Este año, a pesar de la Covid-19, las calles se llenan de nuevo de lila, de esperanza y de sororidad para reivindicar un sistema judicial justo, un país feminista, una educación sexual libre y una vida digna con igualdad de condiciones para todas aquellas mujeres que diariamente son discriminadas y silenciadas.
Según el Observatorio contra la violencia doméstica y de género, durante el confinamiento, las peticiones de mujeres pidiendo auxilio y socorro aumentaron un 269,6% respeto el año pasado, acentuando pues, el sufrimiento de todas aquellas mujeres que se han visto cerradas en casa y obligadas a convivir con su agresor y de todas aquellas mujeres que han levantado la voz y han sido criminalizadas para poner fin a sus injusticias. La acentuación de estas conductas y violencias, hace que ahora, más que nunca, emprendamos con más coraje la lucha feminista y reivindiquemos el cambio que tan anhelamos a todas las esferas para erradicar las violencias machistas que nos rodean, creando así, una red Feminista entre todas y para todas.
Por eso, hace falta que hagamos de esta lucha nuestro principal reto: construir un futuro feminista y digno donde todas las mujeres, sean como sean, vengan de donde vengan y se sientan de donde se sientan, tengan su lugar, su altavoz y su espacio propio y único.
La juventud es el motor del país, somos las que siempre salimos a defender los derechos, la libertad y la democracia, y con el Feminismo, no podemos ser menos, tenemos que ser líderes y luchar por todas aquellas que ya no están, se los debemos.
Por eso y mucho más, tenemos un papel esencial en esta lucha, pues tenemos que reivindicar el futuro feminista que nos merecemos, nuestros derechos y libertades, nuestros puestos de trabajo y nuestras posiciones, pero también tenemos el deber de homenajear las pioneras que se dejaron la vida por los derechos que tenemos actualmente y que algunos negacionistas, diariamente, nos quieren extirpar para imponer una vida de silencio y de discriminación. No podemos perder ni un segundo más.
Buscamos lo que nos une, buscamos un pacto intergeneracional, interseccional y diverso para luchar contra las violencias machistas y crear una sociedad donde todas tengamos nuestro lugar, donde las futuras generaciones crezcan libres, donde ninguna otra mujer nos sea arrebatada, donde no haya más tumbas lilas y donde podamos ser libres, valientes y combativas sin tener miedo a las jaulas machistas que nos quieren imponer. Cómo decía Angela Davis, el feminismo no es solo una “estrategia para superar la opresión de género, sino también para superar el fascismo, el racismo y el materialismo”. Hagamos de la proclama feminista una realidad y luchemos juntas para hacer, de los clamores históricos feministas, nuestra nueva normalidad.
Si nosotros nos paramos, se para el mundo. Entre todas, empieza la proclama Feminista.

