por tanto, los responsables de llevarlo adelante.
Como es un hecho poco habitual y no estamos de vacaciones, los adultos deberíamos levantarnos temprano para estar preparados y preparadas, de la misma manera que lo haríamos un día cualquiera que tuviéramos que ir a trabajar a la oficina.
¿Qué podemos hacer para trabajar y no dejar de atender a nuestros hijos e hijas a la vez que les damos un mensaje de tranquilidad y normalidad sobre todo lo que está pasando a nuestro alrededor? Os planteamos varias propuestas que nos pueden ayudar:
- Es necesario que despertemos a los niños o jóvenes a una hora prudente y adecuada, y que para empezar a calentar motores lo hagamos pasando por el lavabo, recordándoles siempre como necesario que se laven las manos y cuántas veces lo deberán hacer durante el día.
- Durante el desayuno, con el estómago lleno, entre todos y todas haremos una planificación de todo lo que podemos y debemos hacer durante el día y este horario lo intentaremos repetir cada día. Dejar que los más pequeños se impliquen en esta elaboración hará que después las tareas planificadas sean más fáciles de ejecutar, haya un orden y todos y todas seamos más autónomos.
- En esta planificación es muy importante que aparezcan contemplados ratos para compartir juntos y juntas y también ratos para hacer un trabajo más individual.
- Hay escuelas en que se invita a los niños y niñas a leer en la primera hora de clase. Siguiendo esta propuesta educativa, cuando hayamos recogido la mesa del desayuno podemos dejar un rato para la lectura individual, y si lo creemos conveniente podemos invitarlos a hacer un resumen de lo que han leído, y de esta manera practicarán la comprensión, la gramática y la ortografía. Si los niños son muy pequeños, podemos poner una manta en el suelo y presentarles cuentos variados para que los miren e investiguen. Durante este rato los adultos podemos aprovechar para trabajar.
- Posteriormente, y teniendo en cuenta que las medidas sanitarias en vigor no nos permiten salir a dar un paseo, podemos dinamizar la elaboración entre todos y todas de una macedonia, que será nuestro segundo desayuno. Un desayuno saludable y sobre todo, ligero, porque nuestro cuerpo está dejando de hacer la actividad física que es habitual y temporalmente tendremos que cambiar algunos de nuestros hábitos.
- Tras comernos el bol de macedonia podemos dedicarnos un rato a trabajar. La fruta nos habrá dado la energía que el cerebro necesita para funcionar correctamente y estar concentrados y concentradas un rato. Mientras trabajamos, los niños y jóvenes pueden recordar las tareas de la escuela y repasar las diferentes materias para no olvidar nada, mientras los más pequeños pueden hacer juego libre.
- Cuando se acerca la hora de comer será necesario que dejemos todos y todas lo que estemos haciendo y nos organizemos el trabajo. Volveremos a recordar los hábitos de higiene y mientras unos ponen la mesa, los demás haremos la comida. Es muy importante aprovechar la hora de la comida para hablar y comentar cuestiones que nos preocupen y también para proponer actividades que nos gustaría hacer juntos durante estos días.
- Después de comer, y cuando todo haya quedado bien recogido, podemos compartir un rato de juego de mesa: de cartas, de tablero, de dados, un dominó… Este momento debe ser libre, divertido y distendido porque lo que queremos es pasarlo bien juntos sin pensar en nada más.
- Podemos proponer a los niños y jóvenes un rato de televisión, ver una serie, jugar con una plataforma digital o simplemente hacer tiempo libre … Pero este rato será un rato delimitado en el tiempo, controlado y supervisado, y mientras tanto, los adultos seguiremos trabajando a su lado.
- A media tarde será interesante hacer una actividad algo más movida: desde instaurar las tardes para hacer talleres de manualidades con los envases que vamos usando, hasta fabricarnos elementos para utilizarlos posteriormente para jugar. Con los envases y papeles de periódicos podemos forrar unos botes que nos servirán para guardar los colores y con los tetrabricks, elaborar monederos. Si lo que queremos es fabricar juegos, con botellas vacías podemos fabricar canastas portátiles que podemos mover por casa arriba y abajo o con los botes de yogur, un trozo de lana y un botón grande o bien un trozo de plastilina podemos fabricar bilboquet, juego individual de destreza que consiste en introducir un objeto que cuelga de un cordel en un recipiente. Si hacemos una búsqueda por internet encontraremos muchísima información para aprender a fabricar y adornar elementos de juego que nunca hubiéramos imaginado. También puede ser necesario que, temporalmente, adaptemos espacios de casa para jugar a actividades más movidas y refresquemos la memoria para adaptar los juegos de siempre a las nuevas circunstancias. Nos encontramos ante una época en que nos tenemos que reinventar y es necesario que la aprovechamos.
- Antes de cenar será bueno dejar un rato de tiempo libre para todo el mundo pero cuando se acerque la hora de la cena volveremos a hacer el trabajo juntos como lo hemos hecho al mediodía. Recordemos que los ratos de comidas son buenos para hablar sobre todo lo que nos pasa por la cabeza y sobre los momentos del día que no nos han gustado y que podemos mejorar entre todos y todas para que la rutina de estos días sea la consensuada por toda la familia.
- Finalmente, antes de ir a dormir, podemos mirar un rato la televisión pero también podemos compartir un libro o un cuento, todos juntos o solos, para prepararnos para ir a dormir y despertar a la mañana bien descansados y descansadas.
En resumen, una buena organización y una cierta rutina, con flexibilidad, consenso y corresponsabilidad entre los diferentes miembros de la familia, nos pueden ayudar a tener una mejor conciliación familiar. Eso, y también una actitud positiva, tranquila y paciente, nos permitirán pasar mejor estos días extraordinarios en que tenemos que combinar teletrabajo y niños en casa.

