El experto en diseño urbano saludable y doctor en Biomedicina es uno de los autores de un estudio, potenciado por el Institut de Salut Global de Barcelona (ISGlobal), que analiza la relación entre la cercanía con la vegetación y su efecto positivo en la salud.
Rojas asume que el crecimiento infinito no es posible ni sostenible, pero defiende que es compatible el desarrollo económico con el respeto al medio ambiente y con la creación de puestos de trabajo verdes.
Con todo, reconoce que la velocidad con la que se toman las decisiones políticas en esta línea es muy lenta, e insta la población a poner de su parte cambiando la mentalidad y tomando decisiones individuales en pro de la salud global a medio y largo plazo.
¿Qué relación ha encontrado su metaestudio entre la exposición a la vegetación y la longevidad?
Hemos incluido nueve estudios, que siguieron a más de ocho millones de personas en siete países y en diferentes periodos de tiempo, y encontramos que la exposición a más verdor alrededor de las casas reduce el riesgo de mortalidad.
La relación depende mucho de lo cerca que se viva de la vegetación. Encontramos que, a más verdor en 500 metros alrededor del hogar, menos probabilidad hay de morir en comparación con los que tienen menor vegetación a esa misma distancia.
El resultado es un gradiente en el que si vas incrementando la concentración de verdor hay menos mortalidad, pero es difícil de traducir a cifras. El mensaje fácil es que a más vegetación cerca de casa la posibilidad de morir se reduce. Se ha encontrado esta relación en diferentes países y ecosistemas del mundo.
¿No es posible anunciar una relación más exacta de la relación?
Si se hace la lectura del resultado combinado, la relación es que la mortalidad se reduce un 4% por cada incremento en el índice de vegetación a 500 metros de casa.
No sabemos exactamente las vías en las que la vegetación favorece la longevidad
De esto sacamos que no sólo hay que pedir que se incremente el verdor en general en la ciudad, sino que hay que intentar una promoción individual. Dentro de lo que está en nuestras manos, hay que incrementar o promover la vegetación cerca de casa, en el barrio o nuestra calle.
En el estudio usáis el índice de vegetación Normalized Difference Vegetation Index (NDVI). ¿Es consultable? ¿Cómo se calcula?
Es accesible a todo el mundo, se basa en datos de diferentes satélites y está la página de la NASA. Aun así, no es fácil de entender e interpretar como Google Maps, sino que requiere de programas para leer e interpretar la información. Son imágenes satelitales de verdor, en las que se estandariza la cantidad de verde o de clorofila del terreno visualizado.
Se debe encontrar una forma público-privada de absorber el impacto social negativo de los productos contaminantes
Se podrían encontrar medias de una ciudad, pero lo importante no es ese dato, sino el individual de cada hogar, porque el riesgo que estudiamos y la relación encontrada es alrededor de la casa.
En el estudio reconocen que hay una cierta dificultad, en los diferentes trabajos previos, de definir qué se considera “espacio verde”. ¿Cómo lo han solucionado en su trabajo?
Es muy difícil. Hay muchos estudios y cada uno define el verdor de forma diferente: un parque, un arbusto en la calle, un trozo de césped, un árbol aislado… Hay muchas definiciones que los estudios utilizan para clasificar la exposición. El índice incluye cualquier tipo de vegetación. No sólo que esté en el suelo, sino también jardines en azoteas de edificios aunque la gente no esté expuesta a esto. Por ello tratamos de combinar estudios con la misma definición de verdor.
La solución llega al usar imágenes satelitales, porque se homogeneiza la definición y usamos la misma definición de verdor para cada foto satelital.
De hecho, también alertan de “la baja disponibilidad y calidad de la evidencia publicada sobre estudios longitudinales entre espacios verdes y mortalidad”. ¿Hace falta más datos para el estudio científico?
Sí. De hecho, ahora estamos trabajando en países en vías de desarrollo.
En el estudio reconocen que prácticamente todos los datos en los que se basan son de países del primer mundo y ricos y ello comporta un sesgo. ¿Por qué?
Que sean la gran mayoría de América del Norte, Europa y Australia puede comportar un sesgo de comportamiento. La forma en la que se usa o se ve el espacio verde en países desarrollados es muy diferente. Quien tiene las necesidades cubiertas ve la vegetación como una fuente de ocio.
La mortalidad se reduce un 4% por cada incremento en el índice de vegetación a 500 metros de casa
No sabemos exactamente las vías en las que la vegetación favorece la longevidad, pero una podría ser simplemente relajarse, convivir con otras personas utilizando los espacios verdes o salir a hacer ejercicios. En los países en vías de desarrollo, el hecho de ir a correr o pasear no es algo que esté muy en su cultura, posiblemente por falta de tiempo.
Partiendo del hecho de que el uso del espacio público y las áreas verdes es diferente, queremos ver si la asociación entre verdor y longevidad es igual en países en desarrollo. Al parecer, por los datos de China incluidos en el estudio, el verdor también es un factor protector, pero queda mucho por entender de este proceso en estos países.
En el estudio matizan que los resultados sólo son aplicables a adultos. Aun así, ¿se puede esperar que sean extrapolables a los niños y niñas? Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, encuentra que quien crece sin un entorno verde tiene hasta un 55% más de riesgo de desarrollar diversos trastornos mentales en el futuro.
El estudio que menciona no sigue específicamente al individuo en el tiempo, es transversal. Para llegar a una conclusión sólida necesitaríamos varios períodos de tiempo, para saber si es que los que están sanos mentalmente pueden vivir cerca de la vegetación o es porque viven en ese lugar que tienen mejor salud mental.
Sobre nuestro estudio, la posibilidad biológica de que los niños también se beneficien existe. Pero como aún no conocemos qué tiene la vegetación que mejora la salud y no sabemos la interacción de los niños con el verdor, no nos aventuramos.
Hay otras muestras de afectación positiva de la vegetación en los niños. En las escuelas de Barcelona con más áreas verdes los estudiantes tienen mejores resultados en tests neurológicos de desarrollo de resolución de problemas complejos. Hay sugerencias de que el verdor puede mejorar la salud infantil. Pero como son estudios esporádicos, sería aventurado decir que esto pasa en niños también. Se puede sugerir, pero no afirmar.
Como dice, no han encontrado el motivo exacto por el cual las zonas verdes mejoran la longevidad. ¿Puede ser una combinación de factores?
Claro. Son líneas de relaciones o diferentes vías. Podría ser la actividad física, aunque en casos donde el verdor no es espacio público, como el hecho de que un vecino tenga verdor, también beneficia. Así, la actividad física no es el único factor o el primordial.
Hay otras posibilidades como la mejora de la calidad del aire, una mejor regulación de la temperatura y humedad del ambiente, una atenuación del ruido del tráfico, el alcance de microorganismos de la vegetación cercana o el color verde como paliativo del estrés.
No puede ser que te tengas que ir lejos de la ciudad por tener menos dinero
Hay bastantes razones para creer que cualquiera de estas razones puede mejorar la salud, pero es difícil saber exactamente cuál es la que mejora. Mi recomendación es incrementar el verdor cerca de casa, que lo toques, que salgas a correr… sólo tenerlo está mejorando la salud de la población.
¿Es un peligro la concentración de personas en ciudades con alta densificación? Un estudio de l’Agència de Salut Pública de Barcelona cifra en 2.100 las muertes anuales por contaminación en la capital catalana.
La densidad no es el problema. Hay estudios que sugieren que en áreas más densas viven personas con menor probabilidad de morir. El problema no es la densidad sino la contaminación. Hay gente que dice que la solución es quitar las escuelas de las zonas con más tráfico, pero no, lo que hay que hacer es quitar los coches de allí.
¿Es la contaminación, con el permiso de la Covid-19, el mayor problema de salud actual?
En casos como Barcelona, donde se padece de contaminantes a niveles altos, sí. La contaminación en áreas urbanas es el principal factor de riesgo ambiental. Por supuesto que el cambio climático es más importante, pero es algo a medio y largo plazo. Ahora muere más gente por contaminación del aire que por otras causas ambientales. Y es algo que podríamos prevenir y no lo estamos haciendo.
La ampliación de zonas verdes en las ciudades y la reducción de la contaminación puede ser contradictoria con la producción económica de un sistema capitalista que siempre busca el máximo beneficio. ¿Es necesaria una desaceleración económica?
El mensaje no es exactamente competir contra el crecimiento económico, sino apostar por un desarrollo diferente. Hay que fomentar un diseño urbano sostenible y saludable que incluya áreas verdes o vegetación, y esto va de la mano con el desarrollo económico. No con el crecimiento, porque el crecimiento infinito no es fiable, no existe y no es posible. La mentalidad sería buscar un desarrollo económico, una progresión sostenible. Tal vez no hace falta poner más casas y oficinas en cada esquina, sino repensar el espacio.
Además, cuando se habla de ampliar el verdor no hace falta tener un parque urbano enorme en cada barrio como el de la Ciutadella de Barcelona. Se puede incrementar con pequeñas áreas sin tener que competir con el desarrollo del uso del suelo. La regulación y zonificación del uso del suelo debería obligar a dedicar un porcentaje del suelo a verdor.
Hay espacio para el desarrollo económico usando la alternativa de verdor y vegetación. Se pueden generar empleos verdes y la propuesta es regular mejor el uso del suelo y el mercado inmobiliario para que funcione de una forma más adecuada y sin que genere desplazamiento de población vulnerable socialmente.
En el estudio reconocen que el aumento de zonas verdes de tamaño grande, como parques, puede aumentar el crimen y la gentrificación. Piden que se acompañen las políticas con regulaciones para reducir los posibles efectos negativos. ¿Cómo?
Hay intervenciones probadas para reducir la criminalidad en espacios públicos. El diseño influye mucho. En un parque, la iluminación, la estética, la visibilidad y el mantenimiento serían las claves. Un lugar oscuro, mal mantenido y sin visibilidad permite espacios para que algunas personas hagan actividades que favorezcan el crimen.
Nueva York invertía mucho en el mantenimiento de los parques para que la gente viera que la ciudad estaba en buenas condiciones y no se degradara. Con esto se genera más sentimiento de apropiación, pertenencia e interacción con el espacio público por parte de la ciudadanía.
En cuanto a la gentrificación, hay una necesidad de regulación del precio para los desarrollos urbanísticos. El mercado solo no se va a controlar y necesita ayuda de cierta regulación. Hay que pensar en la necesidad de combinación de negocios, viviendas de interés social y del sector privado. Mezclar todo esto es la idea. Así como que viva gente de diferentes edades y no se desplace a la gente mayor; mezclar la población es importante.
¿Cómo se puede implicar a la ciudadanía en decisiones muy positivas para el conjunto de la sociedad a medio o largo plazo pero negativas a nivel individual a corto plazo? Por ejemplo, a dejar de usar el coche antiguo y pasarse al transporte público o comprar un vehículo más ecológico pero mucho más caro.
Es importante la información de las buenas decisiones individuales. Viajar en coche no siempre es lo más saludable, no sólo ambientalmente, sino para las personas. Se ha comprobado que el desplazamiento en transporte público, en bici o a pie son de lejos mejores para la salud individual que el coche. Y económicamente es mucho más costoso mantener un vehículo privado. Antes de hacer la inversión, es importante que la gente conozca el coste y el beneficio de sus actos.
También hace falta que la gente tenga más información, en las grandes ciudades, del transporte público, que ofrece muchas opciones. Puede que no sea lo más rápido, pero hay opciones. ¿Qué vale más la pena, llegar cinco minutos antes a casa por el placer de sentir que llegué antes o la salud? El valor del tiempo está un poco sobrevalorado.
El desplazamiento en transporte público, en bici o a pie son mejores para la salud individual que el coche
Además, el gobierno debería ayudar a hacer la transición de quien ha comprado un vehículo que ya no puede usar. Y también se debe implicar la industria, que debería dar un paso adelante. Normalmente espera a que el gobierno compense las externalidades negativas de sus actuaciones, pero no siempre va a poder ser. Debe de encontrarse una forma público-privada para absorber el impacto social negativo de los productos contaminantes.
¿Cómo se puede romper la dinámica negativa de la gente que no usa el transporte público porque es poco eficiente si hasta que no haya demanda no se aumentará la frecuencia?
Esto sucede por un problema del mercado, que ha encontrado la alternativa de vender tierra alejada de los centros urbanos más barata. Así se reduce la densidad de población en las ciudades, pero se deja a la gente aislada. Es un problema de diseño que hay que evitar que se perpetúe. No puede ser que te tengas que ir lejos de la ciudad por tener menos dinero.
También hay que cambiar la mentalidad: ¿qué queremos? ¿Una casa o un piso súper grande pero tener que hacer viajes constantes al centro de la ciudad? ¿O vivir en el centro en un lugar pequeño pero que nos dé beneficios de estar en la ciudad?
¿Existe una demonización del coche? Para gente en zonas aisladas, comarcas menos pobladas o sin recursos puede ser la única opción.
Alguien nos inculcó socialmente que el estatus económico y que la felicidad se obtiene teniendo una casa grande, con jardín grande y con parking para dos coches en la entrada. Eso es insostenible. Tenemos que cambiar estos deseos sociales y alterar los usos y costumbres, porque las alternativas no son tan malas.
Para gente que ha nacido en pueblos pequeños, la idea es que se mejore la conectividad con el transporte público con los nodos más grandes. También hay que pensar alternativas innovadoras para ofrecer servicios básicos a las zonas rurales.
El problema es que vamos en esta dirección, pero no a la velocidad que deberíamos. Cuando hablan los políticos todo suena muy bonito, pero no vemos que estemos llegando porque la velocidad de intervención es muy lenta.
Las modificaciones urbanas del gobierno municipal de Barcelona, que buscan pacificar la ciudad hacia una movilidad más sostenible, genera mucha división ciudadana. ¿Qué opinión tiene?
Hemos hecho estudios de valoración de las superislas y el cambio de uso del espacio público que suponen. Si se aplicaran todas las que hay previstas mañana mismo, mejoraría la calidad del aire y tendría un gran impacto positivo en la salud pública.
A nadie le gustan los cambios. Y si nos gustan, que pasen, pero no en nuestra calle. Y este es el problema: tendríamos que ser más conscientes de lo positivo que conlleva. Como investigadores no hemos sido suficientemente exitosos como para que la gente entienda de forma clara los beneficios. Seguimos viendo el gusto y el placer de tener coches, porque da estatus.
Hay que incrementar o promover la vegetación cerca de casa, en el barrio o nuestra calle
La mayoría de los jóvenes aún siguen deseando un coche que sea guay, que haga mucho ruido, que sea deportivo… Existe una sensación de que es algo que tendría que completar en su vida. Es algo que los medios de comunicación, la educación y la sociedad nos inculca y tiene muchos impactos negativos en la sociedad.
Como hicimos campañas con el tabaco diciendo “esto no es algo guay para la vida”, deberíamos de evitar que los que crean vehículos tengan campañas publicitarias que digan “tener este coche es guay”. Es algo que tiene mucho detrimento para la sociedad y para la salud individual. Cambiar la cultura acerca de la aspiración social que tenemos sería de gran ayuda.
Entiendo que mucha gente ha invertido tiempo y dinero en el estatus que tiene: para la casa con parking, para los coches… Entiendo que haya rechazo. La gente puede pensar que le deberían de haber avisado antes para que no invirtiera media vida para una aspiración que ahora va en contra de lo correcto. Pero si no cambiamos las aspiraciones ahora, vamos a tener un conflicto por generaciones.


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No puedo identificarme como «sobreviviente del VIH» porque no estoy sobreviviendo. He conquistado la batalla del VIH con alternativas naturales. He derribado los muros del estigma, he luchado contra la discriminación, he superado los rechazos y las críticas. Han sido 12 años de Victoria, bajo la supervisión del Doctor Muna Remedies. Si puedo encontrar cura, consuelo y curación con los productos herbales naturales del Doctor Muna, cualquier persona con enfermedades crónicas o infecciones virales también podrá curarse. marvelspelltemple@gmail.com merece difusión para el público en general, Whatsapp +2347035449257