
Cada vez más gente durmiendo en las calles, cada vez más gente dependiente de ONG y de los servicios sociales. Mientras esto pasa, la cantidad de personas migradas que se deja la vida a nuestras costas, a causa de las guerras y negocios turbulentos que a menudo implican nuestras monarquías, también aumenta. Y, por si todo esto fuera poca cosa, este año nos ha llegado el Covid-19.
Con este panorama como telón de fondo en el país donde vivimos, aparecen uno tras otro los diferentes episodios de corrupción del que había sido «lo primero de los españoles», el rey emérito. Será, pobre, que tampoco llega a final de mes.

