Este año hace 50 años del inicio del movimiento LGTBI: es una fecha a recordar y, al mismo tiempo, nos lleva a evaluar todo lo que ha pasado. En este tiempo, los derechos de las personas LGTBI han avanzado mucho – aunque no ha sido lucha fácil ni rápidamente pero aún no se ha llegado a la plena equiparación real.
Partíamos de una situación de persecución -que todavía es una realidad en 70 países en todo el mundo- a partir de la Ley peligrosidad social (LPS) aprobada por el régimen franquista el 4 de agosto de 1970, una ley que no fue derogada plenamente hasta 1996. En 1979 se modifica la LPS para eliminar la referencia a los actos homosexuales, pero persistió la figura de escándalo público que se siguió utilizando para perseguir a lesbianas, homosexuales y transexuales hasta mediados de los años 80, a pesar de que desde 1980 se habían legalizado las primeras organizaciones de lesbianas, gays y transexuales. La llamada transición no fue fácil ni fue una liberación real.
En tiempos de pandemia, la realidad LGTBI y la necesidad de avanzar en el reconocimiento de derechos ha quedado marginada. Los efectos del virus han sido devastadores socialmente y un efecto colateral ha sido el freno en aquellos derechos en desarrollo. Desde los feminismos y desde el movimiento LGTBI se reclama que las políticas públicas de reconstrucción tengan en cuenta la perspectiva de género y LGTBI y que estos derechos interaccionen con el resto de políticas, no al margen.
Algunos ejemplos de estas demandas son los diferentes manifiestos que desde el movimiento feminista o LGTBI han hecho pidiendo una Renta Básica o la exigencia de que se ha hecho a las diferentes administraciones exigiendo que la crisis sirva para hacer un cambio de paradigma y se ponga la creación de vida y el cuidado de las personas en el centro de la sociedad; o que las políticas públicas de reconstrucción superen el actual modelo dando espacio a políticas que tengan en cuenta una diversidad real.
El 17 de mayo de 1990 la homosexualidad se eliminó de la lista de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud. El 17 de mayo de este año -día internacional contra la LGTBIfòbia- desde Naciones Unidas se hizo una llamada de un grupo de personas expertas, para que los derechos LGTBI no quedasen al margen de las acciones de los estados. Así en estos años las reivindicaciones se parecen peligrosamente y aunque haberse llevado a cabo avances sociales y legislativos todavía queda mucho por hacer y una cierta ola de conservadurismo que hace peligrar lo que creíamos alcanzado. Los derechos de las mujeres y los derechos LGTBI son derechos humanos fundamentales a desarrollar plenamente, sin que ninguna pandemia sirva como excusa para frenar ni retroceder.

