El 11 de noviembre un equipo de investigadoras encabezados por Giovanne Apolone, director científico de la Fundación Instituto Nacional del Cáncer en Milán, publicaba en Tumori Journal, un artículo titulado Inesperada detección de anticuerpos del SARS-CoV-2 en el periodo prepandémica en Italia. En el que detallan el hallazgo de antígenos del virus SARS-CoV-2 en la sangre de pacientes del Instituto Nacional del Cáncer. Muestras que fueron obtenidas en los meses de diciembre, noviembre y octubre de 2019 y que revelan la presencia del virus estos meses – inclusive en septiembre -, mucho antes que la COVID19 fuera detectada en Italia, en febrero de 2020.
El Instituto Nacional del Cáncer había realizado pruebas clínicas a fumadores empedernidos de entre 55 y 65 años en los meses que van de septiembre de 2019 a marzo de 2020, cuando tuvieron que detenerse por causa de la pandemia. En estos meses, científicos italianos habían publicado que, una vez estudiadas las mutaciones del genoma, era muy probable que el virus hubiera estado circulando por Italia mucho antes del primer caso oficial, el 21 de febrero del 2020.
Y en marzo, investigadoras/médicos del hospital de Milán, habían reportado que el incremento del 50% en los casos de neumónica atípica que se habían producido en Bérgamo, si los comparábamos con los registrados en 2018, no se podían atribuir a la gripe estacional. Tenía que haber alguna otra causa. Con esta información, los expertos del Instituto Nacional del Cáncer, una vez autorizadas por el comité ético, revisaron las muestras de que disponían y comprobaron que había antígenos específicos del SARS-CoV-2 en los cultivos de los pacientes. Muestras correspondientes a 959 personas que procedían de once regiones italianas. Se encontraron antígenos en, como mínimo, a una persona de cada una de las once regiones. Una cincuentena de los pacientes contagiados, eran de Lombardía.
Quisieron corroborarlo, y enviaron las muestras a la Universidad de Siena, con mejor capacidad de análisis a través de la Inteligencia Artificial, para que verificara los resultados. Para asegurarse aún más, realizaron otro ensayo en colaboración con la Universidad Estatal de Milán.
Así certificaron la presencia de los anticuerpos específicos. Y, según reconocían los investigadores, los encontraron ‘inesperadamente’. Por este motivo el artículo que publicaron el 11 de noviembre pasado lleva por título Detección inesperada en Italia, de anticuerpos SARS-CoV-2 en el periodo prepandémica.
En Italia en particular y en el mundo en general, según esta investigación, el virus circulaba sin ser detectada durante todo el 2019. Recordemos que el investigador Albert Bosch y la investigadora Rosa María Pintó, encabezando un equipo en el que també participaban otros miembros del grupo de virus entéricos de la Universidad de Barcelona Gemma Chavarria-Miró, Eduard Anfruns-Estrada y Susana Yeso, hicieron público el 26 de junio del 2020 que habían detectada el virus causante de la COVID-19, en muestras de las aguas residuales de Barcelona del 3 de diciembre del 2019.
Con mucha probabilidad este virus no detectado y que causó diagnósticos equivocados, mutó en Italia en febrero de 2020. Entonces se convirtió en un virus más letal, con más capacidad de propagación, de transmisión, de infección y que ha protagonizado la historia de la enfermedad en la última oleada.
Entrevistamos a Giovani Apolone, director científico de la Fundación Instituto Nacional del Cáncer sobre la hipótesis de que en Italia hubiera primero el virus de Wuhan que se Había propagado desde mucho antes que China comunicara oficialmente la existencia del virus el 31 de diciembre del 2019.

¿Usted cree que ese virus se propagaba menos y que, en el mes de febrero muta, contagia más deprisa y es el protagonista de la primera gran y mortífera ola? Sus estudios sobre el virus Sars COV 2 han detectado que circula en Italia desde septiembre de 2019, meses antes de que apareciera oficialmente en China.
Correcto, el estudio que hemos publicado, se basa no tanto en la presencia de virus directamente en nuestros pacientes sino en la presencia de anticuerpos que consideramos específicos. El trabajo documenta que había personas que acudían a nuestro hospital para realizar pruebas en el contexto de un estudio específico, que tenían estos anticuerpos. Repito que en nuestra opinión son específicos, en diciembre, noviembre, octubre y probablemente en septiembre de 2019.
En Tumor Journal hemos leído que el virus se detectó en muestras de sangre de 959 personas asintomáticas inscritas en un ensayo prospectivo de detección de cáncer de pulmón entre septiembre de 2019 y marzo 2020.
Sí, empezamos este estudio que tenía previsto ofrecer a los ciudadanos italianos, de entre 55 y 65 años y fumadores empedernidos, la oportunidad de hacer una visita clínica, un TAC periódico y también un test en sangre que se utilizaría para estudiar la presencia de los marcadores tumorales y así mejorar la efectividad de las pruebas. Empezamos en septiembre, tuvimos que cerrar en febrero-marzo por el primer confinamiento nacional. Entre febrero y marzo (a partir de unos artículos publicados por unos investigadores italianos que, estudiando las mutaciones del genoma del virus, habían declarado que era probable que el virus ya circulara en Italia muchos meses antes del primer caso oficial italiano, el 21 de febrero de 2020) decidimos que iríamos a buscar en nuestras bases de datos si los TAC realizados en los pacientes hubieran podido detectar la presencia de los efectos de esta enfermedad pulmonar. Lo confirmamos con la presencia de anticuerpos en la sangre.
Posteriormente, la Universidad de Siena llevó a cabo otra prueba de anticuerpos específicos contra el virus por la misma investigación titulada Detección inesperada de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en el periodo prepandémica en Italia. El estudio, del que usted es coautor, mostró que cuatro casos que se remontan a la primera semana de octubre también fueron positivos para anticuerpos que neutralizan el virus, lo que implica que se contagiaron en septiembre.
Esto es más o menos correcto. Nosotros redactamos un proyecto que fue aprobado por nuestro comité ético a finales de marzo en que planeamos revisar todos los TAC con programas específicos para verificar si algunas lesiones podrían atribuirse a la infección pulmonar que en ese momento era la causa principal de los síntomas de la COVID -19 y luego pensábamos utilizar el ensayo de anticuerpos para validar la presencia de estas lesiones. El análisis de los tacs no llevó a resultados definitivos y, por ello, los enviamos a otro centro universitario italiano, que tiene programas de inteligencia artificial más precisos que los nuestros, para verificar esta tendencia. Al mismo tiempo, hicimos un ensayo en colaboración con la Universidad Estatal de Milán para comprobar la presencia de anticuerpos. Encontramos los anticuerpos, lo que nos sorprendió. Por eso, el título de nuestra investigación es unexpected (inesperado). Contactamos con un centro especializado en la ciudad de Siena que, mientras tanto, había desarrollado un test muy específico para poder validar nuestros resultados.
Vistos los resultados, decidimos comunicar a la comunidad científica lo antes posible este unexpected result (resultado inesperado) que, en nuestra opinión, significa que, si nuestras pruebas son lo suficientemente precisas, ha habido italianos de al menos trece regiones italianas, de los cuales cincuenta casos clínicos coresponden a Lombardía (la región más afectada en Italia), con anticuerpos positivos, muchos meses antes del primer caso oficial e, incluso, antes de la primera comunicación oficial de las autoridades chinas sobre la epidemia, que luego se convirtió en una pandemia.
El estudio mostró que cuatro casos que se remontan a la primera semana de octubre también fueron positivos por anticuerpos…
Si las nuevas pruebas que estamos desarrollando en este momento confirman nuestros datos y, teniendo en cuenta que para la producción de anticuerpos se necesitan al menos dos o tres semanas, podemos asumir que los casos positivos en los primeros quince días de octubre se remontan a un contacto previo a septiembre.
Investigadores italianos informaron en marzo de un número más alto de lo habitual de casos de neumonía grave y gripe en Lombardía en el último trimestre de 2019, según la agencia Reuters. ¿Es una señal de que el coronavirus podría haber circulado antes de lo que se pensaba?
Una de las razones por las que decidimos llevar a cabo este estudio fue, como he dicho antes, que un equipo de investigadores de un importante hospital milanés, estudiando las modificaciones genéticas del virus a lo largo del tiempo, afirmara que, desde un punto de vista filogenético, el virus en Italia había estado circulando durante más tiempo de lo esperado. Además, el aumento del 50% de neumonía atípica en la zona de Bérgamo (que fue una de las primeras ciudades afectadas en la región de Lombardía) fue confirmado estudiando la frecuencia de neumonías atípicas en comparación al mismo periodo del año anterior. Hay que decir que la neumonía atípica aparece cada año junto con la temporada de la gripe, pero lo que los compañeros han subrayado no es tanto la presencia de neumonía atípica, sino una presencia más elevada que no podría explicarse por la gripe estacional.
¿Y esto podría significar que el nuevo coronavirus puede circular entre la población del mundo por mucho tiempo y con una tasa de letalidad baja, no porque esté desapareciendo, sino sólo para volver a surgir?
Esto es lo que nos llevó, ante estos resultados, a intentar publicar y difundir el artículo entre los compañeros científicos tan pronto como pudimos. Comenzamos el estudio en marzo y tuvimos los resultados en Italia a mediados de septiembre, cuando, después de las vacaciones de agosto, el virus, que había bajado, comenzaba a recuperarse. Por eso lo publicamos en este momento. Después, las críticas que hemos recibido son sustancialmente de dos tipos: algunos compañeros dicen que nosotros no hemos identificado anticuerpos específicos del virus y que nuestras pruebas han identificado anticuerpos producidos por el organismo en estos ciudadanos, en estas personas contra otro tipo de coronavirus. O sea que se trataría de una reacción cruzada, aunque nosotros estamos convencidos de que nuestro test es específico. Por otra parte, los patrones de los que hablan los infectólogos y los epidemiólogos son de una circulación de seguimiento de un par de meses y luego, inevitablemente, de un pico. Entonces, si el virus circulaba en septiembre, octubre y noviembre, el pico en Italia no debería haber estado en febrero-marzo, sino al diciembre-enero. A partir de aquí, plantearon algunas dudas sobre la especificidad de nuestros resultados.
La revista Science ha publicado hace un mes un artículo que reconocía la mutación del virus en Italia.
Este artículo, firmado por un investigador americano de la Universidad de Carolina de Norte, Ralph Baric, destacaba la aparición, alrededor de febrero, de una variación de virus en el norte de Italia (variante D614G), que se caracterizaba por una capacidad mucho más alta de infectar las células de las vías respiratorias. Esta mutación provocaba un mayor contagio y una mayor capacidad del virus para replicarse rápidamente. Esta variante, documentada en Italia, apareció en febrero y protagonizó la primera ola. Después, muy rápidamente eliminó todas las demás variantes.
En Italia durante un tiempo actuó la variante antigua de Wuhan y luego ha habido esta variante que apareció en el norte de Italia y no en el sur. De hecho, en la primera ola hubo muchos más casos en el norte de Italia que en el sur. Por tanto, una posible explicación es que al principio el virus (que se originó en mi opinión en China y luego se difundió por este país y el resto del mundo, porque hoy en día la globalización hace que los desplazamientos de la gente infectada y contagiosa no pasen en meses, sino en horas) tenía un contagio bajo, no se destacó y el aumento de neumonías atípicas se atribuyó a la gripe estacional y no al nuevo virus que no sabíamos que existía. Cuando los chinos se dieron cuenta y, probablemente con retraso, hicieron la comunicación el 31 de diciembre, el virus ya estaba circulando, no solamente en China, sino en muchos otros países, dada la gran cantidad de intercambios turísticos y comerciales que hay actualmente.
¿Entonces, el virus ya circulaba en todo el mundo mucho antes?
Mi opinión, que se basa en la lectura de una serie de artículos que hemos estudiado, desde un punto de vista filogenético, las diferentes mutaciones del virus, en ausencia de pruebas que demuestren lo contrario, es que el virus se podría haber originado en China y durante un tiempo, no conocido, podría haber empezado a circular, ya en octubre-noviembre, por otros países. Hay un artículo que sugiere que el primer virus que llegó a Italia lo llevó un ciudadano alemán que había viajado a la India para asistir a una conferencia y que infectó a otras personas al volver a Europa. La mutación, que se publicó en Science, probablemente, explica el aumento repentino de contagios de personas enfermas, de casos severos y letales.
el virus se podría haber originado en China y durante un tiempo, no conocido, podría haber empezado a circular, ya en octubre-noviembre, por otros países
¿La parte positiva de todo esto podría ser, por tanto, que un diagnóstico rápido en la fase de baja letalidad puede mejorar la prevención?
Sí. Los datos que publicamos han sido confirmados por otros artículos – no sólo italianos- que aparecieron después del nuestro (al menos siete u ocho más) y que documentan la presencia de anticuerpos específicos en meses anteriores a los primeros casos oficiales detectados en Francia, Italia o los Estados Unidos. Son artículos que se han publicado en las últimas semanas y que demuestran sustancialmente lo que hemos dicho antes, que el virus estuvo circulando e infectó a varias personas que enfermaron con mayor o menor gravedad. Esperamos haber difundido el aviso de que, incluso en una situación en la que haya una disminución en los casos sintomáticos, el virus puede seguir contagiando, aumentando así el número de casos que determinan la aparición de una hipotética segunda ola como la que hemos tenido en Italia, y de una tercera ola que se podría manifestar tras las vacaciones de Navidad.
¿Cuál sería la conclusión, la relevancia de esta investigación? ¿Este virus, que circulaba prematuramente, proceda o no de China, mutó? ¿Qué pasó? ¿Qué produjo que después tuviera las consecuencias que ha tenido?
Nuestro estudio parece haber demostrado, a través de la identificación de anticuerpos en unos ciudadanos italianos sin síntomas que habían acudido a nuestro Instituto para hacerse unas pruebas, que probablemente entraron en contacto con el virus mucho antes de diciembre de 2019. Otros estudios (hay al menos once, de los cuales, seis italianos) demuestran más o menos lo mismo. Se acaba de publicar un artículo de un caso italiano de un niño de cuatro años hospitalizado con síntomas similares a los de la COVID-19, en que se ha podido demostrar en los cultivos que se habían hecho para buscar la causa, que estos síntomas se debían a esta enfermedad. Esto sucedió en los últimos días de noviembre, primera semana de diciembre. Un artículo publicado por los investigadores estadounidenses del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) documenta más o menos lo mismo con casos de donantes norteamericanos. Por lo tanto, sugerimos, a partir de nuestros resultados, que probablemente el virus -del que desconocemos su origen, pero que todos los datos que tenemos hasta ahora dicen que es de China- circuló antes de lo que pensábamos y se manifestó clínicamente, según el estudio de Science, porque en algún momento hubo una mutación que lo transformó en un virus más contagioso y, por tanto, más probablemente infeccioso, que es lo que explicó la segunda ola italiana.
se produjo una mutación que cambió el virus en sus características de contagio y letalidad. El virus anterior, de probable origen chino, tendría características de letalidad más bajas.
Apareció en febrero de 2020 en Italia, afectó primero el norte de país y luego también el sur, y, según estos investigadores estadounidenses, entre marzo y abril se difundió esta variación, que es la que ahora está presente en todo el mundo. Por lo tanto, se produjo una mutación que cambió el virus en sus características de contagio y letalidad. El virus anterior, de probable origen chino, tendría características de letalidad más bajas. Después, en Europa, probablemente en Italia, hubo esta mutación que lo convirtió en un virus diferente en el comportamiento.
¿Con este descubrimiento deberían cambiar las políticas para combatir el virus? ¿Más allá de saber que comenzó antes, debería tener alguna trascendencia este conocimiento?
El virus ha mutado para que, con un mecanismo de tipo darwiniano, bajo la presión del entorno se produjeran mutaciones que favorecieron su supervivencia y, desafortunadamente, su capacidad de contagiar. Los investigadores dicen que, en realidad, esta mutación, que lo hizo más agresivo, no es una mutación que perjudique la efectividad de las vacunas que se están produciendo y que se administrarán en Europa y en el mundo, porque la mutación no tiene ver con sus características antigénicas. O sea, las vacunas producidas serán efectivas y, según algunos investigadores, serán aún más efectivas. La aparición de mutaciones no provocó en el virus cambios que puedan invalidar la eficacia de las vacunas. Esta es la primera parte de la respuesta a su pregunta. La segunda parte es que actualmente nos estamos enfrentando a un virus mucho más contagioso y probablemente más grave que el anterior, lo que explica el relativo fracaso de los confinamientos incompletos, como se está demostrando en Italia y en muchos países, incluso a Alemania. Mientras no tengamos las vacunas distribuidas entre enero y marzo en la mayoría de la población, necesitaríamos aumentar las restricciones que tienen que ver con la distancia social, las aglomeraciones y la comunicación, porque el virus es extremadamente contagioso.
El virus anterior, de probable origen chino, tendría características de letalidad más bajas. Después, en Europa, probablemente en Italia, hubo esta mutación que lo convirtió en un virus diferente en el comportamiento
¿Qué factores pueden causar las mutaciones?
Si utilizamos como ejemplo el virus del resfriado (que a menudo es un coronavirus) o el virus de la gripe, sabemos que los virus que circulan mucho y en diferentes ambientes y poblaciones cambian constantemente en un intento por sobrevivir. Muchas mutaciones son negativas para el virus y contraproducentes para su vida; otras son favorables. Bajo la presión ambiental, el virus se hace más contagioso porque su objetivo es sobrevivir y multiplicarse. Este es un mecanismo conocido y es la razón por la que cada año tenemos que cambiar nuestras vacunas (aunque el virus de la gripe es más o menos similar, cambia). Este es un fenómeno conocido en los virus. Es uno de los muchos problemas que provoca la incapacidad de producir vacunas contra algunas enfermedades virales. Lo que sucedió con este virus es exactamente eso: probablemente ocurrió que esta mutación, que se menciona en el artículo del profesor Baric, favoreció la capacidad de virus de propagarse, pero sin perjudicar la eficacia de las vacunas.
De todas formas, resumiendo, yo no soy ni virólogo ni infectólogo. Mi trabajo es dirigir el Instituto Nacional del Cáncer de Milán. Nos encontramos estos resultados y los publicamos, pero como ciudadano capaz de leer la literatura, no me sorprende que un virus de este tipo, que ha circulado por todo el mundo, haya mutado y que estas mutaciones en algunos casos hayan sido negativas para nosotros. Debo decir también que, tras la publicación del artículo, además de ser contactados por muchas agencias de noticias para explicar nuestros resultados, nos contactó la Organización Mundial de la Salud (OMS) que nos pidió que colaborásemos para estudiar mejor nuestros resultados. Estos días, estamos enviando nuestras muestras de sangre a dos laboratorios independientes con el objetivo, no tanto de validar los resultados, sino de profundizar en los análisis con otras técnicas. Si realmente se demuestra que los anticuerpos que encontramos no son el resultado de una reacción cruzada, sino anticuerpos realmente específicos que documentan un contacto previo con el virus, hay muchas implicaciones posibles que pueden ser útiles para reconstruir lo ocurrido y también para utilizar mejor esta información en el futuro. Pero, repito, estos datos posiblemente documentan una circulación anterior de virus, pero no ponen en cuestión el posible origen del virus en China. Esto sólo lo podrá estudiar la OMS cuando las autoridades chinas permitan que un equipo de expertos viaje a ese país, en Wuhan y en otros lugares, para estudiar qué pasó y cómo se produjo el paso del animal al hombre, porque este es el origen de virus que luego ha infectado la población mundial.
Análisis
La mutación y las respuestas pendientes
El virus mutó en Italia el mes de febrero. El virus resultante de la mutación se propagó mucho más deprisa que no la anterior versión procedente de Wuhan, menos agresiva. Lo confirma un artículo publicado en Science el día 18 de este mes de diciembre. La forma ancestral del síndrome respiratorio agudo grave coronavirus 2 (SARS-CoV -2) que surgió de China fue sustituida en gran parte por cepas que contienen la mutación D614G a la proteína viral ‘spike’. La variante infecta más fácilmente las células epiteliales de las vías respiratorias superiores y se replica más que la forma ancestral. El virus evolucionó para conseguir más transmisibilidad en humanos en lugar de una mayor patogenicidad. La sustitución D614G mejoró la infectividad del virus SARS-CoV-2, la forma física competitiva y la transmisión en células humanas primarias y modelos animales.
Resumiendo, cuando los chinos informaron el 31 de diciembre de la presencia del SARS-CoV-2, el virus hacía tiempo (transporte / globalización) que se había esparcido. En Italia se tienen datos de su presencia camuflada desde el mes de septiembre de 2019, era el virus de Wuhan. Pero mutó, y la posterior variante, la italiana de febrero, tenía/tiene más capacidad de propagación. Esto explica el aumento repentino de contagios, de personas enfermas, de casos severos y letales, de comportamiento diferente, peor. Entonces, y, en conclusión, el virus chino tenía una más baja letalidad. Y el virus mutante, en Italia, mucha más capacidad de transmitirse y de causar más enfermos y muertos por causa de la gran cantidad de contagios y no por su patogenia. Ha sido el protagonista, eliminando todas las demás variantes, de la ola que hemos vivido
Ahora toca nueva ola. Seguramente el virus (mutaciones de Gran Bretaña, ¿o Sudáfrica?) Se comportará como su antecesor: más transmisibilidad en humanos en lugar de más patogenicidad. Los virus de este tipo buscan sobrevivir, pero no destruir el huésped.
¿Qué pasaría si decidiéramos analizar muestras de cultivos de pacientes, por ejemplo, de cáncer como Italia, o de fallecidos con diagnóstico de neumonía atípica? ¿Descubriríamos antígenos específicos del SARS-CoV-2? ¿Confirmaríamos lo que nos adelantaron la doctora Pintó, el doctor Bosch, y su equipo, que el virus estaba en las aguas residuales de Barcelona en marzo de 2019? Y nos preguntaríamos, como ha apuntado el doctor Bosch, si el virus no llegó a Barcelona, Catalunya, a través de personas que participaron del Mobile de febrero de 2019…
-
José Cabayol, Siscu Baiges y Elisa Ottanelli, en nombre de Solidaridad y Comunicación – SICOM. La entrevista ha sido emitida por Radio 4

